En el búnker policial del Mundial: «Recibimos amenazas todos los días» - Venezuela
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En el búnker policial del Mundial: «Recibimos amenazas todos los días»

Publicado: junio 30, 2026, 12:30 pm

A 60 kilómetros de Washington, tras una fachada anodina de oficinas en Virginia, funciona uno de los dispositivos policiales más ambiciosos jamás levantados para proteger un evento deportivo. No hay rótulos llamativos ni actividad que permita adivinar desde el exterior qué ocurre dentro. Pero tras sus puertas se coordina, las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana, la seguridad de la mayor Copa del Mundo de fútbol: 48 selecciones, 16 ciudades anfitrionas, tres países y decenas de millones de espectadores. El lugar se llama Centro de Cooperación Policial Internacional, el IPCC, por sus siglas en inglés. Es el centro de cooperación policial internacional creado para este Mundial y coordinado por el FBI. En él trabajan agentes estadounidenses, policías de los países participantes, responsables de seguridad de las ciudades que acogen encuentros, representantes de Canadá y México, enlaces de FIFA y funcionarios de distintas agencias federales. Es, en la práctica, un centro de control policial internacional desde el que se cruzan alertas terroristas, información criminal, datos sobre hinchas violentos, amenazas contra jugadores, movimientos de drones, riesgos de trata de personas, actividad de redes transnacionales y cualquier incidente que pueda afectar a una competición de una escala sin precedentes. Nunca antes un Mundial se había desarrollado bajo una circunstancia tan excepcional. Por primera vez, uno de los países participantes, Irán, está en guerra con una de las naciones anfitrionas, Estados Unidos. Ese conflicto ha obligado a Washington a diseñar medidas específicas para la selección iraní, sus desplazamientos, su alojamiento y los partidos que disputa en territorio estadounidense. La decisión más visible fue dejar a Irán fuera del propio centro de coordinación policial. También quedó excluida Haití. Ninguno de los dos países tiene representantes de sus cuerpos de seguridad sentados en las mesas de trabajo del IPCC, por decisión de la Casa Blanca. «Hubo dos países a los que no invitamos: Haití e Irán. Fue una decisión de todo el Gobierno», confirmó Olson. La exclusión no significa que Estados Unidos deje de compartir información relacionada con la seguridad de la delegación iraní. El FBI asegura a ABC que ha establecido canales indirectos, principalmente a través del Departamento de Estado y de FIFA, para hacer llegar cualquier alerta a quienes puedan actuar sobre ella. «Trabajamos muy duro para garantizar que cada equipo, con independencia del país del que proceda, esté seguro durante el Mundial», señaló Olson. «Seguimos teniendo muchas vías de comunicación a través de nuestros colegas del Departamento de Estado para asegurar que cualquier información sobre amenazas se comparte de forma adecuada». La selección iraní no permanece de forma continuada en Estados Unidos. Sus jugadores se alojan en la localidad mexicana de Tijuana y se desplazan a las ciudades donde deben disputar sus encuentros bajo un dispositivo reforzado. El recorrido entre hoteles, aeropuertos, instalaciones de entrenamiento y estadios se hace con escoltas coordinadas entre FIFA, policías locales, autoridades estatales y agencias federales. Andrew Giuliani, director ejecutivo de la misión de la Casa Blanca para el Mundial, colaborador de Donald Trump, defendió que la Administración ha tratado de permitir a Irán competir sin alterar la seguridad de los demás participantes ni de los aficionados. «Tratamos de lograr una igualdad de condiciones competitivas, permitiéndoles competir en un terreno equilibrado, al tiempo que garantizábamos una experiencia segura en Estados Unidos tanto para el equipo como para sus aficionados», dijo. Giuliani relató incluso que hubo momentos de la participación iraní que le resultaron especialmente significativos. Recordó una palabras del capitán de la selección tras uno de sus partidos en Los Ángeles (dijo que fue «un honor» jugar en EE.UU.) y una nota que, según aseguró, dejó el equipo después de otro encuentro. Presentó la presencia de los futbolistas iraníes como un ejemplo de diplomacia deportiva en medio de una guerra abierta entre los dos países. Pero el conflicto con Irán no es el único riesgo que se analiza desde Virginia. El centro recibe todos los días alertas de distinto tipo y las distribuye de forma inmediata a las autoridades que pueden intervenir sobre el terreno. «Compartimos a diario todo tipo de información sobre amenazas. Puede ir desde información criminal hasta trata de personas. Recibimos alertas sobre terrorismo. Hay amenazas de