Publicado: octubre 25, 2026, 3:00 am
Hay mujeres que llevan meses recorriendo farmacias, llamando a otras ciudades e incluso desplazándose a Portugal para conseguir un medicamento que hasta hace poco retiraban con normalidad en la farmacia de su barrio. Mujeres que habían conseguido controlar sus síntomas, recuperar el sueño y volver a encontrarse bien, y que ahora viven pendientes de si podrán continuar su tratamiento. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI una mujer tenga que salir de España para conseguir el tratamiento hormonal prescrito por su médico?
Esto parece de otros tiempos. Durante la menopausia, los ovarios dejan de producir progresivamente estrógenos, unas hormonas que intervienen en numerosas funciones del organismo. Su descenso puede provocar sofocos, alteraciones del sueño, sequedad vaginal y otros síntomas, además de acelerar la pérdida de masa ósea. La terapia hormonal permite aportar estrógenos para aliviar muchos de estos problemas y, en las mujeres que conservan el útero, el tratamiento sistémico con estrógenos suele acompañarse de progesterona o un progestágeno para proteger el endometrio. Son tratamientos que mejoran considerablemente la calidad de vida de las mujeres.
Los problemas comenzaron con Lenzetto, un espray de estradiol utilizado en terapia hormonal y el único de estas características comercializado en España. Las primeras incidencias se notificaron en febrero y en marzo el problema de suministro ya era evidente. Después llegó el efecto dominó: aumentó la demanda de otras presentaciones de estradiol, como parches y geles, y comenzaron a aparecer nuevas faltas. A esto se han sumado problemas con determinadas presentaciones de progesterona.
Lo que parecía una falta puntual lleva meses complicando los tratamientos de muchas pacientes. Las explicaciones sobre estos desabastecimientos apuntan a problemas de fabricación y a un aumento de la demanda. Pero hay otra cuestión: el precio de los medicamentos. En España son, en muchos casos, más baratos que en otros países europeos, y el libre comercio permite que, bajo determinadas condiciones, puedan venderse en mercados donde alcanzan precios superiores.
Regresan los síntomas
Y no hablamos de un problema exclusivo de las hormonas: desde las farmacias llevamos tiempo viendo cómo cada vez resulta más difícil conseguir determinados medicamentos. Las consecuencias de todo esto son, mujeres que llevaban tiempo estables con su tratamiento y que ahora necesitan cambiarlo. Algunas vuelven a tener sofocos, duermen peor o sienten que están retrocediendo después de haber conseguido encontrarse bien. Otras no toleran igual la alternativa que les han prescrito.
Y también veo a mujeres que llevaban años aguantando síntomas porque pensaban que era lo normal o porque tenían miedo a las hormonas. Cuando finalmente se deciden a consultar, resulta que conseguir el tratamiento se convierte en otro problema. Durante años, la terapia hormonal de la menopausia estuvo rodeada de miedo y desinformación. Muchas mujeres rechazaban estos tratamientos y muchos profesionales eran reticentes a prescribirlos, incluso cuando podían resultar beneficiosos.
Hoy, gracias a una mejor interpretación de la evidencia científica y a una atención más individualizada, cada vez más mujeres conocen sus opciones. Y precisamente ahora, cuando estamos avanzando en información y acceso a una atención adecuada, nos encontramos con dificultades para conseguir los medicamentos.
Esta crisis no afecta únicamente a mujeres con menopausia natural. También están las mujeres con insuficiencia ovárica prematura, las que han sufrido una menopausia quirúrgica y aquellas que necesitan tratamiento hormonal tras determinados procesos médicos. Para algunas de ellas, la reposición hormonal tiene especial importancia para proteger su salud a largo plazo.
Problemas para las mujeres trans
También se ven afectadas mujeres trans que utilizan estradiol en sus tratamientos de afirmación de género y pacientes que necesitan determinados preparados hormonales durante procesos de reproducción asistida. Ante este escenario, Cataluña ha planteado recurrir a la formulación magistral como posible alternativa ante la falta de determinadas presentaciones comerciales.
Como farmacéutica, considero que es una opción que merece estudiarse, pero también defiendo algo más: cuando una fórmula magistral sustituya a un medicamento financiado que no está disponible, debería financiarse igualmente. No podemos trasladar a las pacientes el coste de una solución que necesitan por un problema de abastecimiento ajeno a ellas.
Llevamos años intentando que la menopausia reciba la atención sanitaria que merece, y justo cuando empezamos a avanzar nos encontramos con esta realidad. Aprovechando que el pasado 18 de octubre fue el Día Mundial de la Menopausia, creo que hay algo que debemos exigir por encima de cualquier campaña de concienciación: que las mujeres puedan acceder a los tratamientos que necesitan. Porque de poco sirve hablar de salud y calidad de vida si después no somos capaces de garantizar algo tan básico.
