Publicado: octubre 11, 2026, 3:30 am
El hermano pequeño de Julio Iglesias se ha convertido en el centro de todas las miradas. Carlos Iglesias de la Cueva era uno de los miembros más discretos de la familia Iglesias. De él apenas se tenía información sobre su vida privada. O al menos, así fue hasta que fue condenado por el Tribunal Supremo por defraudar a Hacienda.
Como ha ratificado el juez, Carlos Iglesias ha sido condenado a seis meses de cárcel y a pagar 30 millones de euros por defraudar 19,6 millones de euros en el ejercicio fiscal de 2001. Un dictamen que se formalizó a pesar de los intentos del empresario por evitarlo.
De la Cueva nació en 1945, dos años después del cantante, fruto de la relación de Julio Iglesias Puga, Papuchi, y María del Rosario de la Cueva y Perignat. Al igual que su padre, estudió medicina y se especializó en cirugía mamaria. Pero, a pesar de que llegó incluso a ejercer como jefe de especialidad en un hospital, decidió alejarse por completo de los quirófanos.
Así, en 1978 dejó su puesto para convertirse en el mánager de su hermano. Durante varios años, le ayudó a llevar su carrera a un nivel internacional, pero poco después comenzó a centrarse en el sector inmobiliario en los años 80. Una época especialmente dura para él. A pesar de que el resto de sus seres queridos eran conocidos, él prefirió apartarse del foco.
De hecho, una de sus mayores apariciones públicas ocurrió tras el secuestro de su padre, Iglesias Puga, por ETA. Fue él quien se encargó de llamar por teléfono para dar la noticia, en enero de 1982, de la liberación del empresario. Así, tanto él como su mujer, Carmen Domínguez-Macaya, se refugiaron en Miami alejados del escrutinio público.
Con ella tuvo tres hijos: Carlos, Jorge y Marta. Ellos, al igual que su padre, mantienen un perfil bajo. El más mediático, Jorge, fundó en 2019 Iglesias Entertainment, una promotora de conciertos en la que ha trabajado junto a su primo, Enrique Iglesias. Además, todos los primos mantienen una bonita relación a pesar de la distancia y el paso de los años.
Sin embargo, a pesar de su familia mediática, lo que volvió a poner en el centro de atención de Carlos Iglesias fueron sus negocios relacionados con la vivienda. Según la condena, todo estaría relacionado con la venta de tres solares en Vicálvaro, Madrid, en 2001. De acuerdo con la Audiencia Provincial de Madrid, el empresario, gerente de Rolimpa Trading Corporation, no declaró ni ingresó los impuestos pertinentes. Así, del terreno que compró en 1989 por aproximadamente 600.000 euros acabó generando más de 46 millones de euros.
En los informes periciales, Rolimpa tenía que haber declarado un total de 19.624.655 euros. Sin embargo, al ser una empresa con sede en Panamá, intentaron evitar los gastos. Algo que, de acuerdo a la sentencia, si bien no contaba con domicilio fiscal en territorio español, sus activos inmobiliarios sí que se encontraban en el país, por lo que debía tributar en este.
Además, como se demostró en los hechos recogidos en la causa, pocos días después de la operación, el hermano de Julio Iglesias vendió las acciones de la sociedad matriz a otra empresa para no dejar rastro de su actividad. Por ello, la Justicia concluyó que el precio abonado a la cuenta de Banco Continental de Panamá tenía un claro objetivo. Y es que Carlos Luis Iglesias era la única persona autorizada en la cuenta.
