Publicado: junio 20, 2026, 3:00 pm
La agencia de investigación biomédica avanzada y estadounidense, ARPA-H, ha creado un nuevo programa para desarrollar un sistema auditivo mínimamente invasivo y que trabaje con los centros cerebrales de la audición directamente. Esto ayuda a mejorar la comprensión del habla en diferentes entornos, como cuando hay ruido de fondo, entre los que más destacan.
Este programa, llamado ‘Hearing’, que viene de su denominación en inglés ‘Hearing Enhancement through Artificially Intelligent Neurotechnology’, estudian unos dispositivos que pueden amplificar y transformar el ruido para así superar diversas limitaciones de personas que utilicen audífonos e implantes cocleares actualmente. A pesar de ello, un gran número de personas siguen experimentando pérdida auditiva y no pueden mantener una conversación en restaurantes o espacios de trabajo.
La diferencia clave del proyecto es que no plantea la pérdida auditiva solo como un problema del oído, sino también como una condición neurológica. ARPA-H parte de la idea de que la corteza auditiva, la región cerebral que separa el habla del ruido y reconstruye lo que se escucha, «debe formar parte activa de las nuevas soluciones para restaurar una audición más natural», informó esta agencia.
‘Hearing’ se apoya en tres líneas tecnológicas: dispositivos intracorticales, modulación dinámica del sonido y algoritmos capaces de leer y escribir información auditiva. En conjunto, estos componentes pretenden «ajustar el sonido en función de aquello en lo que el oyente quiere concentrarse, reducir el ruido de fondo en tiempo real y completar información sonora perdida para que el habla resulte más clara y la escucha requiera menos esfuerzo».
El sistema que quiere desarrollar ARPA-H funcionaría como una especie de «audífono avanzado conectado no solo al oído, sino también al cerebro«. En lugar de limitarse a subir el volumen, intentaría detectar qué sonido quiere escuchar la persona (por ejemplo, la voz de alguien en una mesa con ruido de fondo), reducir el resto de sonidos que molestan y ayudar a la corteza auditiva a reconstruir mejor el habla.
Distinguir voces del ruido ambiental
Para ello, combinaría pequeños dispositivos capaces de comunicarse con zonas del cerebro que procesan la audición, Inteligencia Artificial (IA) para distinguir voces y ruido en tiempo real, y algoritmos que completarían la información sonora que se pierde. La idea es que la persona «no solo oiga más fuerte, sino que entienda mejor, con menos esfuerzo», en situaciones reales como restaurantes, reuniones o espacios con varias conversaciones a la vez.
ARPA-H, dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, mantiene este proyecto actualmente como una oportunidad abierta de financiación. La agencia celebró el pasado 8 de junio una jornada para potenciales equipos candidatos, mientras que el plazo para presentar resúmenes de propuestas está fijado para el próximo 29 de junio y el de propuestas completas para el próximo 14 de agosto.
La iniciativa no supone todavía un tratamiento disponible ni un ensayo clínico en marcha, sino una convocatoria para seleccionar equipos de investigación capaces de desarrollar la tecnología. La propia agencia anima a formar consorcios que integren neurociencia, otología, ingeniería biomédica, microelectrónica, aprendizaje automático, neuromodulación, audiología clínica y ciencia regulatoria.
Sistema guiado en la corteza auditiva
El objetivo final es construir un sistema auditivo guiado por el cerebro que pueda funcionar en colaboración con la corteza auditiva. La agencia sostiene que una tecnología de este tipo podría beneficiar especialmente a personas mayores, veteranos y trabajadores expuestos a entornos de mucho ruido, colectivos en los que la pérdida auditiva puede contribuir al aislamiento social, la depresión y el deterioro cognitivo.
La directora de ARPA-H, Alicia Jackson, defendió al presentar el programa que restaurar la audición “no consiste solo en aumentar el volumen”, sino en «ayudar al cerebro a seleccionar lo importante, completar lo que falta y apartar el ruido irrelevante». En la misma línea, el responsable del programa, Calvin Roberts, afirmó que los avances recientes permiten tratar la pérdida auditiva «como una condición neurológica y no únicamente como un problema del oído».
La propuesta se sitúa en una frontera todavía experimental de la medicina auditiva: conectar IA, interfaces cerebrales y tecnologías de sonido para intentar resolver uno de los grandes problemas no resueltos por los dispositivos actuales: la dificultad de entender el habla en contextos complejos.
Seleccionar lo relevante
La agencia subraya que muchas personas con audífonos o implantes cocleares siguen teniendo dificultades para seguir conversaciones en entornos cotidianos con ruido, como restaurantes, reuniones o espacios de trabajo. Por ello, el programa busca una tecnología que no se limite a amplificar el sonido, sino que ayude al cerebro a seleccionar lo relevante y descartar el ruido irrelevante.
ARPA-H es una agencia pública estadounidense dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos, y financia proyectos de investigación biomédica de alto riesgo y alto impacto para acelerar tecnologías sanitarias que aún no están disponibles en la práctica clínica.
