Publicado: julio 8, 2026, 10:00 am
Con la llegada del verano aumentan las consultas por mareos y bajadas de tensión. Las altas temperaturas favorecen la dilatación de los vasos sanguÃneos yla pérdida de lÃquidos a través del sudor, en algunas personas, puede acabar provocando una pérdida transitoria de conocimiento, es decir, produciendo incluso desmayos. Aunque la prevención sigue siendo la mejor herramienta, saber cómo actuar cuando aparecen los primeros sÃntomas puede evitar que el episodio llegue a producirse.
El cardiólogo Aurelio Rojas recuerda que los desmayos relacionados con el calor son especialmente frecuentes durante los meses estivales y lanza un mensaje claro: «Atentos porque llega el verano y me harto de verlo en consulta: desmayos, hipotimias…», comienza contando en un vÃdeo publicado en las redes sociales. Antes de que aparezcan los sÃntomas, insiste en la importancia de adoptar medidas preventivas. «Ya sabemos que tenemos que evitar calor, estar mucho de pie y, sobre todo, hidratarnos», señala. Pero cuando el mareo ya ha comenzado, existen algunas maniobras sencillas que pueden ayudar a recuperar el flujo sanguÃneo hacia el cerebro y evitar la pérdida de conocimiento.
El azúcar no evita un desmayo
Existe la creencia de que tomar un caramelo o un refresco azucarado es la mejor solución cuando alguien empieza a encontrarse mal. Sin embargo, el experto desmiente este mito: «Si ya te va a dar un desmayo, no: el famoso caramelito o Coca-Cola no vale para nada«. Esta recomendación resulta especialmente importante porque muchas personas relacionan cualquier mareo con una bajada de azúcar, cuando en realidad, en los desmayos vasovagales o asociados al calor, el problema suele ser una disminución momentánea del flujo de sangre que llega al cerebro y no una hipoglucemia.
Tres maniobras para evitar perder el conocimiento
Según explica el cardiólogo, cuando aparecen sÃntomas como visión borrosa, debilidad, sudor frÃo o sensación de que «todo da vueltas», conviene actuar cuanto antes. La primera maniobra puede realizarse sin necesidad de cambiar de posición. «La más sencilla, la primera: si estás de pie, consiste en sujetaros fuertemente una mano con la otra y tirar muy fuerte, lo que podáis, durante 20 segundos», explica. Este gesto genera tensión muscular en distintas partes del cuerpo y favorece un aumento transitorio de la presión arterial, ayudando a que llegue más sangre al cerebro. Si los sÃntomas no desaparecen, el siguiente paso consiste en modificar la postura corporal.
«La segunda, si esa no os vale, es que de pie os agacháis y os ponéis de cuclillas hasta que desaparezcan los sÃntomas», recomienda. Ponerse en cuclillas facilita el retorno de la sangre desde las piernas hacia el corazón y el cerebro, lo que puede aliviar rápidamente la sensación de mareo en muchas personas.
Cuando las dos primeras maniobras no son suficientes o el malestar aumenta, la recomendación es clara: dejar de intentar mantenerse de pie. «Y si no desaparecen, la última, la más efectiva y también la más conocida: tumbarse boca arriba. Y si puede ser, con las piernas hacia arriba para que vuelva la sangre a la cabeza, todavÃa hasta que se quiten los sÃntomas«, dice Aurelio Rojas. Elevar las piernas unos centÃmetros favorece el retorno venoso y mejora el aporte de sangre al cerebro, por lo que esta es una de las medidas más eficaces para prevenir la pérdida de conocimiento.
Consulta con un médico
Aunque la mayorÃa de los desmayos relacionados con el calor son benignos, no todos tienen el mismo origen. Si la pérdida de conocimiento se produce durante un esfuerzo fÃsico intenso, aparece sin sÃntomas previos, se acompaña de dolor torácico, palpitaciones o dificultad para respirar, o la persona tarda varios minutos en recuperar la consciencia, es fundamental buscar atención médica de forma inmediata.
En cualquier caso, el especialista insiste en que la mejor estrategia sigue siendo la prevención. Evitar la exposición prolongada al calor, mantenerse bien hidratado y no permanecer mucho tiempo de pie son medidas sencillas que reducen considerablemente el riesgo de sufrir un sÃncope durante el verano. Y, si aun asà aparecen los primeros sÃntomas, actuar con rapidez, quizá avisando a alguien, puede marcar la diferencia entre un simple mareo y un desmayo.
