Marruecos vota entre la apatía de los jóvenes y la tensión fronteriza en Ceuta: "La protesta de la generación Z podría reactivarse" - Venezuela
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Marruecos vota entre la apatía de los jóvenes y la tensión fronteriza en Ceuta: «La protesta de la generación Z podría reactivarse»

Publicado: septiembre 23, 2026, 4:30 am

Marruecos celebra este miércoles unas elecciones legislativas marcadas por la abstención y la desafección de los más jóvenes hacia un sistema político en el que no confían. Las urnas se abren, además, en un momento delicado en las relaciones diplomáticas con España, con la crisis migratoria enquistada en Ceuta y varios ministros marroquíes reclamando la soberanía de las plazas españolas en el norte de África.

Solo 15,8 millones de ciudadanos marroquíes se han registrado para votar en estos comicios (la inscripción previa es obligatoria), lo que representa menos del 60% de los 28 millones de ciudadanos con derecho a voto. Y de esos inscritos, un porcentaje muy alto suele abstenerse (casi un 50% en las anteriores elecciones de 2021), lo que permite estimar que la participación real rondará el 25-30%. El dato es aún más llamativo entre los jóvenes, que solo representan el 3% de los electores registrados, reflejando así su indiferencia hacia la clase política del país.

«La proporción de jóvenes de 18 a 24 años que se ha registrado para votar es ridícula y también es muy baja en la franja de edad de 24 a 35 años. Hace tiempo que no hay un gran interés de la población, y especialmente de la juventud marroquí, en participar en las elecciones, y tampoco se incentiva esa participación desde las instituciones del Estado», explica Irene Fernández Molina, profesora de Relaciones Internacionales en la universidad británica de Exeter y miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC).

«Las razones hay que buscarlas en que las instituciones representativas que resultan de las elecciones, el parlamento y el gobierno, no son realmente autónomas, sino que están supeditadas a las grandes directrices políticas del monarca. Tienen cierto margen de influencia en asuntos menores, pero todas las decisiones de carácter estructural siempre provienen, y así se hace saber, de Palacio», explica la profesora, incidiendo en que esa participación tampoco se fomenta: «No ha habido un gran esfuerzo para movilizar e incentivar a la juventud porque existe cierto temor a que su voto se convierta en un voto de protesta y vaya hacia partidos situados en los extremos, ya sean de izquierda o islamistas».

No ha habido un gran esfuerzo para movilizar a la juventud. Existe cierto temor a que su voto se convierta en un voto de protesta»

El malestar de la juventud quedó patente hace un año con las protestas protagonizadas en muchas ciudades marroquíes por jóvenes de la generación Z, convocadas a través de las redes sociales por grupos como GenZ 212 o Morocco Youth Voice, y que derivaron en disturbios, duramente reprimidos por las fuerzas de seguridad.

«El objetivo del gobierno era que no hubiese disturbios en la calle en diciembre, cuando se celebró la Copa Africana de Naciones de fútbol, y las protestas se desactivaron de forma bastante rápida y eficaz mediante una fuerte represión: con detenciones masivas, amenazando a los jóvenes y a sus familias, y condenando a algunos participantes a penas de cárcel desproporcionadas», recuerda Fernández, que también recalca que la represión «se combinó con promesas de diálogo y de escuchar las reivindicaciones de estos jóvenes, que eran principalmente de tipo socioeconómico». «Reclamaban mejores políticas públicas en sanidad y educación, así como frenar las desigualdades territoriales tan flagrantes que existen entre las ciudades de las zonas costeras y las zonas más rurales del interior y de las montañas del país», dice.

