Publicado: agosto 5, 2026, 10:00 am
La doctora Cristina Ridruejo, pediatra de HLA Clínica Santa Isabel (Sevilla), explica que «la llegada del verano favorece las otitis externa u otitis del nadador porque, por un lado, los niños pasan más tiempo en el agua, lo que hace que el conducto auditivo externo esté húmedo y unido al aumento de las temperaturas favorece la proliferación de microorganismos«.
La especialista señala que los menores son más propensos a padecer esta infección porque suelen permanecer más tiempo en el agua y porque su conducto auditivo externo es más estrecho y corto, además de tener una piel más fina y delicada, lo que facilita la proliferación de microorganismos.
Además, la pediatra añade que los niños «suelen secarse peor al salir de agua y pueden ‘rascarse’ los oídos, lo que irrita más el conducto favoreciendo la otitis externa». Estos comportamientos incrementan el riesgo de desarrollar la infección durante los meses de verano.
Entre los factores que aumentan el riesgo de otitis externa figuran permanecer largos periodos en el agua, no secar correctamente los oídos tras el baño y utilizar bastoncillos u otros objetos para limpiarlos, ya que pueden irritar la piel del conducto auditivo. También influyen los antecedentes de otitis recurrentes o de dermatitis en esa zona.
El cloro, el factor distintivo
Respecto a la duda sobre si la piscina o el mar entrañan un mayor riesgo, Ridruejo afirma que «las piscinas favorecen más las otitis externas, ya que el cloro es un factor irritante y, además, a veces los niveles de calidad o de desinfección del agua no son los óptimos. En cambio, el agua del mar por su salinidad no es tan irritante».
No obstante, la experta matiza que el mecanismo principal de la infección no depende únicamente del tipo de agua. «Los mecanismos fundamentales son la humedad del conducto, que será mayor cuanto más prolongado es el baño, unido a las altas temperaturas, y a secar mal el oído o a usar bastoncillos que pueden irritarlo más», por lo que la otitis puede aparecer tanto tras bañarse en piscina como en el mar o incluso en la bañera de casa.
Para reducir el riesgo durante las vacaciones, la pediatra recomienda secar cuidadosamente los oídos sin introducir objetos en el conducto auditivo, inclinar la cabeza hacia ambos lados para facilitar la salida del agua retenida y consultar con el pediatra si aparece dolor de oído para instaurar un tratamiento precoz. En determinados casos, añade, puede aconsejarse el uso preventivo de tapones.
