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Solo uno de cada cuatro pacientes con VIH y hepatitis B recibe el seguimiento recomendado por Europa para detectar cáncer de hígado

Publicado: junio 30, 2026, 12:00 pm

Solo uno de cada cuatro pacientes con infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y hepatitis B en Europa que cumplen los criterios para ser incluidos en programas de cribado y vigilancia frente al cáncer de hígado recibe el seguimiento recomendado por las guías clínicas internacionales. Así lo ha revelado un estudio europeo liderado por investigadores españoles vinculados al Grupo de Estudio del SIDA (GeSIDA) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), con participación de profesionales sanitarios de Alemania y Polonia, y cuyos resultados se han publicado en Clinical Infectious Diseases.

La hepatitis B crónica es la principal hepatitis viral en las personas con VIH en países con acceso universal a los tratamientos frente al virus de la hepatitis C, como España. Una de las complicaciones más graves asociadas a la infección por hepatitis B es el carcinoma hepatocelular, la forma más frecuente de cáncer primario de hígado.

Aunque los tratamientos actuales consiguen controlar eficazmente la replicación viral y reducir de forma muy significativa el daño hepático, el riesgo de desarrollar este tumor no desaparece por completo, en especial en personas con factores de riesgo añadidos. Por ello, las guías internacionales recomiendan que los pacientes con mayor riesgo se sometan a ecografías hepáticas semestrales para detectar posibles lesiones tumorales en estadios iniciales.

Con el objetivo de evaluar el grado real de cumplimiento de estas recomendaciones, los investigadores analizaron la situación de 1.308 personas coinfectadas, con una mediana de edad de 55 años, de los que el 85% eran hombres y el 87% mantenían una carga viral del VIH indetectable gracias al tratamiento antirretroviral.

Tras excluir a los pacientes con antecedentes de cáncer hepático, los investigadores comprobaron que 1.142 de los 1.294 participantes evaluables, es decir, el 88%, cumplían los criterios para ser incluidos en programas de vigilancia del carcinoma hepatocelular según las recomendaciones de la Sociedad Europea de Ensayos Clínicos del Sida (EACS, por sus siglas en inglés). Sin embargo, solo el 28% recibía este seguimiento.

Perfil clínico del paciente

Los resultados obtenidos varían en función del perfil clínico de los pacientes. Mientras que dos de cada tres personas con cirrosis participaban en programas de cribado adecuados, apenas el 24% de aquellos que no tenían cirrosis pero sí otros factores de riesgo reconocidos por las guías clínicas formaba parte de los programas de vigilancia.

«La mayoría de las personas con VIH y hepatitis B atendidas actualmente en Europa cumplen algunos de los criterios para beneficiarse de programas de vigilancia frente al cáncer de hígado, pero una gran parte de ellas no está recibiendo este seguimiento. Esto supone una oportunidad perdida para detectar precozmente una enfermedad cuyo pronóstico depende en gran medida del momento en que se diagnostica», ha aseverado el coordinador del estudio, Juan Berenguer.

Importante desafío clínico

Los investigadores han destacado el descenso de casos de coinfección por hepatitis B y VIH en España, donde la prevalencia se sitúa en torno al 3%, pero han advertido de que sigue suponiendo un «importante desafío clínico», ya que sigue afectando a miles de personas. Asimismo, los expertos han enfatizado que la persistencia de la infección crónica por el virus de la hepatitis B sigue asociándose a un mayor riesgo de cirrosis, descompensación hepática y cáncer hepático, lo que convierte la vigilancia de estas complicaciones en una prioridad asistencial.

En este contexto, los científicos han apostado por reforzar la identificación de los pacientes candidatos al cribado y facilitar la integración de estos programas en la atención habitual de las personas con VIH. Para ello, han instado a implantar sistemas de alerta automáticos en las historias clínicas electrónicas, una mayor coordinación entre especialistas en enfermedades infecciosas, hepatología y Atención Primaria y el desarrollo de estrategias específicas dirigidas a los pacientes sin cirrosis, que presentan mayores tasas de infradiagnóstico.

El estudio ha contado con la participación de expertos de GeSIDA, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC) y de la Fundación SEIMC-GeSIDA, que trabajó en la coordinación, recogida y gestión de los datos empleados en la investigación.

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