Publicado: agosto 19, 2026, 1:00 pm
Roncar puede parecer una simple molestia nocturna, especialmente para quien comparte dormitorio con la persona que lo hace, pero detrás de ese sonido hay un complejo fenómeno físico que la ciencia todavía trata de comprender por completo. Ahora, investigadores del Real Instituto de Tecnología KTH de Suecia han desarrollado un modelo tridimensional de las vías respiratorias superiores que les ha permitido estudiar cómo interactúan el aire y los tejidos blandos durante el ronquido. Sus resultados apuntan a que los sonidos más intensos están relacionados con un flujo de aire irregular a través de estos tejidos.
El trabajo se ha realizado mediante un modelo computacional que incorpora simultáneamente el flujo dinámico del aire, el movimiento de los tejidos blandos y la generación de sonido. La investigación, publicada en Physics of Fluids, pretende arrojar luz sobre los mecanismos físicos responsables del ronquido persistente y se diferencia de buena parte de los trabajos anteriores en que no está centrada específicamente en el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño.
“Muchos estudios existentes simplifican la respiración o no tienen en cuenta la interacción entre el flujo de aire, el movimiento de los tejidos y la generación de sonido”, explica Peng Li, autor principal del trabajo e investigador del KTH. El objetivo de su equipo es, según señala el científico, “comprender mejor cómo la respiración provoca los ronquidos” e “identificar los mecanismos dominantes de generación de sonido”.
Para conseguirlo, los investigadores recrearon mediante simulación el entorno de las vías respiratorias superiores. El modelo permite estudiar el movimiento del aire a través de la boca y observar cómo ese flujo interactúa con los tejidos y provoca vibraciones capaces de generar sonido. De esta manera, el equipo busca entender cómo se relacionan tres elementos que hasta ahora resultaba complicado analizar conjuntamente: el aire, la vibración de los tejidos blandos y el ruido característico del ronquido.
El origen, en el paladar blando
Los resultados señalan especialmente al paladar blando. “Nuestros resultados sugieren que reducir la vibración del paladar blando o la carga aerodinámica inestable puede ayudar a disminuir los ronquidos palatinos”, afirma Li. El investigador considera que estos hallazgos podrían resultar útiles a la hora de estudiar procedimientos destinados a aumentar la rigidez del paladar u otras intervenciones capaces de modificar la mecánica de los tejidos o el propio flujo de aire. Se trata, por tanto, de una posible vía de investigación y no de la demostración de una nueva cura contra los ronquidos.
El hallazgo resulta especialmente interesante porque los ronquidos que no están causados por apnea del sueño también pueden tener importantes consecuencias para el descanso. Los propios investigadores destacan que pueden resultar debilitantes tanto para quien ronca como para las personas que duermen a su lado. El trabajo también señala su posible impacto sobre el sueño, la salud mental y la estabilidad emocional.
La investigación continuará ahora tratando de determinar qué sucede cuando cambia la rigidez del paladar. El siguiente paso será estudiar cómo esas variaciones afectan a la amplitud de las oscilaciones, las frecuencias predominantes, los patrones del flujo de aire y la intensidad de la fuente acústica. Según Li, esto “podría aclarar cómo los tratamientos de rigidez palatina reducen la vibración e identificar las condiciones mecánicas que podrían disminuir el ronquido palatino”. Un paso más para comprender por qué roncamos y, en el futuro, diseñar estrategias más precisas para intentar reducirlo.
