Publicado: agosto 7, 2026, 10:00 am
El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas y, lejos de ser un alimento perjudicial por definición, la evidencia cientÃfica indica que, consumido con moderación, puede aportar beneficios como una mayor sensación de alerta, concentración y rendimiento cognitivo. Sin embargo, no todas las personas reaccionan igual a la cafeÃna. En algunos casos, puede favorecer la aparición de nerviosismo o intensificar sÃntomas de ansiedad. La diferencia, según explica la nutricionista y farmacéutica Paula MartÃn Clares, no está únicamente en el café, sino en el contexto en el que se consume.
«El problema no siempre es el café en sÃ, sino la dosis, el momento, el contexto y la persona que lo toma«, afirma la también autora de ‘Tu cerebro también come’ (Zenith). Esta idea resume uno de los aspectos más importantes: la respuesta a la cafeÃna depende de numerosos factores individuales y no puede generalizarse.
El café siempre está en el foco
La cafeÃna actúa principalmente sobre el sistema nervioso central bloqueando la acción de la adenosina, una molécula relacionada con la sensación de cansancio y relajación. Al impedir que ejerza su efecto, aumenta el estado de vigilia y favorece la atención. Como explica Paula MartÃn Clares, «la cafeÃna no crea ansiedad de la nada; lo que hace es bloquear la adenosina, que es una molécula relacionada con el cansancio y la relajación. Al bloquear esa señal, podemos sentir más energÃa, claridad y foco«.
Sin embargo, ese mismo mecanismo puede tener un efecto diferente cuando el organismo ya se encuentra sometido a una carga importante de estrés fÃsico o emocional. «Si el cuerpo ya está en modo alerta -por estrés, falta de sueño, hambre, exceso de estÃmulos o ansiedad previa- esa activación puede sentirse como nerviosismo, palpitaciones o inquietud«, señala.
El café no sienta igual a todos
Por este motivo, la tolerancia al café varÃa enormemente entre personas. Algunas pueden consumir varias tazas al dÃa sin experimentar efectos negativos, mientras que otras notan molestias incluso con cantidades pequeñas. Además de las circunstancias personales, también existe un importante componente biológico. «Hay personas a las que una taza les sienta fenomenal y otras a las que les acelera muchÃsimo. También influye la genética: hay quienes metabolizan la cafeÃna muy rápido y quienes la eliminan más lentamente«, explica.
La respuesta tampoco es siempre la misma en una misma persona. El descanso, el nivel de estrés acumulado o el estado hormonal pueden modificar la sensibilidad a la cafeÃna. En el caso de las mujeres, Paula MartÃn recuerda que «una misma persona puede tolerarla distinto según el dÃa, el descanso, el estrés o, en el caso de las mujeres, la fase del ciclo menstrual».
Más que demonizar el café, la especialista invita a prestar atención a los hábitos que lo rodean. Utilizarlo como sustituto del descanso o recurrir a él de forma excesiva puede acabar generando el efecto contrario al deseado. «Para mÃ, el café no es enemigo de la salud mental pero el exceso së, afirma. Entre las situaciones que pueden favorecer una peor tolerancia menciona «tomarlo en ayunas, demasiado tarde, usarlo para compensar dormir poco, mezclarlo con azúcar o tomarlo cuando el sistema nervioso ya está saturado».
Adoptar un consumo más consciente puede ayudar a aprovechar sus beneficios reduciendo el riesgo de efectos indeseados. La recomendación pasa por consumirlo preferentemente durante la mañana, evitar cantidades excesivas, acompañarlo de alimentos cuando exista sensibilidad digestiva o nerviosa y mantener una buena hidratación. Además, conviene prestar atención a las señales del propio organismo. Como resume Paula MartÃn Clares, la clave está en «aprender a tomarlo con más conciencia: mejor por la mañana, con comida si hay sensibilidad, ajustando la dosis, hidratándonos bien y observando si el segundo café ya no nos da claridad, sino nerviosismo».
En definitiva, el café no es, por sà mismo, el responsable de la ansiedad. Su efecto depende de cómo, cuándo y quién lo consume. «El café no siempre causa ansiedad; puede causarla cuando tu cuerpo no está preparado para recibirlo. Bien utilizado puede ser un ritual agradable y una ayuda para la claridad, pero mal utilizado puede convertirse en ruido para un sistema nervioso que ya estaba pidiendo calma», concluye la nutricionista Paula MartÃn Clares.
