Publicado: octubre 26, 2026, 2:00 pm
Las personas LGBTQIA+ presentan importantes desigualdades en salud mental frente a la población general. Tanto en la adolescencia como en la edad adulta, lesbianas, gais y bisexuales tienen aproximadamente el doble de riesgo de sufrir trastornos depresivos y más del doble de riesgo de intentar suicidarse que las personas heterosexuales. Así lo concluye un estudio publicado en la revista científica World Psychiatry que ha reunido la evidencia disponible a escala internacional.
«Hemos reunido todo lo que muestra la investigación en el mundo sobre las desigualdades en personas LGBTQIA+«, explicó Vincenzo Oliva, primer autor del trabajo e investigador del grupo de Trastornos Bipolares y Depresivos del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS). Según los resultados recopilados, las personas lesbianas, gais y bisexuales presentan aproximadamente el doble de riesgo de trastornos depresivos, una diferencia que se observa tanto entre adolescentes como entre adultos.
La desigualdad es todavía más acusada al analizar la conducta suicida, que engloba pensamientos y acciones dirigidos a quitarse la vida. La revisión concluye que las personas lesbianas, gais y bisexuales presentan 2,5 veces más riesgo de intentos de suicidio que las heterosexuales. Los investigadores apuntan al contexto social como un elemento relevante para comprender estas diferencias. Oliva señala que las personas LGBTQIA+ todavía pueden enfrentarse a discriminación en ámbitos como la escuela, el trabajo, la familia o incluso cuando buscan ayuda, y que la acumulación de estas experiencias puede generar estrés constante y favorecer problemas como la depresión y la ansiedad.
Los resultados también muestran que hablar del colectivo LGBTQIA+ como si se tratara de una población homogénea puede ocultar diferencias importantes. Las personas bisexuales, por ejemplo, presentan mayor sintomatología ansiosa y un riesgo más elevado de autolesiones no suicidas que las personas lesbianas o gais. El estudio identifica así desigualdades no solo entre la población LGBTQIA+ y la heterosexual, sino también dentro del propio colectivo.
Las diferencias aparecen igualmente en determinados comportamientos relacionados con los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Entre los adolescentes, los chicos gais presentan con mayor frecuencia conductas de dieta y conductas purgativas —métodos inapropiados utilizados para adelgazar— que los chicos heterosexuales de la misma edad. Los resultados amplían así el foco más allá de la depresión, la ansiedad o la conducta suicida y muestran que las desigualdades pueden afectar a diferentes dimensiones de la salud mental.
«Hay que mejorar la atención»
Para Eduard Vieta, jefe del grupo de investigación del IDIBAPS y director del Instituto de Neurociencias del Hospital Clínic, los resultados constituyen «un aviso de que hay que mejorar la atención». Uno de los problemas señalados por los investigadores es que estas diferencias pueden permanecer parcialmente ocultas: algunos estudios científicos no preguntan por la orientación sexual de los participantes y, por tanto, no permiten detectar posibles desigualdades entre grupos.
Pese a la amplitud de la revisión, los propios investigadores señalan importantes lagunas de conocimiento. Buena parte de los datos disponibles procede de Estados Unidos y Europa, mientras que existe menos evidencia sobre regiones como Asia o América del Sur. También faltan datos suficientes para obtener conclusiones robustas sobre posibles desigualdades en la atención de trastornos mentales graves, como el trastorno bipolar o la esquizofrenia.
