Publicado: julio 2, 2026, 12:00 pm
Antes de empezar a correr, muchas personas se hacen la misma pregunta: ¿es necesario salir a correr todos los días para progresar? Según la ‘runner’ Candela Pérez, la respuesta es clara: no. De hecho, para alguien que nunca ha corrido o lleva mucho tiempo sin hacerlo, empezar con demasiada frecuencia puede ser incluso contraproducente.
«Idealmente no», responde cuando se le pregunta si quien empieza a correr debe hacerlo cada día. A su juicio, correr supone una gran exigencia para quienes no están habituados a esta actividad. «Empezar a correr es como un trabajo para personas que no corren, es muy exigente, muy demandante», explica la creadora del club de running The Ginger Club. Por eso, recuerda que «el cuerpo no está acostumbrado a hacerlo» y, en consecuencia, «necesita un proceso de adaptación».
Cada cuánto correr si estás empezando
Su recomendación es clara: comenzar con dos sesiones semanales. «Yo diría que cualquier persona que empiece a correr recomendaría siempre como dos días a la semana», señala. Además, aconseja que estas jornadas no sean consecutivas para favorecer la recuperación. Entre un entrenamiento y otro, propone «complementar la actividad con ejercicios de fuerza o fortalecimiento muscular, siempre intentando que no sean seguidos, alternándolos, por ejemplo, con un deporte que pueda ser fuerza», afirma. Entre las opciones menciona disciplinas «tipo crossfit» o cualquier otra orientada al fortalecimiento, ya que «el cardio ya se hace cuando se corre«.
El método «cacos»
Otro de los errores más frecuentes entre los principiantes es intentar correr durante largos periodos desde el primer día. Para evitar la frustración y reducir el riesgo de abandono, Pérez apuesta por una metodología gradual basada en alternar la caminata y la carrera. «Cuando empiezan a correr, la idea es que si no tienen muy buena resistencia hagan entrenamiento de «cacos», que es alternar caminar con correr», explica.
Este método puede adaptarse fácilmente a cualquier nivel. La experta propone «empezar a alternar, por ejemplo, cinco minutos caminando y dos corriendo«, repitiendo esa secuencia varias veces durante la sesión. Conforme mejora la condición física, el objetivo consiste en modificar progresivamente esa proporción. «Luego, cuando lo vayan consiguiendo, que vayan quitando minutos de caminar y añadiéndoselo a correr», indica. De esta forma, el avance se produce de manera natural y asumible para el organismo.
El resultado de este proceso es que, poco a poco, correr de forma continuada deja de ser un reto inalcanzable. «Habrá un momento en que lleguen a correr, por ejemplo, diez minutos seguidos», asegura. A partir de ahí, cada persona podrá seguir progresando según sus capacidades y objetivos.
Mejor tiempo que distancia
Candela Pérez también pone el foco en cómo medir esa evolución. En las primeras etapas, considera más útil fijarse en el tiempo que en la distancia recorrida. «Siempre es mejor medir el tiempo porque al final la distancia es muy relativa”, sostiene. Por eso, en lugar de obsesionarse con completar un recorrido concreto, recomienda plantear metas sencillas y realistas: «No buscas tanto como ‘quiero correr cinco kilómetros’, sino ‘voy a empezar a correr diez minutos seguidos‘».
Una vez alcanzados objetivos temporales más ambiciosos, como correr durante 25 o 30 minutos sin parar, sí puede ser el momento de plantearse nuevos desafíos. “A lo mejor ya sí tiene un objetivo de ‘voy a intentar correr una carrera de cinco kilómetros'», apunta. En cualquier caso, insiste en que «siempre en el inicio es mucho mejor empezar por minutos».
En definitiva, las declaraciones de Candela Pérez trasladan un mensaje tranquilizador para quienes desean iniciarse en el running: no hace falta correr todos los días ni imponerse metas desproporcionadas. La clave está en escuchar al cuerpo, avanzar paso a paso y entender que la constancia, más que la prisa, es la mejor aliada para convertir el ejercicio en un hábito saludable y duradero.
