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Los psicólogos coinciden: este es el motivo por el que los silencios en una conversación nos incomodan tanto

Publicado: octubre 25, 2026, 6:00 am

Una de las tradiciones más habituales en España (y probablemente en otras partes del mundo) es sentarse en la sobremesa con amigos o conocidos a charlar sin ser consciente de que pasan las horas.

Lo más habitual es que la conversación sea constante, es probable que incluso algunas voces lleguen a pisar a otras, interrumpiendo la conversación. No estamos demasiado acostumbrados a que una conversación tenga silencios y puede que ese sea el motivo por el que nos resultan incómodos, o puede que solo sea uno de ellos.

Por qué los silencios en una conversación nos incomodan

Durante una conversación, todo nos aporta información, los gestos y las palabras, pero también la manera en la que se dicen, el volumen o el tono. Los silencios son también una parte importante, aunque a la mayoría de las personas, esos silencios que en ocasiones se producen durante una charla, pueden llegar a incomodarles. Esa incomodidad, según explica la psicóloga Leticia Martín Enjuto, es una reacción del cerebro ante la incertidumbre social.

«Cuando hablamos con otra persona, estamos recibiendo continuamente información», explica para CuerpoMente. «Cuando aparece un silencio inesperado, dejamos de recibir parte de esas señales y nuestra mente intenta encontrar rápidamente una explicación». Las personas que sienten inseguridad, tienden a pensar que son responsables de ese silencio, que han hecho algo mal o han ofendido a la otra persona. «Si no sabemos qué está pensando la otra persona, tendemos a completar ese vacío con nuestras propias ideas».

Esas conclusiones a las que saltamos, no siempre son ciertas. «La forma en la que vivimos estos silencios también está relacionada con nuestras propias experiencias», señala Martín Enjuto. «Hay personas que se sienten cómodas con las pausas y no necesitan saber inmediatamente qué está pensando el otro. En cambio, otras pueden sentirse mucho más pendientes de cualquier cambio en el comportamiento de los demás».

Los silencios nos hacen sentir incómodos cuando proyectamos nuestros propios miedos o experiencias negativas en él, cuando existe miedo al rechazo o una necesidad de sentirse aceptado.

Un silencio durante una conversación puede hacer que algunas personas se sientan responsables de mantener la conversación en marcha, porque temen que ese silencio se entienda como desinterés. En el caso de quienes padecen ansiedad social, ese silencio puede llegar a ser un desencadenante, haciendo que sus inseguridades aparezcan. En lugar de ver el silencio como algo neutral, se interpreta como una señal de fracaso.

Es clave tratar de evitar llegar a esas conclusiones precipitadas, aceptar el silencio y tratar de racionalizar todas las causas que lo producen y de las que no somos responsables. Respirar profundamente y, en caso de que lo creamos necesario, sacar algún tema de conversación que tengamos preparado con anterioridad, una técnica ideal para evitar ponerse nervioso por si esos silencios se producen.

El silencio como oportunidad

No todos los silencios son incómodos, por ejemplo, si se producen con alguien con quien tenemos confianza, no se sienten de esa manera. Lo que para algunas personas es motivo de incomodidad, para otros puede ser una cuestión cultural, pues para muchas personas el silencio se asocia con reflexión y no con incomodidad o desconexión.

Esas pausas en la conversación nos permiten procesar nuestros pensamientos y reflexiones, dándonos tiempo para elaborar una respuesta más reflexiva en lugar de contestar de manera impulsiva. Además, en un mundo en el que nos enfrentamos a estímulos constantes, nos permite un momento para pensar y recuperar energía. En algunos casos, ser capaz de estar con otra persona en silencio, se convierte en señal de confianza, poder estar con alguien compartiendo tiempo y espacio en silencio sin que resulte incómodo.

Referencias

Farmer, A. S., & Kashdan, T. B. (2012). Social Anxiety and Emotion Regulation in Daily Life: Spillover Effects on Positive and Negative Social Events. Cognitive Behaviour Therapy, 41(2), 152-162. https://doi.org/10.1080/16506073.2012.666561

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