Publicado: septiembre 24, 2026, 10:00 am
El mundo, y España en particular, viven un momento de importancia capital que tiene uno de sus principales reflejos más negativos en la economía. Y es que muchos frentes relacionados con la situación financiera del país se encuentran en situación crítica. Uno de ellos podría ser la inflación. Y otro, el mercado de la vivienda. Ambos seguramente ocupen los dos puestos que más preocupan a los españoles, un diagnóstico compartido por las sociedades de otros muchos países en el mundo. Sobre la situación de estos y otros aspectos ha opinado recientemente Soledad Núñez, subgobernadora del Banco de España, quien ha participado en el Forbes Economic Summit 2026 celebrado en Madrid. Estas jornadas reúnen a los principales líderes económicos y empresariales del país. Durante su intervención, la alto cargo del Banco de España ha realizado una exhaustiva radiografía de la situación económica y financiera, la cual considera claramente marcada por las tensiones geopolíticas globales en primer lugar. Soledad Núñez ha explicado que la principal repercusión de esta difícil situación es el encarecimiento de la energía, el cual afecta a todo lo demás. Además, a nivel nacional ha destacado que los principales desafíos están en el mercado inmobiliario, donde los precios siguen siendo una gran preocupación. «Los precios reales de la vivienda se han acelerado a niveles comparables a 2005 por la falta de oferta». Esta subida imparable va ligada además a la ya casi inabarcable falta de vivienda que hay en el país, la cual se ha acrecentado en los últimos años. «Desde 2021 se ha acumulado un déficit estimado de unas 750.000 viviendas, que podría aumentar en otras 300.000 entre 2026 y 2028». De esta manera, superaría el millón de viviendas en un plazo aproximado de unos dos años. Pero la subida de los precios no solo afecta a la vivienda, sino que es generalizada. Y ese es el segundo desafío al que se enfrenta España en los próximos años tal y como denuncia Soledad Núñez. «La economía española crece a un ritmo superior al de Europa, pero registra peores datos de inflación». Esto tiene una traducción muy sencilla y es que a pesar de ese crecimiento, que viene a ser macroeconómico en la mayoría de los sectores, no hay una traducción real en los hogares ni en el bolsillo de los ciudadanos. Por lo tanto, se trata de un dato positivo muy etéreo y sin verdadero impacto social. «La inflación general se mantendrá por encima de los objetivos en los próximos meses». El principal causante de este caos es la situación de presión energética global, ya que no se puede entender la actualidad sin el grave componente geopolítico que impera. Las tensiones comerciales que tienen como protagonistas a países como Estados Unidos o Canadá o las sanciones a países que comercian con Irán provocan que combustibles como el diésel o el gas se hayan disparado, desencadenando un gran efecto dominó. No obstante, la subgobernadora del Banco de España matizó que «la buena noticia» a nivel global «es que no se observan efectos de segunda ronda». Y a nivel nacional que «la confianza de los consumidores ha repuntado y contribuye a la recuperación». Por ello, augura una continuidad del crecimiento en el tercer trimestre. Un dato que invita a pensar en positivo es que «los hogares tienen tasas de endeudamiento 14 puntos porcentuales por debajo de la media de la zona euro». Por lo que la perspectiva que apunta el Banco de España es favorable, aunque «no exenta de riesgos». Otro dato que ayuda a pensar en brotes verdes es que la morosidad sigue descendiendo y se cifra la rentabilidad sobre recursos propios (ROE) de las entidades en un 2,16%. Por último, Soledad también ha señalado que el contexto mundial actual sitúa varias metas a largo plazo como son las transición energética, los riesgos climáticos y la adaptación tecnológica, punto este último que preocupa especialmente a la subgobernadora del Banco de España. «El aumento de la actividad relacionada con la IA es visible en las inversiones y las exportaciones».
