Publicado: septiembre 28, 2026, 3:30 am
Polonia siente la creciente presión de Rusia. Esta semana, ante la Asamblea General de la ONU, el presidente polaco, Karol Nawrocki, defendió que su país quiere evitar la guerra a pesar de las amenazas del Kremlin, al que acusó de querer «desestabilizar a Europa». El mandatario aseguró: «Nosotros no buscamos un enfrentamiento«. La pregunta es, ¿lo busca la Rusia de Putin?
El pasado día 15, Nikolái Pátrushev, asesor del Kremlin, dijo que Polonia dejaría de existir «en dos o tres días» en caso de ataque contra Rusia. «Si Polonia participa en acciones militares contra Rusia, nuestro país empleará todo el arsenal de fuerzas y medios a su disposición y el Estado polaco dejaría de existir en dos o tres días», afirmó Pátrushev en una entrevista con el periódico Argumenti y Fakti.
Varsovia tira del clásico Si vis pacem, para bellum y asegura que su única pretensión es prevenir una guerra. «Estamos fortaleciendo nuestras alianzas, desarrollando nuestros accesos y modernizando nuestro equipo, no para librar una guerra, sino para prevenirla», aseguró Nawrocki en la sede de Naciones Unidas.
Polonia se prepara para lo peor
El Gobierno polaco ha previsto para 2026 un gasto de defensa de unos 45.750 millones de euros, el equivalente al 4,81% del PIB. Además, Polonia es el mayor beneficiario del instrumento Security Action for Europe de la Unión Europea, con hasta 43.700 millones asignados en préstamos destinados a inversiones relacionadas con defensa.
Bajo el programa East Shield, Varsovia está desarrollando el sistema de contradrones SAN. Según el viceministro de Defensa, Cezary Tomczyk, se trata de «un enorme sistema antidrones de última generación, el más avanzado de Europa». El 80% de las capacidades de este sistema «se están construyendo para la guerra; solo una pequeña parte de él puede ser utilizable en condiciones de paz», asegura Tomczyk.
Los preparativos de Polonia van mucho más allá de sus fuerzas armadas. Varsovia también está fortaleciendo el sector energético del país y las infraestructuras críticas contra la posibilidad de futuras agresiones. «Nos estamos preparando para la guerra, con la esperanza de que nunca comience», declaró en agosto al Polsat News el viceministro polaco de Defensa.
Cómo reforzar más las fronteras
Polonia va a reforzar los pasos fronterizos con Ucrania, según anunció hace unos días el ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz. Los ingenieros del Ejército polaco han empezado a desplegar estructuras de protección y a reforzar las instalaciones utilizadas por la Guardia de Fronteras en los pasos de Dorohusk, Medyka y Korczowa.
Los trabajos incluyen puestos de observación y vigilancia, además de barreras construidas con contenedores plegables revestidos de malla metálica y rellenables con arena o grava, detalla Infodefensa. Ese refuerzo debe ser capaz de actuar como protección frente a explosiones.
Polonia lleva tiempo desarrollando el programa Escudo Oriental, que contempla el desarrollo de una infraestructura defensiva a lo largo de las fronteras orientales y nororientales del país, con especial atención a las de Rusia y Bielorrusia. No se trata sólo de detener a una fuerza enemiga, sino de obligarla a superar sucesivamente obstáculos, zonas preparadas y posiciones defensivas mientras los defensores ganan tiempo para movilizar refuerzos.
En el extremo nororiental de Polonia se encuentra el corredor de Suwałki, la franja de territorio de 96 kilómetros en la frontera con Lituania. Es uno de los tres puntos críticos del territorio de la OTAN, hipotético objetivo de un primer ataque de las tropas de Putin.
Su situación es estratégica por ser la única vía de comunicación terrestre entre los países bálticos y el resto de la UE y de la OTAN. Hacia el oeste se encuentra el ex clave ruso de Kaliningrado y hacia el este Bielorrusia. En los cuarteles de la Alianza temen que, en caso de guerra con Rusia, el corredor de Suwalki podría ser cortado desde Kaliningrado.
Cómo proteger a la población si Putin ataca
Tras las últimas incursiones de drones y misiles rusos en su frontera oriental, Polonia ha iniciado un plan de emergencia para modernizar y ampliar su red de refugios. Este año entró en vigor la «ley de refugios», que obliga a proyectar las plantas subterráneas de nuevos edificios como espacios de refugio temporal dotados de salidas de emergencia.
El plan contempla la adaptación de metros, aparcamientos subterráneos y edificios públicos, con el objetivo a medio plazo de contar con 32.000 estructuras de protección en todo el país. Parecen necesarias. El país dispone únicamente de 1.903 «refugios de alta protección» y de 8.719 puntos con cierta protección, detalla EFE. Entre todos suman 1,43 millones de plazas, lo que apenas cubre al 4% de sus 38 millones de habitantes.
Los refugios de máxima categoría o blindaje atómico ofrecen solo 300.000 plazas, suficientes únicamente para el 0,8% de la población. Según la Guardia Estatal de Bomberos, hay 85.739 puntos de protección en todo el país, pero en su inmensa mayoría son «lugares de refugio temporal», o sea, sótanos particulares y garajes.
El Ministerio del Interior polaco exige que los nuevos refugios dispongan de al menos 3 litros de agua diarios por persona, alimentos no perecederos, linternas, telefonía fija y móvil, extintores y zonas de descanso para la mitad de los ocupantes. Las autoridades han distribuido entre la población un manual con instrucciones ante ataques aéreos o químicos, el almacenamiento de víveres para tres días y una mochila de evacuación. Hay también una app para los móviles y la web Gdzie się ukryć («Dónde esconderse») para geolocalizar refugios cercanos.
