Publicado: mayo 5, 2026, 10:30 am
Rumanía entra en interinidad política y el Parlamento ha puesto fin al breve Gobierno de Ilie Bolojan, que lideraba una coalición europeísta. Ha salido adelante este martes una moción de censura que obtuvo 281 votos a favor (muy por encima de los 233 necesarios). La caída del gabinete era un desenlace previsible, dado que la propuesta contaba inicialmente con el respaldo de más parlamentarios de los necesarios para su aprobación, y llega después de que hace un par de meses la coalición europeísta se rompiera por desavenencias ideológicas.
La crisis política fue impulsada por una alianza inesperada entre el Partido Socialdemócrata (PSD), la fuerza con mayor representación parlamentaria, y los ultranacionalistas de la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR). Según el comunicado oficial emitido tras la sesión conjunta, «la Cámara de Diputados y el Senado han retirado la confianza otorgada al Gobierno amparándose en el artículo 113 de la Constitución» rumana para dar por finalizado el mandato.
El trasfondo de esta ruptura se halla en los ambiciosos pero impopulares planes de Bolojan para sanear las cuentas públicas. Con un déficit presupuestario que alcanzó el 9% del PIB en anteriores legislaturas, el Ejecutivo nacido en junio de 2025 buscaba reducir el mayor desajuste de la Unión Europea para evitar la congelación de fondos por parte de Bruselas. Sin embargo, el diseño de medidas de austeridad para reducir el déficit terminó por dinamitar la unidad de la coalición proeuropea.
George Simion, líder de la formación ultraderechista AUR, celebró el resultado como una victoria popular frente a diez meses de gestión que calificó de «impuestos, guerra y pobreza». Tras conocerse el escrutinio, Simion aseguró que «la voz del pueblo de Rumanía ha sido escuchada» y subrayó que, tras el derrocamiento de los proeuropeos, «es momento para la reconciliación nacional».
A partir de este momento, el Ejecutivo de Bolojan entra en una fase de interinidad que limita drásticamente su capacidad de maniobra, ya que no podrá emitir decretos de emergencia ni presentar proyectos de ley. El presidente Nicusor Dan asume ahora la tarea de iniciar consultas con los partidos con representación parlamentaria para designar a un nuevo candidato capaz de formar un Gobierno estable.
Esta inestabilidad es el último capítulo de una crisis política profunda que se remonta a las presidenciales de 2025, marcadas por la anulación de la primera vuelta debido a irregularidades en la campaña del ultraderechista Calin Georgescu. Nicusor Dan, quien entonces era alcalde de Bucarest, logró imponerse a Simion en la repetición de los comicios en mayo de 2025, un proceso que la AUR criticó duramente y que ha servido de combustible para su ascenso en las encuestas desde entonces.
El colapso de la administración de Bolojan marca el fracaso del acuerdo alcanzado hace menos de un año entre socialdemócratas, liberales (PNL), conservadores (USR) y la minoría húngara (UDMR). Lo que comenzó como un frente unido para estabilizar el país frente a las exigencias de la UE ha sucumbido ante las tensiones internas y la presión de una oposición que ha capitalizado el descontento social derivado de los ajustes económicos.
