Publicado: septiembre 17, 2026, 12:01 am
En México, cada año se diagnostican alrededor de 7,000 nuevos casos de cáncer infantil. Sin embargo, mientras que en países de altos ingresos la sobrevida alcanza el 90%, en el contexto nacional la cifra se ubica apenas en un 57%, de acuerdo con datos de CENSIA, la Secretaría de Salud y el St. Jude Children’s Research Hospital.
Para abordar los retos sistémicos detrás de esta brecha de inequidad y plantear una ruta crítica en políticas públicas, Lorenza Mariscal, presidenta del Patronato de Casa de la Amistad para Niños con Cáncer, conversó en entrevista sobre el panorama actual y los pasos clave para aumentar las tasas de curación en el país.
La jornada del paciente y el cuello de botella
Desde la experiencia de Casa de la Amistad —organización sin fines de lucro dedicada a apoyar a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad—, el factor determinante en la evolución del cáncer radica en el lugar de nacimiento y las barreras durante la trayectoria médica del menor.
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«El pronóstico depende mucho de dónde naces. El grado de desarrollo del país condiciona la evolución. Para nosotros ha sido claro seguir la jornada del paciente: existe un sesgo y un tiempo muy largo entre que el niño pasa del médico de primer contacto hasta que llega con el especialista», señala Mariscal.
Este desfase suele prolongarse por semanas o meses, especialmente en tumores sólidos que no presentan síntomas tempranos evidentes a diferencia de las leucemias agudas. Al ser los signos del cáncer infantil inespecíficos, la detección exige una red de alerta comunitaria que involucre tanto a padres de familia como a maestros y médicos de primer nivel de atención.
Continuidad del tratamiento y alianzas de alto impacto
Desde su trinchera, Casa de la Amistad una vez formalizado el diagnóstico en los 30 hospitales del sector salud con los que colabora, complementa el tratamiento integral de los pacientes interviniendo directamente para garantizar la continuidad del proceso médico.
Esto incluye el suministro ágil de medicamentos e insumos de alta especialidad para evitar retrasos terapéuticos, así como apoyos clave para la adherencia al tratamiento mediante un albergue en la Ciudad de México, alimentación, transporte desde 22 estados y acompañamiento emocional y educativo que evite el abandono escolar o del propio esquema médico por motivos socioeconómicos.
Asimismo, financian paneles de diagnóstico de alta precisión e implementan protocolos de urgencia como la «Hora Dorada», desarrollada en alianza con el St. Jude Children’s Research Hospital para garantizar que cualquier paciente con fiebre reciba antibióticos en menos de 60 minutos, previniendo cuadros fatales por sepsis.
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Actualmente, Casa de la Amistad atiende a entre 1,000 y 1,300 de los aproximadamente 2,500 niños que ingresan anualmente a los servicios del sector salud dedicados a la población sin seguridad social, la meta sería poder atender a todos de forma integral.
Hacia una ley general de cáncer
Por lo anterior, a la par de la atención directa, al mismo tiempo se necesita sistematizar todo esto y llevarlo a las leyes. Hoy la organización forma parte de la Comisión para Impulsar la Atención Integral del Cáncer (CAIC), una iniciativa de la sociedad civil donde Leonardo Arana, director general de Casa de la Amistad, participa activamente como vocero. La iniciativa promueve la aprobación de una ley general de cáncer que no se limita al ámbito infantil, sino que abarca todos los tipos de cáncer en adultos y jóvenes.
Esta propuesta marco busca articular a todo el sistema de salud nacional mediante tres pilares fundamentales:
- Programa Nacional de Atención y Control del Cáncer (PRONACC).
- Sistema Nacional de Atención Integral del Cáncer (SNAIC).
- Registro Nacional de Cáncer.
La ruta crítica
Para transformar los indicadores actuales y mover la aguja del 57% hacia los estándares internacionales, la conversación con Lorenza Mariscal permite perfilar un plan de acción urgente articulado en cinco ejes fundamentales:
En primer lugar, resulta indispensable capacitar masivamente al primer nivel de atención. Dado que el cáncer infantil es estadísticamente poco frecuente para un médico general, se requiere perfeccionar y escalar la formación continua virtual dirigida a médicos de primer contacto. «El objetivo es adiestrar a los profesionales en la sospecha temprana, la identificación de síntomas inespecíficos y la canalización inmediata hacia centros especializados de tercer nivel, acortando semanas decisivas».
En segundo término, debe garantizarse la continuidad y adherencia al tratamiento mediante soporte social integral. «Para evitar el abandono derivado de barreras económicas o geográficas, es necesario fortalecer la infraestructura de hospedaje, nutrición y transporte interestatal para las familias vulnerables». De igual forma, el acompañamiento psicopedagógico resulta clave para evitar el rezago educativo y asegurar la reincorporación social del paciente.
El tercer eje abarca la estandarización de diagnósticos de precisión y protocolos de respuesta rápida. «Esto implica ampliar en los hospitales públicos el acceso a paneles moleculares que identifiquen las particularidades de cada tipo de cáncer para asignar tratamientos dirigidos». A la par, se deben institucionalizar guías como la «Hora Dorada» en todas las áreas de urgencias para reaccionar a tiempo ante complicaciones infecciosas y prevenir decesos por sepsis.
Como cuarto paso estratégico, se requiere aprobar e implementar la ley general de cáncer. Este marco normativo unificado dará sustento legal a un Registro Nacional de Cáncer actualizado y articulará las políticas públicas de prevención, diagnóstico y tratamiento en todas las instituciones de salud del país, asegurando una respuesta coordinada e integral del Estado mexicano.
Finalmente, es vital consolidar un modelo de corresponsabilidad financiero entre la iniciativa privada, la sociedad civil y el gobierno. «Dado que el tratamiento de un paciente infantil requiere un respaldo a cinco años para asegurar su curación y seguimiento, la participación activa de los donantes privados garantiza la sostenibilidad de las operaciones de apoyo complementario que realizan organizaciones como Casa de la Amistad».
El diagnóstico oportuno como piedra angular
Mariscal enfatiza que, si bien la infraestructura y los medicamentos son indispensables, la urgencia mayor está en el inicio de la cadena médica.
«Yo impulsaría acciones para el diagnóstico oportuno. La queja recurrente de los médicos en los talleres con St. Jude es que los pacientes llegan tarde, y una vez que llegan en etapas avanzadas es muy difícil lograr el mismo resultado. Si no logramos ese primer paso, me parece difícil que vayamos a lograr un cambio significativo en la aguja de sobrevida nacional», concluye la presidenta del Patronato.


