Publicado: octubre 6, 2026, 6:30 am
La lluvia, suave e intermitente, hizo acto de presencia sobre el césped de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas sin opacar en ningún momento la sonrisa de ilusión de las futbolistas en su regreso a la disciplina internacional. Ni el cielo plomizo ni los exigentes ejercicios de carga física planteados bajo la atenta mirada de Sonia Bermúdez empañaron una mañana en la que la principal novedad estuvo marcada por la baja de última hora de la guardameta Cata Coll, sustituida por Eunate Astralaga. «Falta Cata», se murmuraba en el graderío. Pese a tratarse de una jornada laborable de martes con una asistencia moderada en las tribunas, a las jugadoras no les faltó el arropo de los suyos: Alexia Putellas, Clara Serrajordi y Athenea se erigieron como las más aclamadas por el público dentro de un grupo que volcó su atención y afecto hacia los aficionados presentes. «Es para la niña», se escuchaba a una madre entregada ondeando una camiseta cada vez que las jugadoras se acercaban a los aficionados. Las internacionales desembarcaron en la capital con el recuerdo fresco del reciente Clásico disputado en el Camp Nou, donde el FC Barcelona se impuso al Real Madrid ante la cifra récord liguera de 40.533 aficionados, en un encuentro en el que Claudia Pina –duda para los partidos ante Estados Unidos– se erigió como estrella firmando nada más y nada menos que cuatro goles. Aquel choque enfrentó a futbolistas que, en cuestión de días, han pasado de ser rivales a ser hoy compañeras de nuevo; un rencor ya aparcado del que nada queda cuando se enfundan la camiseta de la Selección. El combinado nacional se mide ahora a Estados Unidos, vigente campeona olímpica dirigida por Emma Hayes, en lo que supone el retorno de las campeonas del mundo a los terrenos de juego tras cuatro meses de inactividad, desde que el pasado 9 de junio certificaran en Reikiavik ante Islandia su billete para el Mundial de Brasil 2027. La expedición afronta esta gira de máximo nivel con ausencias de peso, encabezadas por la de Aitana Bonmatí en pleno proceso de rehabilitación de su intervención de peroné, y con más de una decena de internacionales militando en ligas extranjeras, en una fase de preparación donde, como advirtió la propia Bermúdez, «no hay nada definitivo» a menos de nueve meses para la defensa del trono orbital. Irene Paredes dejó claro en sala de prensa que la condición de amistosos de los próximos compromisos no rebaja en absoluto la ambición del grupo: «Son dos encuentros amistosos, pero los afrontamos como si el Mundial empezara aquí». La capitana enmarcó el duelo en su verdadera dimensión —el choque entre las vigentes campeonas del mundo y las campeonas olímpicas, primera y segunda del ranking FIFA— sin ocultar el apetito del vestuario ante un test de máxima exigencia en suelo norteamericano: «Nos apetece mucho, somos muy competitivas y queremos ganarles; va a ser muy difícil porque ellas juegan en casa». Sobre la presión de cara a Brasil 2027, la central descartó cualquier atisbo de ansiedad con pragmatismo —«Nerviosas no, porque si no llegaríamos agotadas»— e insistió en que el torneo mundialista es «la meta final», pero recordando, en sintonía con Sonia Bermúdez, que en este punto del curso «nada es definitivo» y que lo prioritario es que el bloque llegue en plenitud física al tramo decisivo. En cuanto a las ausencias de la convocatoria, la capitana detalló que Cata Coll «venía arrastrando alguna molestia», mientras que confió en la recuperación de Claudia Pina, en manos de los servicios médicos: «Ojalá se pueda quedar con nosotras; atraviesa un estado de forma difícil de mejorar». Más allá de las bajas, Paredes rehusó hablar de un «relevo» de hegemonía respecto a las estadounidenses, prefiriendo poner en valor el salto cualitativo experimentado por el fútbol español: «Antes las mirábamos desde varios escalones por debajo porque queríamos parecernos a ellas; ahora nos medimos de tú a tú». Con el recuerdo todavía fresco del Mundial de Francia, donde comprobó que «se les podía hacer daño», la defensora subrayó la utilidad de estos ensayos a meses vista para corregir errores, enviando además un mensaje de exigencia a las jóvenes que se incorporan al grupo: «Que vengan sabiendo que se puede ser campeonas del mundo». Una declaración de principios que remató con un objetivo inequívoco: «Queremos ir a Brasil y volver a ganar». La expedición pondrá ahora rumbo a Washington, donde completará sendas sesiones de trabajo el miércoles y el jueves en las instalaciones del Episcopal High School antes de ejercitarse el viernes en el Audi Field, escenario que albergará el sábado 10 de octubre (20:30, hora peninsular española) el primer asalto frente al combinado estadounidense. El domingo, el equipo se trasladará a Filadelfia para entrenarse el lunes sobre el césped del Subaru Park —ubicado en la vecina localidad de Chester—, donde disputará el martes 13 a la 01:00 (madrugada del miércoles en España) la segunda cita amistosa, tras la cual emprenderá el vuelo de retorno a Madrid con llegada prevista para la jornada del miércoles: dos exámenes de máxima exigencia ante la vigente campeona olímpica para evaluar el estado de forma del bloque de cara a la cita mundialista de Brasil.
