Publicado: julio 4, 2026, 8:30 pm
La lista de nuevos alimentos de la UE acaba de incorporar al éster de propionato de inulina (IPE) . Detrás de este complicado nombre se esconde una fibra dietética desarrollada y probada por científicos del Imperial College de Londres y del SUERC (Centro de Ciencias de Isótopos de la Universidad de Glasgow) para ayudar a prevenir el aumento de peso. Se trata de un polvo blanco que podrá añadirse a barritas de cereales , con un contenido máximo de 17 gramos por cada 100 gramos de producto; y a batidos de frutas (3 gramos por cada 100 ml). Este ingrediente es una mezcla de inulina —una sustancia natural presente en la achicoria y las cebollas— y propionato, un ácido graso de cadena corta de origen natural. El IPE actúa liberando propionato directamente a los receptores del colon que activan las hormonas reguladoras del apetito: un sistema de administración dirigido que potencia el proceso normal de fermentación bacteriana intestinal. El mecanismo de acción es sencillo. Si tu intestino detecta una gran cantidad de ácidos grasos obtenidos por la descomposición de la fibra, se estimula la liberación de hormonas supresoras de las ganas de comer, como la PYY y el GLP-1, cuya acción imitan los fármacos para adelgazar de la familia Ozempic. Pero a diferencia de estos medicamentos, el IPE ofrece un enfoque diferente para combatir la obesidad : mantener el peso a raya antes de que se convierta en un problema. «Hemos combinado dos ingredientes naturales para estimular las hormonas reguladoras del apetito en el lugar preciso del intestino. Si bien los agonistas del receptor GLP-1 han demostrado excelentes resultados para ayudar a las personas a perder peso, el IPE podría ayudar a detener el aumento de peso lento y constante que hace necesarios estos fármacos», asegura el profesor Douglas Morrison, del SUERC de la Universidad de Glasgow. La fibra, en general, juega un papel muy importante en la prevención y control de la obesidad porque no aporta apenas calorías y nos hace sentir llenos antes. El nuevo aditivo autorizado por Europa desde el pasado 30 de junio , que garantiza su seguridad para el consumo humano, es una especie de «súperfibra» sintética que maximiza los beneficios conocidos: ayuda a sentirse saciado durante más tiempo con el objetivo de reducir la ingesta de un exceso de calorías diarias que puede provocar un aumento de peso a largo plazo. Los ensayos controlados aleatorios realizados por el equipo han demostrado que unos 10 gramos de IPE al día pueden regular el apetito y ayudar a prevenir el aumento de peso. «Un pequeño excedente calórico diario conlleva un aumento de peso significativo con el tiempo. Incluso un kilo extra al año en adultos jóvenes es suficiente para generar serios problemas de peso en la mediana edad. Ya sabemos que una mayor ingesta de fibra puede contrarrestar esto, pero también sabemos que a la mayoría de las personas les resulta difícil ingerir suficiente fibra y se quedan muy por debajo de los niveles de ingesta recomendados», explica el profesor Gary Frost, catedrático de Nutrición y Dietética del Departamento de Metabolismo, Digestión y Reproducción del Imperial College de Londres. El IPE fue desarrollado inicialmente en el laboratorio por el profesor Morrison, quien colaboró durante los siguientes 15 años con el profesor Frost para explorar el potencial de la molécula como ingrediente alimentario, con una serie de estudios clínicos publicados en revistas científicas revisadas por pares. Algunos de estos ensayos a largo plazo han revelado nuevos beneficios, como la preservación de la masa muscular magra , la mejora de los niveles de grasa hepática y posibles efectos sobre la salud inmunológica y metabólica, informa la Universidad de Glasgow en un comunicado. A finales del año pasado, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, que revisa los datos toxicológicos, nutricionales y microbiológicos, emitió una opinión favorable. La Comisión Europea otorgó la autorización definitiva y ahora se ha añadido formalmente a la lista de alimentos nuevos autorizados de la UE. Los desarrolladores esperan que esta intervención dietética «económica y eficaz» se incorpore a la alimentación convencional. Sin embargo, el IPE aún se encuentra en las primeras etapas de su comercialización. El equipo de investigación actualmente solo puede producirlo a una escala piloto de unos pocos cientos de kilos a la vez. Para llegar a un mercado más amplio, han creado la empresa Satisfed y buscan socios industriales capaces de aumentar la producción a miles de toneladas. «La inclusión del IPE en la lista de alimentos novedosos ofrece a las personas que comienzan a tener problemas con su peso una nueva forma de prevenir un mayor aumento de peso. Esperamos ver cómo se incorporará a diferentes alimentos y planes de alimentación», concluye el profesor Frost.
