Publicado: julio 21, 2026, 8:00 am

El último rastro de Félix Tovar, de 70 años, está en una compra que hizo con su tarjeta de débito en la panadería La Almendrina, en Playa Grande, a las 5:31 de la tarde del 24 de junio, media hora antes de que dos terremotos sacudieran La Guaira y Caracas. La geolocalización de su teléfono lo ubica por última vez en la acera de enfrente al negocio donde podía haberse estado tomando un café y meditando un rato. Estaría en los alrededores de la entrada del enorme Hotel Marriot que, como la panadería, quedó colapsada tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que han profundizado la crisis humanitaria en Venezuela.
Por Florantonia Singer | EL PAÍS
Todavía no ha pasado un mes de las sacudidas y la cifra de fallecidos por los terremotos en Venezuela ya ha alcanzado las 5.278 personas, de acuerdo con el balance oficial del lunes. El desastre mueve a cientos de familias no solo a buscar bajo los escombros sino también cualquier rastro de seres queridos que se perdieron durante las horas críticas de los sismos, marcadas por una respuesta descoordinada y tardía de parte de las autoridades.
La familia de Félix lo ha buscado una y otra vez en las morgues, en las listas de hospitales, bajo los escombros de la panadería, sin encontrarlo. Hace unos días hicieron la denuncia formal ante la policía judicial como desaparecido, una categoría que el chavismo no ha querido informar pero que convoca a miles de venezolanos que no tienen certezas de que sus familiares realmente estén bajo las toneladas de escombros que todavía falta por mover o que se hayan desparecido en el caos tras los sismos, que ha han dejado reportes de cadáveres extraviados y también de personas rescatadas con vida y enviadas a hospitales que luego desaparecen.
“Hay cosas que están fuera de manos de uno, hay cosas que hay que esperar”, dice su hija Elibel Tovar, que tuvo que regresar a Venezuela desde Chile para buscar a su padre. Más de 20 días de búsqueda frenética no han logrado desenmarañar la mayor interrogante que tienen en este momento. No han podido tener acceso a las cámaras del hotel para confirmar si realmente su padre se pudo haber refugiado allí. Esperan que con la investigación policial abierta esta diligencia pueda concretarse. “Ese hotel puede ser pérdida total, no han movido nada hasta ahora”, dice Tovar. “Nos dijeron que cuando muevan los escombros se darán cuenta si había personas debajo”.
Félix tenía poco más de dos meses en el país por su trabajo en logística y transporte. Se movía entre Venezuela y Brasil. Pero crecieron y vivieron en La Guaira, aunque ya no tenían casi nada allí. Félix se estaba alojando en la posada Villa del Carmen, que quedó en pie tras los sismos, a dos cuadras de donde se cree estaba él. Su hija Elibel tenía más de una década sin volver al lugar donde vivió hasta los 15 años, donde sobrevivieron al deslave de 1999. “La gente debería propiciar la denuncia ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas para que sea un caso real y se haga una investigación”, insiste Elibel. Ella ha revisado las listas de todos los hospitales y clínicas, no ha podido recorrer piso por piso para ver si Félix está en el alguna cama inconsciente o desorientado. También entregó una placa dental de su padre, para facilitar la identificación por este método. “Es muy difícil esto, no te dejan entrar a los hospitales y hay listas en la que los nombres que ni siquiera son nombres, hay interrogaciones, letras solas”, agrega Elibel, que esta semana tuvo que abandonar la búsqueda desde el terreno para regresar a Chile donde la esperaba su hijo de 11 años.
Al menos tres plataformas ciudadanas han levantado bases de datos de los desaparecidos, cruzadas con listas de hospitales y refugios, localizados y fallecidos, con enormes diferencias en los números entre sí. “Hasta Encontrarles”, una iniciativa de la Red de Periodistas Venezolanas, ha registrado a través de un formulario a 4.418 personas, de las cuales poco más de un centenar figuran como encontrados. “Venezuela Te Busca” registra 17.000 personas desaparecidas y “Venezuela Reporta” más de 40.000. Las Naciones Unidas estimó la cifra entre 40.000 y 50.000 personas. Las paredes que han quedado en pie en La Guaira están empapeladas de fotos de desparecidos, con nombre, señas y teléfonos con la esperanza de que alguien llame de vuelta con las noticias.
En el primer balance que el Gobierno dio sobre las víctimas, al día siguiente de los terremotos, reportaron unos 157 desaparecidos. La cifra, sin embargo, no volvió a darse después.
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