Publicado: septiembre 28, 2026, 12:30 pm
Suecia sigue sin Gobierno tras las elecciones de hace tres semanas, y la cosa se ha estancado. La líder del Partido Socialdemócrata, y vencedora de los comicios, Magdalena Andersson, ha renunciado este lunes a formar un nuevo Ejecutivo. La también ex primera ministra ha tomado esa decisión después de que la Izquierda haya apoyado al candidato conservador para presidir la Cámara. Dadas las circunstancias «no es posible» formar Gobierno con los partidos progresistas, aseguró la propia Andersson.
Andersson ha resaltado que en estos momentos «no se dan las condiciones» para que pueda convertirse en primera ministra en Suecia y ha resaltado que «hay que esperar a ver cómo se desarrollan las cosas durante las próximas semanas», dado que comunicará al presidente del Parlamento Andreas Norlen, que entrega su mandato para que nomine a otro candidato. Los resultados de las últimas elecciones dieron una mayoría ajustada al bloque de cuatro partidos encabezado por los socialdemócratas de Andersson, que recabaron 176 de los 349 escaños del Riksdag, frente a los 173 obtenidos por el bloque conservador formado por el anterior Gobierno tripartito y los populistas de derecha, con quienes este lunes la Izquierda votó para reelegir a Norlen, del partido conservador.
«Es razonable que la constelación que se ha formado en torno a la elección del presidente del Parlamento pueda avanzar e intentar lograr un acuerdo también sobre el próximo Gobierno«, ha explicado, al tiempo que ha hecho hincapié en que parte de la base de que «el mandato exploratorio debe recaer también en uno de estos partidos».
El primer ministro en funciones, el conservador Ulf Kristersson, se perfila como la persona que será elegida para dirigir los contactos, aunque no cuenta con una mayoría a su favor.
El Partido Centrista, que años atrás formaba parte del bloque de derecha, ha reiterado que nunca apoyará un acuerdo de gobierno del que forme parte el ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), tercera fuerza parlamentaria y que actuó como apoyo externo del Ejecutivo encabezado por Kristersson la pasada legislatura.
El Partido Socialdemócrata ganó los comicios con el 28%, su peor resultado en casi un siglo; seguido por el Partido Conservador, con el 19,8%; y el ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), que retrocedió tres puntos y perdió su condición de segunda fuerza parlamentaria.
