Publicado: septiembre 20, 2026, 4:36 am
Las vacaciones para la mayoría de los mortales pertenecen a la nostalgia de un pasado que se aleja. Es la hora de la rutina de los emails, las reuniones y, sobre todo, ese suplicio que para algunos significa la vuelta al puesto de trabajo: la silla. La memoria todavía alberga retazos de momentos en los que el cuerpo reposaba en tumbonas, terrazas, hamacas, chiringuitos… La presencialidad obliga, en ciertos casos, a disponer el cuerpo sobre un potro de tortura. Las empresas son conscientes de que el bienestar del empleado en esta materia tiene efectos positivos. En muchas oficinas, los trabajadores pasan gran parte de la jornada sentados ante un ordenador. Las antiguas sillas con ruedas han dado el salto evolutivo… Ver Más
