La IA no es el futuro - Venezuela
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


La IA no es el futuro

Publicado: junio 1, 2026, 4:00 am

Hace unos días Meta anunció un despido de aproximadamente 1,400 empleados. Este recorte se da en el marco de una reestructura interna que busca fortalecer mecanismos a partir de implementar tecnologías impulsadas por la inteligencia artificial. Los puestos seleccionados para este recorte se centran en diseñadores de software, de contenido, ingenieros, informáticos, programadores.

Si bien es cierto, se ha hablado mucho sobre la relación que hemos desarrollado con las tecnologías y cómo la inteligencia artificial ha logrado reestructurar nuestras relaciones con nosotros y el mundo, una pregunta llega a nuestra puerta desde hace unos años… ¿La inteligencia artificial podrá reemplazar las intervenciones y funciones humanas en algunos espacios laborales?

Inevitablemente tenemos que afrontar una realidad compleja. Es un hecho que las nuevas tecnologías están reemplazando miles de trabajos operados por seres humanos en este momento y no solo eso, están determinando horizontes de inclusión, exclusión y códigos de valoración para adecuar realidades en contextos económicos, políticos y medioambientales.

Este contexto nos obliga a preguntarnos: ¿La inteligencia artificial es el futuro? Definitivamente, como la encíclica del papa León X, “Magnifica Humanitas”, señala, hay que detenernos a observar y ser críticos sobre lo que estamos haciendo y cómo nos estamos relacionando con la IA.

Este momento es esencial, ya que no podemos negar que en muchos aspectos las funciones humanas en algunos sectores laborales serán desechadas y potencializadas por la tecnología, pero lo que no podemos ceder por ninguna causa es resignarnos y adaptarnos a que este proceso se estandarice en vías de una suerte de idea de desarrollo y progreso.

Son las capacidades de pensar, discernir, sentir, actuar, tomar decisiones y aplicar pensamiento crítico las que harán la diferencia. Estas son aptitudes estrictamente humanas. Sí, podremos estar atravesando procesos de reconfiguración inéditos donde nuestras relaciones técnicas están transformando nuestro entorno y a nosotros mismos, pero la responsabilidad de hacernos cargo de nuestro pensamiento, de nuestra toma de decisiones, de nuestro posicionamiento ético en y frente a la sociedad y nuestro entorno, parte de nuestra toma de conciencia, de nuestras percepciones, de nuestras dudas e inquietudes, de lo que nos aterra, de nuestros anhelos, de nuestros sueños.

Lo humano en la tecnología es el corazón que bombea y desarrolla nuestros procesos de individuación y transindividuación, es decir, sublimación y creación. Aquí está la potencia que generamos producto de nuestra imperfección, de nuestras dudas, angustia, instinto y sinsentidos. Esa parte tan humana que nos hace titubear, desear, asumir el equívoco, la decepción y la frustración es la respuesta para desarrollar relaciones con los objetos digitales, pero no depender de ellos.

Al contrario, lo humano que abraza esa incertidumbre es lo que nos permite perdernos, temblar, desconcertarnos y buscar, navegar y crear tecnológicamente. Nuestra relación con las tecnologías es importante desde esa humanidad que es irremplazable.

Es en esta frontera donde adoptarlas, decidir cómo hacerlo y no ceder a una adaptación calculada y automatizada que seleccione el destino de un ser humano o un proyecto de nación a partir de una suerte de fórmulas algorítmicas que tracen el futuro.

Nuestro reto hoy es no renunciar a pensar, a preguntar, a cuestionar el porqué de las cosas, a analizar, reflexionar y discernir. Lo inhumano surge en la complacencia y frivolidad de los cálculos, en la exclusión de la contingencia y de la pérdida, apostando a una certeza a partir de un cúmulo de información.

No, la IA no es el futuro, somos nosotros los seres humanos. Somos nosotros los responsables de nuestro entorno, de la ecología y el cuidado comunitario. Somos los encargados de alimentar y generar la relación tecnológica, su operación, desarrollo y su funcionamiento. Nadie más que nosotros somos los responsables de provocar lo que pasa y nos pasará.

Para quienes piensan que las tecnologías nos reemplazarán, diría, a modo solo de sugerencia, que mientras existan espacios para fomentar las preguntas y las intervenciones, la dicha de enmudecer, de inquietarnos, discernir, indignarnos, donde el cuestionamiento sea el motor de lo que hacemos y no la respuesta, seremos irremplazables.

Nos falta mucho por comprender sobre el objeto digital y su reproductibilidad técnica, de ahí que tengamos un largo camino por recorrer para observar, crear, comprender e intervenir a partir de desarrollar relaciones tecnológicas donde podamos adoptarlas en nuestra vida, sin adaptarnos ciegamente a su proceso de aceleración y cuantificación y así desarrollar relaciones más contributivas y colaborativas con ellas.

Related Articles