Publicado: mayo 10, 2026, 3:30 am
Hay algo inesperado —e hipnótico— en ver a Miuccia Prada entregada al ornamento. No tanto por los quilates, que también, como por lo que implica. Tiene un argumento: como todo lo que hace, su joyero es una objeción intencionada a ese tópico instalado que disocia lo intelectual de lo estético. Leer
