Publicado: julio 10, 2026, 12:00 am
Con la llegada de las altas temperaturas, aumentan también los episodios de mareos, bajadas de tensión y pérdidas de conocimiento relacionados con el calor. Aunque muchas personas los consideran un problema puntual, lo cierto es que las consecuencias pueden ser graves. Solo en 2025, las altas temperaturas estuvieron relacionadas con 3.832 fallecimientos en España, una cifra que superó incluso a la de las muertes por accidentes de tráfico..
Detrás de muchos de estos episodios no hay una única causa, sino la combinación de varios factores habituales en verano: una hidratación insuficiente, la toma de determinados medicamentos, las comidas copiosas o la práctica de ejercicio fÃsico durante las horas de mayor calor. La farmacéutica y divulgadora sanitaria Piluca Barrau explica que el sÃncope por calor se produce cuando el cerebro deja de recibir durante unos segundos el flujo sanguÃneo necesario debido a una caÃda repentina de la presión arterial.
«El sÃncope no suele avisar. Muchas veces la persona simplemente nota un mareo, visión borrosa o sensación de debilidad y, en cuestión de segundos, pierde el conocimiento. Lo preocupante es que gran parte de los factores que lo provocan son evitables», explica la experta. Conocer qué situaciones favorecen estos desmayos y cómo prevenirlos puede resultar clave para evitar complicaciones durante los meses de verano.
Cinco claves para evitar un desmayo por calor
- El calor dilata los vasos sanguÃneos y favorece las bajadas de tensión. Cuando hace calor, el organismo intenta disiparlo aumentando el flujo sanguÃneo hacia la piel. Este mecanismo natural provoca una disminución de la presión arterial que, si se acompaña de deshidratación, puede favorecer mareos o pérdidas de conocimiento. «Muchas personas piensan que solo les afecta el calor extremo, pero basta una combinación de altas temperaturas y una hidratación insuficiente para desencadenar un episodio de sÃncope», señala la farmacéutica.
- ​Algunos medicamentos aumentan el riesgo. Diuréticos, antihipertensivos, betabloqueantes, ansiolÃticos o algunos antidepresivos pueden potenciar los efectos del calor sobre la presión arterial o la capacidad del organismo para regular la temperatura. Por ello, es aconsejable revisar la medicación con el farmacéutico o el médico antes del verano, especialmente en personas mayores y pacientes polimedicados. «Nunca debemos suspender un tratamiento por nuestra cuenta, pero sà conviene saber cómo puede influir el calor en determinados medicamentos y qué precauciones debemos adoptar», asegura Piluca Barrau.
- ​Las comidas abundantes pueden ser peligrosas. Después de una comida copiosa, parte del flujo sanguÃneo se dirige al aparato digestivo para facilitar la digestión. Esto puede provocar una disminución temporal de la presión arterial, especialmente en personas mayores o que toman medicación para la hipertensión. La combinación de comida copiosa, calor, alcohol y levantarse rápidamente puede aumentar significativamente el riesgo de mareo o desmayo.
- ​Hacer deporte a pleno sol multiplica la amenaza. Aunque el ejercicio fÃsico es saludable, practicarlo durante las horas centrales del dÃa puede resultar especialmente peligroso cuando las temperaturas son elevadas. Los expertos recomiendan evitar la actividad fÃsica intensa entre las 11:00 y las 18:00h y priorizar las primeras horas de la mañana o el final de la tarde. Mareo, dolor de cabeza intenso, visión borrosa, confusión o debilidad extrema son señales de alarma que obligan a detener la actividad fÃsica y buscar un lugar fresco.
- ​Los mayores de 65 años son el grupo más vulnerable. Las personas mayores presentan una menor sensación de sed, suelen tomar más medicamentos y tienen una capacidad reducida para adaptarse a los cambios bruscos de temperatura. Por ello, constituyen el principal grupo de riesgo frente a los efectos del calor y requieren una vigilancia especial durante los episodios de altas temperaturas.
Cómo actuar en caso de sÃncope
Si una persona pierde el conocimiento, lo primero es comprobar que respira y colocarla tumbada con las piernas elevadas. Debe trasladarse a una zona fresca y mantenerse vigilada. Además, es necesario solicitar atención médica urgente si la pérdida de conocimiento se prolonga, si existe confusión al recuperar la consciencia o si aparecen signos compatibles con un golpe de calor, como piel muy caliente, alteración del comportamiento o desorientación.
Las tres recomendaciones básicas para prevenirlo son mantener una hidratación constante, incluso si no se tiene sed; evitar la exposición al sol y el ejercicio fÃsico en las horas centrales del dÃa y revisar con el farmacéutico o el médico la medicación habitual antes del verano. «El calor no mata de golpe. Mata en la suma de decisiones que damos por normales: la medicación de siempre, la comida de siempre, el paseo de siempre, en el mes que ya no es el de siempre», concluye Piluca Barrau.
