Publicado: abril 28, 2026, 2:00 am
Hace un año que sufrimos el apagón del que tanto se habló y todavía estamos a la espera de muchas respuestas. Yo fui de esas personas que pasaron la mitad del día caminando por la ciudad para llegar a casa. Recuerdo que fueron unas horas desagradables, pero también comprobé que no todos compartimos esa sensación.
En verdad, muchos conocidos disfrutaron el día. Aprovecharon esas horas sin electricidad para ir al parque, leer, jugar con sus hijos, charlar con vecinos, estar con la familia y tomar todo con cierta tranquilidad una vez supieron que era algo puntual.
Es más, para ellos fue un buen día y lo recuerdan con una sonrisa.
Estas situaciones me llevan a preguntarme desde hace tiempo si solo podemos vivir como queremos cuando salimos de la normalidad, o si un apagón nos expulsa de ella.
Somos nosotros mismos en las pausas, si no estamos trabajando, en el transporte público o con las continuas interrupciones de los móviles.
En definitiva, disfrutamos de verdad cuando la vida se para y encontramos unas horas para nosotros mismos. Bueno, quizá esta sentencia suene exagerada, pero creo que todos sabemos a qué me refiero.
