Carney recoge el guante de Von der Leyen y propone que la UE y Canadá forjen "la alianza del futuro" tras la amenaza de Trump - Venezuela
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Carney recoge el guante de Von der Leyen y propone que la UE y Canadá forjen «la alianza del futuro» tras la amenaza de Trump

Publicado: septiembre 17, 2026, 7:32 am

Mark Carney ha puesto en pie este jueves al Parlamento Europeo en Estrasburgo. El primer ministro canadiense ha propuesto desde la tribuna que Canadá y la UE forjen «la alianza del futuro» porque comparten, dijo, la misma visión del mundo y los mismos valores. De este modo, ha recogido el guante que dejó sobre la mesa el miércoles la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al elevar a Canadá como el primer país que será «miembro asociado» de la Unión, una categoría que, eso sí, no tiene base legal todavía ni se contempla en los Tratados comunitarios.

No obstante, el mensaje de Carney en la ciudad francesa ha servido para responder a Trump, que ha amenazado con aranceles a Europa si se asocia con Canadá «con mala intención», espetó ante los periodistas. «Si hacen eso, si considero que se trata de un acto hostil, impondré aranceles muy serios o dejaré de comerciar con Europa en muchos ámbitos». Carney no dudo en dar respuesta: «No propongo un tercer bloque para ser un rival como solo mejores formas», avisó, y recordó, en un mensaje implícito hacia Estados Unidos que Canadá y la UE no ven «el poder como una forma de dominar a los demás» y tampoco quieren «dejar que nadie mine nuestras democracias».

«La libertad y la vida deben ganarse todos y cada uno de los días. Cada día. Cada día, no una vez en 1945 o 1956 o 1989», arrancó el primer ministro canadiense, que tuvo que parar varias veces su discurso por el aplauso de los eurodiputados, que además le despidieron en pie. «Nuestro compromiso con el Estado de derecho y nuestra defensa inquebrantable de la dignidad humana, la libertad individual y la democracia comparten las mismas raíces profundas, la misma dedicación inquebrantable. Compartimos valores por los que siempre hemos luchado y en cuya defensa debemos permanecer siempre vigilantes», añadió, mientras cambiaba del inglés al francés con suma facilidad.

Ambos lados del Atlántico se enfrentan, dijo, a «nuevas tormentas» en el mundo de hoy, y por eso para Carney la alianza con la UE, una alianza ‘total’, es más necesaria que nunca. «Canadá y Europa no están unidos por la geografía, aunque nuestros amigos daneses saben que compartimos una frontera de 3.000 km en el Ártico. Estamos unidos por una afinidad, electiva, elegida, renovada y más fuerte«, comentó.

Y entonces, respondiendo a la propuesta de Von der Leyen, dejó claro lo que Canadá está dispuesta a poner en esa unión. Todo ello va desde los intercambios comerciales -ya regulados por el CETA, acuerdo que está en vigor desde 2017-, pero también pasa por la entrada de Canadá en el programa Erasmus o en los intercambios de materiales raros o energía. «Les diré que las encuestas muestran que una abrumadora mayoría de los canadienses apoya vínculos mucho más estrechos con Europa. Una alianza para el futuro es un enfoque único y positivo que definiremos juntos», sostuvo el primer ministro.

Canadá, esgrimió Carney, «puede contribuir con GNL e hidrógeno a gran escala para apoyar la seguridad energética de Europa, incluso mediante el desarrollo y aprovechamiento de nuevas infraestructuras portuarias en nuestro extremo norte y en nuestra costa este». Y el país, a su vez, puede beneficiarse «del liderazgo en tantas tecnologías de energía limpia». A ese capítulo también puede sumarse, a ojos del mandatario canadiense, el desarrollo de «normativas comunes» sobre la IA o tecnologías críticas, con un pacto que permita reducir las dependencias de Estados Unidos y China, otro de los grandes objetivos de Bruselas.

«Todos tenemos importantes carencias en estas capacidades estratégicas. Y cada uno de nosotros debe depender de naciones individuales o de empresas individuales para cubrirlas. Y eso crea vulnerabilidades, particularmente cuando empresas supuestamente globales demuestran ser nacionales cuando llega el momento«, reconoció Carney, antes de avisar que Canadá y Europa «ya son fuertes por separado» pero son, matizó, «más fuertes juntas».

Y dejó muy claro que la visión global que tienen las partes también dista mucho de la que plantean, sin mencionarlos, Trump o Putin. «La integración económica se utiliza ahora como un arma y los derechos aduaneros como un medio de presión. Se han utilizado mecanismos financieros con fines coercitivos. Las cadenas de suministro constituyen puntos débiles que pueden ser explotados», alertó, y por eso pidió que Canadá y la Unión «se anclen sobre sus valores».

«Esto tiene que ver con la soberanía. Nuestra capacidad de vivir como deseamos. Se trata de las libertades por las que debemos luchar cada día», sentenció Carney. Todo va, como ya mencionó también Von der Leyen, de autonomía. «La soberanía hoy va más allá de poder alimentarnos, abastecernos de combustible y defendernos. Ahora requiere un acceso seguro a la IA, los semiconductores, los minerales críticos, los sistemas de pago, las tecnologías de energía limpia, las vacunas, las comunicaciones basadas en el espacio», desarrolló al respecto el primer ministro. Europa y Canadá, reconoció Carney, están lejos geográficamente, pero muy cerca en todo lo demás, y ese es, concluyó, el camino a recorrer.

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