Publicado: abril 28, 2026, 1:30 am
Donald Trump pretende que el tiroteo del sábado en la cena de corresponsales de la Casa Blanca funcione a favor de su proyecto de nuevo salón de baile en la residencia presidencial. Cuestión de seguridad. Dado que su construcción está paralizada, el presidente de Estados Unidos viene a decir que si la cena del sábado no hubiera tenido lugar en el hotel Hilton de Washington DC sino en su flamante salón, nada malo hubiera podido suceder.
El incidente obligó a interrumpir la tradicional cena de gala, donde el servicio secreto activó los protocolos de emergencia para poner a salvo a Trump, a la primera dama, Melania, y al resto del gabinete presente en el salón. «Este evento jamás habría ocurrido con el salón de baile, militar y de alto secreto, que ahora mismo se está construyendo en la Casa Blanca», escribió el presidente en su red social.
El salón de baile de la Casa Blanca es uno de los proyectos más ansiados por Trump, que pretende inaugurarlo antes del final de su segundo y último mandato, en 2029. Tendría un coste estimado de 400 millones de dólares, que, según el presidente, se financia con fondos privados.
El empeño de construir su ‘ballroom’
Ese dinero proviene de donaciones de mecenas del presidente, como la adinerada familia Adelson o grandes tecnológicas como Google o Amazon. Como dijo en agosto pasado Karoline Leavitt, portavoz de Trump: «El presidente y otros donantes se han comprometido generosamente a donar los fondos necesarios para construir esta estructura».
Este evento jamás habría ocurrido con el salón de baile, militar y de alto secreto, que ahora mismo se está construyendo en la Casa Blanca
Con una superficie de 8.361 metros cuadrados, el nuevo ballroom se ubica en el antiguo emplazamiento del Ala Este, que con ese propósito ya fue demolida en octubre de 2025, cosa que ocurrió sin previo aviso. El presidente ha ignorado los procedimientos habituales, como el visto bueno de la Comisión Nacional de Planificación de la capital federal.
Cuando las obras proseguían, el último día del pasado mes de marzo un juez del Tribunal de Distrito del Distrito de Columbia federal ordenó paralizarlas temporalmente. El juez Richard Leon dio la razón al Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica, ONG que demandó al Gobierno por el proyecto.
El presidente es el custodio de la Casa Blanca… ¡Sin embargo, no es su propietario!»
«El presidente de los Estados Unidos es el custodio de la Casa Blanca para las futuras generaciones de Primeras Familias. ¡Sin embargo, no es su propietario!«, escribió el magistrado en su escrito. En su respuesta del momento, Trump calificó a la ONG de de «grupo de lunáticos de la izquierda radical».
En aquella ocasión, en cambio, el juez Leon sí permitió que continuase la construcción de un búnker presidencial en terrenos de la Casa Blanca. En teoría, para que las obras del salón de baile continúen deberían ser aprobadas por el Congreso.
Ninguna ley se acerca siquiera a otorgar al presidente la autoridad que este afirma poseer»
El mismo magistrado volvió a frenar su construcción hace semana y media. Entonces, acusó a la Administración de intentar regatear los dictámenes que había emitido previamente en contra del proyecto. «Ninguna ley se acerca siquiera a otorgar al presidente la autoridad que este afirma poseer», afirmó entonces el magistrado al admitir a trámite la segunda demanda, esta de la Fundación Nacional para la Conservación del Patrimonio Histórico.
«Lo que pasó anoche es exactamente la razón por la que nuestros grandes militares, el servicio secreto y las fuerzas del orden han estado exigiendo que se construya un salón de baile grande y seguro en los terrenos de la Casa Blanca», afirmó Trump este domingo. Horas después, el Departamento de Justicia de EEUU instaba a la Fundación Nacional para la Conservación del Patrimonio Histórico a retirar su demanda.
Militares y servicio secreto han estado exigiendo que se construya un salón de baile grande y seguro»
Cómo será: «Hermoso y seguro»
Las imágenes proporcionadas por la Casa Blanca muestran el exterior del salón de baile sobresaliendo hacia el jardín sur, con una columnata a lo largo de una de las paredes. Una fachada palladiana (al estilo de Palladio) con columnas y un frontón se ubica en la pared este. Todo se ve en estilo dorado y blanco, imitando el salón principal de eventos de estilo Luis XIV de Mar-a-Lago, la propiedad de Trump en Palm Beach.
En el interior, la imagen estereotipada del lujo. Las fotos facilitadas muestran un espacio amplio con candelabros de oro y cristal, columnas corintias doradas, un techo artesonado con incrustaciones de oro, lámparas de pie doradas y un piso de mármol ajedrezado. Tres paredes de ventanas arqueadas dan vista al jardín sur, incluyendo una enorme nueva asta de bandera.
En el salón de baile no hay habitaciones en la parte superior por donde puedan entrar personas no autorizadas»
El presidente ensalza las virtudes de su salón de baile, por belleza, dice, y también por seguridad. Lo ha explicado así: «Si bien es hermoso, cuenta con todas las medidas de seguridad del más alto nivel, además de que no hay habitaciones en la parte superior por donde puedan entrar personas no autorizadas, y se encuentra dentro del recinto del edificio más seguro del mundo, la Casa Blanca».
El tiroteo en el Hilton de Washington podría tener el efecto de reactivar el proyecto, explica The Independent. Se refiere el diario al hecho de que la orden judicial que detuvo las obras fue emitida por un juez que dictaminó que el proyecto no calificaba como una medida necesaria para mejorar la seguridad en la Casa Blanca. Fue por eso que el equipo de Trump podía eludir los requisitos habituales para obtener financiación y autorización del Congreso.
Aunque puede que el brillante y dorado ballroom de Trump no sirva para la cena de corresponsales. El nuevo salón tendrá una capacidad, según el proyecto, para casi mil personas, frente a las 200 que cabían en el salón este de la Casa Blanca. Pero se queda pequeño, al menos para acoger a los periodistas. Esos mil invitados son aproximadamente una cuarta parte del tamaño del salón de baile del Washington Hilton (su capacidad declarada es para 4.150 personas).
¿Faltó seguridad en la cena de corresponsales?
Lo sucedido en durante la cena de corresponsales dejó en evidencia el dispositivo de seguridad. El máximo nivel de protección hubiera sido designar a la cena en el Hilton como «Evento Nacional de Seguridad Especial». Pero no se hizo.
Según informa The Washington Post, la Administración optó por no activar el más alto nivel de seguridad. ¿Cómo es posible si allí estaban el presidente, la primera dama, el vicepresidente y varios miembros clave del gabinete? Porque el Hilton de Washington ha sido sede del evento durante años y nunca había pasado nada.
Para acceder a la zona principal del evento, ubicada en los salones de eventos del sótano del hotel, el servicio secreto y otras agencias policiales sí obligaron a los invitados a pasar por un detector de metales. Algunos afirmaron que no se les pidió que mostraran sus pases para entrar, pero John Bowden, de The Independent, asegura que se lo pidieron en varios controles de seguridad del hotel y de las manzanas aledañas.