muchos tipos», explicó Olson. La magnitud del sistema se aprecia en la disposición física de las mesas. Los representantes de los países que se enfrentan en cada partido se sientan junto a los responsables policiales de la ciudad anfitriona. Si España juega contra Austria, los enlaces españoles, de Guardia Civil y Policía Nacional, y austríacos trabajan con los cuerpos de seguridad de la ciudad estadounidense donde se disputa el encuentro. La información que llega de Europa puede convertirse en cuestión de minutos en una decisión operativa en Dallas, Nueva York, Miami, Los Ángeles o Seattle. «Los países participantes están situados junto a los representantes de las ciudades anfitrionas. Eso refuerza la colaboración cotidiana, acorta las vías de comunicación y ayuda a construir la confianza necesaria para una coordinación eficaz de la seguridad», explicó el responsable del FBI. La fórmula permite identificar a posibles aficionados problemáticos antes de que lleguen a un estadio, seguir amenazas contra jugadores o cuerpos técnicos y anticipar incidentes vinculados con grupos ultras. También se utiliza para detectar redes de delincuencia organizada, tráfico de personas y operaciones financieras relacionadas con actividades criminales. En el centro hay una pantalla compartida que ofrece una imagen operativa en tiempo real de los estadios, las zonas de aficionados y los puntos considerados sensibles. La información llega a través de embajadas estadounidenses, centros estatales de inteligencia, oficinas locales del FBI, agencias federales, contactos con FIFA y cuerpos de policía de otros países. «La seguridad no ocurre por accidente. Es algo que hacemos deliberadamente cada día, y recibimos información sobre amenazas todos los días», resumió Olson. Entre las amenazas que más preocupan está la proliferación de drones. El Mundial se celebra después de que el FBI anunciara haber neutralizado un posible ataque contra el evento de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, en el que, según las autoridades, se planeaba utilizar explosivos y aeronaves no tripuladas durante el combate de Ilia Topuria y Justin Gaethje. La respuesta ha sido desplegar sistemas de detección y captura alrededor de estadios, zonas de aficionados y otros puntos vinculados al torneo. Hasta ahora, según Giuliani, las autoridades han detectado 1.139 drones en áreas restringidas relacionadas con la Copa del Mundo y han tenido que intervenir en más de 300 casos. «Ha habido 1.139 detecciones de drones hasta ahora en lugares vinculados al Mundial, con más de 300 intervenciones», afirmó el agente especial Olson. Este añadió que el FBI ha incautado más de 500 aparatos para examinarlos como prueba en investigaciones abiertas. Algunas de esas detecciones corresponden a drones de aficionados que desconocen las restricciones. Otras requieren medidas inmediatas para impedir que el aparato se acerque a una instalación deportiva, interfiera con aeronaves comerciales o ponga en peligro a los espectadores. «No queremos que la gente haga volar drones en una zona en la que puedan herir a alguien o interferir con el tráfico aéreo comercial habitual», explicó el responsable del FBI. Frente a las dudas previas sobre las políticas migratorias de Donald Trump y su efecto sobre la asistencia, el responsable del equipo en la Casa Blanca asegura que los números de asistencia y de visitantes han superado las previsiones. «Hemos visto una ocupación superior al 99 por ciento en los estadios. Ya han batido el récord de asistencia a partidos de un Mundial por cerca de un millón de espectadores», afirmó Giuliani. También destacó que se han procesado cinco millones de autorizaciones de visado de visita europeo (sistema ESTA) para ciudadanos de los 19 países clasificados que utilizan ese sistema de entrada sin visado convencional. La Administración defiende que ha acelerado los procedimientos legales de viaje sin rebajar los filtros de seguridad. El Mundial entra ahora en su fase decisiva. Quedan por delante partidos de eliminación directa, concentraciones cada vez mayores de aficionados y una final prevista para el 19 de julio en Nueva Jersey. Donald Trump tiene previsto asistir a ese encuentro, que contará además con un espectáculo de medio tiempo y una concentración excepcional de autoridades, celebridades y público. La final será, previsiblemente, el momento de máxima tensión operativa. No importará qué selecciones lleguen a ese partido. El estadio y sus alrededores se convertirán en uno de los espacios más protegidos del país, con seguridad aérea, controles de acceso, inteligencia preventiva, equipos anti-drones y coordinación de agencias federales, estatales y locales, tras los varios atentados contra el presidente.

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