Publicado: julio 21, 2026, 3:00 am
La diarrea en verano es un clásico, como esa canción que no consigues quitarte de la cabeza aunque lo intentes porque suena en cada sitio al que vas. La razón es que estas semanas traen cambios significativos en nuestros hábitos diarios. Las altas temperaturas, las vacaciones, los horarios, las comidas y las actividades al aire libre pueden influir en nuestra salud de diversas maneras, especialmente en el sistema digestivo.
La diarrea es uno de los síntomas clínicos más comunes y una de las causas más frecuentes de consulta médica. Según explica Sonia García Vizuete, jefa del servicio de Aparato Digestivo en el Hospital Quirónsalud Sur, “consiste en el aumento en la frecuencia de las deposiciones (más de tres al día) acompañado de una disminución de la consistencia en las heces debido a una absorción insuficiente del agua por parte del intestino”.
En ocasiones, se asocia a otros síntomas, como náuseas, vómitos, dolor abdominal o pérdida de peso. Suele durar pocos días, pero, si se alarga durante semanas, puede indicar la existencia de un problema, como una infección, una intolerancia alimentaria o un trastorno en el aparato digestivo.
¿Por qué aumentan las diarreas en verano?
Las diarreas más frecuentes suelen estar provocadas por virus intestinales. Por eso, suelen afectar a una o varias personas de una misma familia debido a su elevada capacidad de contagio. Generalmente son diarreas autolimitadas, que duran entre tres y cuatro días y suelen acompañarse de vómitos, malestar general y, en ocasiones, febrícula (temperatura entre 37 y 38 °C).
En otros casos, las diarreas están causadas por bacterias. Algunas de ellas son similares a las que forman parte de la flora intestinal habitual, mientras que otras pueden producir infecciones importantes capaces de generar una intensa inflamación intestinal. Un ejemplo es la salmonelosis. Estas diarreas suelen ser más intensas, provocan mayor malestar y con frecuencia se acompañan de fiebre alta. También puede aparecer sangre en las deposiciones.
También existen diarreas originadas por parásitos microscópicos, como las amebas. Aunque muchas personas creen que estas infecciones solo se adquieren en países tropicales, también pueden contraerse en España a través de verduras mal lavadas o agua contaminada. No obstante, viajar a países con sistemas de saneamiento deficientes y clima tropical sigue siendo un importante factor de riesgo.
¿Cuál es su tratamiento?
Para todos los casos, García Vizuete recomienda reponer los líquidos perdidos mediante una adecuada hidratación oral: suero oral, agua, caldos o infusiones. También, guardar reposo debido al estado de cansancio. En contra de la clásica creencia popular de la ‘dieta blanda’, esta tiene poca utilidad más allá de las primeras horas o si hay muchas náuseas.
En contra de la clásica creencia popular de la ‘dieta blanda’, esta tiene poca utilidad más allá de las primeras horas o si hay muchas náuseas.
Cuando se sospecha una causa bacteriana o parasitaria, puede ser necesario realizar un cultivo de heces para identificar el microorganismo responsable del problema. En estos casos, a menudo se requiere tratamiento con antibióticos o antiparasitarios prescritos por un médico. Por último, en situaciones extraordinarias, es necesario el ingreso hospitalario debido a la deshidratación o si las diarreas se acompañan de sangrado.
¿Cuándo debemos preocuparnos?
La doctora advierte de que la complicación más grave es la deshidratación, especialmente peligrosa en niños, personas mayores y pacientes inmunodeprimidos. Los signos de alarma incluyen sed intensa, sequedad de boca, cansancio, mareos, calambres musculares y una disminución de la cantidad de orina o una orina muy concentrada.
Por eso, nos recomienda consultar con un profesional sanitario en las siguientes situaciones:
- Si la diarrea afecta a niños pequeños o personas ancianas.
- Si no es posible reponer los líquidos perdidos debido a vómitos persistentes.
- Si aparecen signos de deshidratación como boca seca, orina oscura, cansancio extremo o mareos.
- Si hay fiebre por encima de 38 grados.
- Si aparece sangre con las heces.
- Si la diarrea persiste más de tres o cuatro días.
¿Qué debemos hacer?
Ante esto, las pautas que la especialista de Quirónsalud nos insta a seguir para la recuperación del intestino y evitar la deshidratación son:
- Mantener una hidratación constante, beber con frecuencia agua, suero oral, caldos o infusiones para reponer líquidos y sales minerales.
- Guardar reposo para ayudar al organismo a recuperarse y aliviar la sensación de debilidad.
- Cuidar la alimentación. La dieta blanda nunca debe durar más de 3 o 4 días ya que puede resultar contraproducente. Aun así, sí que se recomienda evitar temporalmente alimentos muy grasos, ricos en fibra o pesados para la digestión.
- Evitar la automedicación con fármacos antidiarreicos para “cortar la diarrea”, ya que pueden ser peligrosos si es una diarrea infecciosa, o antibióticos por cuenta propia, ya que solo son útiles en diarreas bacterianas.
- Todo debe ser prescrito y consultado por un médico.
El verano es muy corto para pasarlo en el cuarto de baño. Por eso, si seguimos las recomendaciones de Sonia García Vizuete, jefa del servicio de Aparato Digestivo en el Hospital Quirónsalud Sur, sobre todo la de beber mucha agua y líquidos para mantenernos hidratados, podremos disfrutar de unas vacaciones sin complicaciones.
