Publicado: octubre 4, 2026, 10:30 am
Tras una semana muy dura en Euroliga , el Madrid se reencontró con la victoria en casa del Obradoiro, su segundo triunfo en la liga ACB en las dos primeras jornadas. Ni mucho menos lo tuvieron fácil los blancos, llevados al límite por un conjunto gallego pletórico, repleto de talento y de fe. Un acto de valentía solo frenado en la prórroga por Maledon, líder indiscutible del proyecto liderado por Pedro Martínez, y por su paisano Luwawu-Cabarrot, un auténtico francotirador de sangre helada. Dos actuaciones sobresalientes que, por otra parte, ni mucho menos maquillaron lo obvio: este Madrid no acaba de carburar. Pese a la dura derrota en Euroliga, Pedro Martínez no vaciló a la hora de rotar. Además de Feliz y Pradilla, fue el italiano Procida, casi inédito hasta la fecha, uno de los más destacados del bando blanco durante su desembarco en Santiago. El problema fue que los locales ni mucho menos querían asumir el papel de víctimas pese a ser unos recién ascendidos. Childress, Meindl y Barcello golpearon con dureza desde la línea de tres, una poderosa ráfaga que obligó al electrónico a firmar un empate a 22 tras el primer cuarto. En el segundo, Dos Anjos se unió a sus compañeros y el Obradoiro parecía dispuesto a despegar. Sin embargo, ahí surgió la versión más competitiva del Madrid, con la dupla francesa formada por Luwawu-Cabarrot y Maledon completamente desatada. Alero y base se combinaron para sumar 15 puntos casi de manera consecutiva, un golpe en la mesa al que también contribuyeron Tavares y Jantunen. Pese a la valentía de los gallegos, el Madrid llegó al descanso tras imponer su ley y con una ventaja de 11 tantos. Tras el paso por vestuarios, la ambición del Madrid iba en aumento, listo para dar el zarpazo definitivo y escaparse en el electrónico. Un plan desbaratado por Barcello, líder de los gallegos y principal culpable de un poderoso parcial de 14-6 que casi extinguió la ventaja visitante. Y, cuando más cerca parecía el tropiezo merengue, aparecieron Jantunen y Okeke para darle un poco de aire a un equipo que parecía asfixiado. Ya en el último acto, Maledon volvió a asumir el control del duelo, obligada la irrupción del escolta por un Obradoiro que se negaba a rendirse gracias, en parte, a la actuación de Agada. Luwawu-Cabarrot y Nick Smith Jr. también pusieron más carne en el asador, el despegue definitivo del Madrid parecía inminente, aunque los santiagueses siempre encontraban alguna vía para mantener viva la fe de su afición. Soriano, Quintela… Eran muchas las razones de la ambición local y era obligado un golpe de autoridad del Madrid para cerrar el encuentro. Pero el coraje local fue incontrolable y la prórroga, inevitable. En el tiempo extra y liderados por Childress, los santiagueses llevaron al límite a los blancos, desquiciados por momentos ante un empuje que no conseguían minimizar. Pero un triple de Pradilla y el último do de pecho de Maledon fueron suficientes para decantar la la balanza en favor de los visitantes.
