Publicado: enero 7, 2026, 5:30 am
Según ha afirmado el presidente Donald Trump en su red social Truth Social, el Gobierno venezolano (encabezado por Delcy RodrÃguez) estarÃa dispuesto a entregar entre 30 y 50 millones de barriles de crudo al gigante americano. Este volumen de petróleo, calificado como «de alta calidad» y autorizado para su venta en el mercado estadounidense, tendrÃa un valor aproximado de 2.000 millones de dólares, según Reuters.
Los barriles ofrecidos representan solo una fracción de las enormes reservas del paÃs sudamericano, pero el impacto económico inmediato no es menor. Lo cierto es que, en un contexto de volatilidad energética global, disponer de decenas de millones de barriles adicionales supone una gran capacidad de influencia sobre el mercado y la industria petrolera.
El propio presidente ha subrayado que será Washington quien supervise el destino del dinero obtenido, con el argumento de que se utilizará tanto en beneficio de Estados Unidos como del pueblo venezolano.
2.000 millones de dólares podrÃan ser solo el comienzo
Con los precios del petróleo rondando la franja media de los 50 dólares por barril para el WTI al contado, desde el punto de vista estrictamente financiero, la venta de ese petróleo equivaldrÃa a una inyección multimillonaria. El dinero podrÃa canalizarse hacia el Tesoro estadounidense, programas energéticos estratégicos o incluso inversiones vinculadas a la reconstrucción del sector petrolero venezolano bajo un nuevo marco polÃtico que beneficie al Gobierno de Trump.
Sin embargo, el verdadero potencial económico no reside únicamente en esos primeros envÃos de crudo. Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo del planeta, pero su producción se encuentra muy por debajo de lo que permitirÃa ese volumen de recursos. Años de sanciones, falta de inversión, deterioro de infraestructuras y mala gestión han limitado severamente la capacidad extractiva del paÃs.
En este escenario, Washington no se limitará a vender barriles ya disponibles, sino a reposicionar a empresas estadounidenses como actores clave en una eventual reactivación del sector.
Las crÃticas sobre el valor del crudo en el mercado
Reactivar pozos, modernizar refinerÃas y asegurar contratos de largo plazo podrÃa traducirse en beneficios sostenidos durante décadas, pero también trae consigo los problemas propios del libre mercado. Más producción significarÃa mayor suministro (oferta), lo que solo empujarÃa los precios a la baja, haciendo la rentabilidad más precaria.
Los expertos advierten de que los beneficios no serÃan inmediatos ni automáticos. Recuperar la industria petrolera venezolana requerirÃa de grandes inversiones multimillonarias y tiempo. Incluso con control estadounidense, los problemas estructurales del sector no desaparecerÃan de la noche a la mañana, por lo que levanta dudas sobre la verdadera rentabilidad de la intervención.
Además, el impacto directo sobre el precio del combustible para el consumidor estadounidense serÃa limitado a corto plazo, ya que el mercado petrolero responde a múltiples factores globales (como decisiones de la OPEP y la OPEP+, costes de transporte y logÃstica, especulación, etc.) y no solo a un nuevo proveedor.