Aunque los indicadores macroeconómicos muestran un gran desarrollo de la economía marroquí durante los últimos años (el PIB creció un 4,9% en 2025), el dinamismo ha ido acompañado de una enorme desigualdad y un aumento del desempleo, que alcanzó el 13% en 2025 y se elevó al 37,2% entre los jóvenes de 15 a 24 años. El despegue del PIB tampoco se ha traducido en mayor renta para las familias, ya que el salario mínimo se sitúa en torno a los 340 euros mensuales, mientras el país dedica grandes partidas de presupuesto a infraestructuras como el tren de alta velocidad Al-Boraq o los modernos estadios para el Mundial 2030 de fútbol, que Marruecos organizará junto a España y Portugal.

«Marruecos es un país a dos velocidades en el que puedes ver infraestructuras de primerísimo nivel, como los puertos de Tánger Med o Nador West Med, pero si te trasladas unos cientos de kilómetros hacia las zonas rurales del interior, pertenecen a otro mundo. Aunque la mayoría de los jóvenes quieren el Mundial 2030, también reclaman menos desigualdades. Las protestas están ahora desactivadas, pero siguen latentes y, si surge algún detonante, como ocurrió hace un año con la muerte de varias mujeres al dar a luz en un hospital de Agadir, podrían volver a ponerse en marcha fácilmente», subraya.

En todo caso, la investigadora del CEARC asegura que la monarquía «es una línea roja en Marruecos que nadie cuestiona» (hay pena de cárcel por hacerlo) y dice que las protestas iban dirigidas contra la clase política, a la que ahora los jóvenes vuelven a dar la espalda renunciando a las urnas. «Las movilizaciones de la generación Z no iban contra el rey, sino contra las instituciones representativas, que siempre ejercen en Marruecos como amortiguador para que el descontento público nunca llegue a Palacio. De hecho, los manifestantes reclamaban la cabeza del jefe de gobierno, Aziz Ajanush, y pedían al rey que ejerciera de árbitro para desbloquear medidas que impiden el desarrollo socioeconómico del país», dice Fernández, autora de un ensayo sobre la política exterior de Mohammed VI, Moroccan Foreign Policy under Mohammed VI.

La crisis de Ceuta ha reactivado el nacionalismo marroquí

Las elecciones en Marruecos también se celebran en plena crisis migratoria en Ceuta, aunque la profesora asegura que «no ha sido objeto de un debate público en los principales medios de comunicación» del país y «tampoco ha habido debate sobre si Rabat ha tenido alguna responsabilidad directa por un relajamiento en el control de fronteras», cuestión que se ha planteado reiteradamente en España.

«Solo algunas voces críticas han sacado a relucir las causas estructurales» que esconde detrás la crisis, «como las enormes desigualdades y frustraciones de gran parte de la sociedad marroquí que explican que tantos miles de personas quisieran de la noche a la mañana cruzar al otro lado de la frontera», dice.

Lo que sí ha provocado la crisis migratoria es una reactivación de las reclamaciones territoriales de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, expresadas este verano por dos ministros marroquíes y otros políticos en activo. «La soberanía de Ceuta y Melilla no es una cuestión prioritaria para el común de los marroquíes, pero el discurso nacionalista ha ganado terreno porque genera consenso y algunos partidos lo han utilizado en esta campaña», dice Fernández, recordando que «las reivindicaciones territoriales de Rabat sobre Ceuta y Melilla siempre han estado ahí».

Los principales partidos que concurren a las elecciones

Los tres partidos que han gobernado Marruecos desde 2021 se perfilan como posibles ganadores de estas elecciones, entre ellos la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), formación de centroderecha del actual presidente, Aziz Ajanuch.

Los otros dos partidos de coalición son el liberal Autenticidad y Modernidad (PAM), liderado por el presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, que podría convertirse en nuevo jefe de gobierno, según algunos analistas; y el partido Istiqlal, de corte más nacionalista, cuyo secretario general y ministro, Nizar Baraka, reivindicó recientemente la soberanía de Ceuta y Melilla.

En la oposición destaca la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), de ideología socialdemócrata, y el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que gobernó durante una década (2011-2021), aunque ahora apenas cuenta con 13 escaños.

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