Publicado: junio 7, 2026, 3:00 am
Dejar de fumar sigue siendo uno de los grandes retos de salud pública y también uno de los procesos personales más complejos para millones de personas. Aunque los efectos nocivos del tabaco son ampliamente conocidos, abandonar el hábito no depende únicamente de la fuerza de voluntad. Frente a los discursos más radicales o basados en la prohibición inmediata, algunos especialistas están empezando a defender enfoques más amables y sostenibles, centrados en la preparación mental y en el cambio progresivo de hábitos. Entre ellos se encuentra la Dra. Laura Torrente, que ha llamado la atención en redes sociales por una recomendación tan provocadora como inesperada: pedir a sus pacientes que no dejen de fumar al menos, todavía.
«Les pido a mis pacientes que no dejen de fumar y no, no me he vuelto loca», afirma la especialista al inicio de una reflexión que rompe con la idea tradicional de abandonar el tabaco de forma brusca e inmediata. Su propuesta no busca normalizar el consumo, sino reducir la presión psicológica que muchas veces termina saboteando el proceso. Según explica, cuando una persona siente que está «obligada» a dejar de fumar de un día para otro, es frecuente que aparezcan la ansiedad, la sensación de fracaso o incluso una mayor dependencia emocional del cigarrillo.
Por eso, el primer paso que recomienda la Dra. Torrente no es tirar el paquete a la basura, sino tomar una decisión concreta y realista. «¿Qué les digo a mis pacientes? Primero de todo, es que elijan una fecha en la que van a dejar de fumar. Aunque sea súper lejana, es igual, lo importante es marcar una fecha», explica. Para la especialista, poner una fecha sirve para transformar un deseo abstracto en un compromiso tangible. No se trata de improvisar ni de esperar «el momento perfecto», sino de empezar a construir mentalmente el cambio.
Ejercicio mental para dejar el tabaco
La clave de su método está en cómo se vive el periodo previo a esa fecha. Lejos de fomentar la culpa, la médica propone continuar fumando, pero desde un lugar mucho más consciente. «En segundo lugar, les digo que sigan fumando sin remordimientos, pero ojo, cada vez que se vayan a encender un cigarrillo, se repitan la frase: ‘Hoy fumo, pero a partir de la fecha que he decidido, ya no voy a fumar más‘».
Ese pequeño ejercicio, aparentemente simple, tiene un objetivo psicológico importante: conectar cada cigarrillo con la decisión futura de dejarlo. Según la doctora, repetir esa frase ayuda a que el cerebro deje de percibir el abandono del tabaco como una imposición externa y empiece a integrarlo como una elección personal. Además, elimina el componente de castigo que suele acompañar a muchos fumadores, especialmente a quienes han intentado dejarlo varias veces sin éxito.
La propuesta también pone el foco en la importancia de acompañar el proceso con ayuda profesional si es necesario. «Después, con tu médico o terapeuta, ya decidiréis si necesitas alguna ayuda extra cuando llegue el momento de pasar a la acción. Hipnosis, medicación… todo suma», señala la especialista. En este sentido, recuerda que no existe una única forma correcta de dejar de fumar y que cada persona necesita herramientas diferentes según su nivel de dependencia, su estado emocional o su contexto personal.
El mensaje de la Dra. Torrente ha generado conversación precisamente porque desmonta uno de los grandes mitos alrededor del tabaquismo: la idea de que dejar de fumar solo depende de tener suficiente disciplina. Su enfoque apuesta más por la coherencia, la preparación mental y la autocompasión que por la presión o el miedo. Una filosofía que resume con ironía en el cierre de su reflexión: «Este reel puede provocar ganas repentinas de dejar de fumar. Consulte con su cerebro y siga las instrucciones antes de llegar a la acción. Los efectos secundarios incluyen coherencia, automotivación y un estilo de vida más saludable«.
