Publicado: julio 2, 2026, 4:30 pm

“Antonio, qué alegría verte”, le dijo un rescatista de la Unidad Militar de Emergencias (UME) española a un señor que rescató tras una larga operación el pasado sábado, tres días después del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela provocando 2.295 fallecidos y más de 11.000 heridos.
“Mientras no se diga lo contrario, seguimos buscando vivos”, explica a EFE nueve días después del terremoto el portavoz de la misión de rescate de la UME Alberto Vázquez. “Sabemos que es una misión muy difícil, pero imposible no existe, hay que seguir”, añade el militar de este grupo que lleva desde el viernes en La Guaira, como parte del grupo internacional que está colaborando en la búsqueda de supervivientes.
Este grupo ha logrado recuperar con vida a dos personas, Adelaida y Antonio, dos personas mayores que rescataron en dos misiones el sábado, después de que quedaran atrapadas por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio.
Adelaida estaba muy desorientada y dehidratada y cuando la encontraron creía que iban a robarle las plantas de su casa. Pero Antonio, que se quedó atrapado con espacio y garrafas de agua, se mantuvo colaborativo. Fue bombero activo y se mantuvo sereno mientras los rescatistas taladraban.
“Para nosotros rescatar a una persona es ya un logro increíble porque estamos trayendo de vuelta a la vida a una persona que estaba atrapada entre los escombros, la hemos localizado, se le ha atendido, se le ha rescatado, se le ha entregado a los servicios sanitarios de Venezuela”, explica Vázquez.
Estos rescates han sido “una alegría inmensa; tanto esfuerzo, tanto entrenamiento y tantas horas de preparación merecen la pena solo al ver la cara de ellos cuando se les ha rescatado”, explica Vázquez.
Una “devastación terrible”
En las calles donde trabajan no hay apenas edificios en pie; todo son ruinas. En lo poco de fachada que hay, pintadas indican si el edificio ha sido revisado; en la mayoría una D de “demolished” (“demolido”) reina o la C de “collapsed” (“colapsado”).
En alguna otra casa, han sido los propios habitantes quien han hecho sus pintadas con un mensaje esperanzador: “Estamos bien” se lee en una fachada blanca, pintado en negro con dos números de teléfono.
“La verdad es que ver tanto edificio destruido, torres colapsadas totalmente, pone la piel de gallina, da lugar a saber la magnitud del sismo que afectó a esta zona”, explica el militar compungido, que se desplazó a colaborar en el rescate para el terremoto de Marruecos de 2023, pero asegura que esto es muy diferente porque al ser una zona urbana “la afectación poblacional ha sido mucho mayor y mucho más grande”.
A su compañero, el cabo César Lago, de la UME de Sevilla, le sorprendió “la devastación terrible” de los sismos: “El trabajo ha sido bastante complicado, la destrucción ha sido bastante amplia. Son edificio muy altos, de 12-13 plantas lo que nos estamos encontrando, entonces para entrar es un poco difícil, un poco dificultoso”, comenta a EFE.
Ocho días y 13 rescates
Habla con su perra, Ziny, firme a sus pies. Ella ha sido un elemento fundamental para el rescate de estas personas, pues son los primeros que marcan si hay un indicio de que alguien esté bajo los escombros, ya sea vivo o muerto.
En total, los más de 3.000 rescatistas internacionales han salvado en la semana de búsqueda a 12 personas de los escombros, a los que se ha sumado hoy Hernán Gil, que llevaba ocho días atrapado en la garita de vigilancia del edificio ubicado en la localidad de Catia La Mar, donde trabajaba.
Vázquez recuerda que aunque parezcan cifras bajas, “hay que tener en cuenta que en las primeras horas es cuando más rescates se producen y no se contabilizan”.
Las primeras horas son las más fundamentales y son los propios vecinos quienes sacaron a padres, madres y niños que estaban medio atrapados. Y esos rescates no son contabilizados.
Los que realizan estos experimentados rescatistas internacionales son los más complicados. Los que están más profundos, más sepultados y atrapados.
“Estamos trabajando, poquito a poco y a la mínima que hay indicios de los perros, los compañeros entramos y empezamos a trabajar”, resume el cabo Lago.
EFE
