Publicado: agosto 13, 2026, 10:00 am
El kétchup no suele ocupar un lugar destacado cuando hablamos de alimentos especialmente interesantes desde el punto de vista nutricional. Sin embargo, la ciencia de los alimentos está explorando una posibilidad curiosa: aprovechar productos de consumo habitual como vehÃculos para incorporar nutrientes. Investigadores han desarrollado un kétchup enriquecido con proteÃnas extraÃdas de la microalga Chlorella vulgaris y han comprobado que, en determinadas concentraciones, es posible aumentar considerablemente su aporte proteico sin hacer que la salsa deje de parecer —y saber— a kétchup. El estudio ha sido publicado en la revista cientÃfica ACS Food Science & Technology.
La protagonista del experimento es Chlorella vulgaris, una microalga conocida por su elevado contenido en proteÃnas y que presenta además una caracterÃstica especialmente interesante para la alimentación del futuro: puede cultivarse rápidamente durante todo el año empleando relativamente poca tierra y agua dulce. Las microalgas están despertando asà el interés de los investigadores como fuente alternativa de nutrientes y como ingrediente para desarrollar nuevos alimentos.
Para comprobar hasta dónde podÃa llegar esta idea, los cientÃficos extrajeron las proteÃnas de la microalga y prepararon diferentes versiones de kétchup con concentraciones de entre el 1% y el 13%. Las recetas mantenÃan los ingredientes habituales de esta salsa, como tomate, azúcar, sal, vinagre, especias y ácido cÃtrico. Posteriormente fueron embotelladas y pasteurizadas y se compararon con un kétchup elaborado sin proteÃnas de algas.
Y aquà aparece uno de los aspectos más interesantes del trabajo: más no significa necesariamente mejor. Las versiones que incorporaban un 1% y un 3% de proteÃna de microalga conservaron bastante bien el perfil dulce, ácido y ligeramente especiado caracterÃstico del kétchup, con apenas un ligero toque a algas. Al elevar la concentración hasta el 5% y, especialmente, hasta el 13%, comenzaron a apreciarse mucho más el sabor de la microalga y una tonalidad verdosa, lo que redujo la aceptación entre las personas que participaron en la prueba sensorial. Hay que tener en cuenta, además, que el panel fue pequeño: estuvo formado por solo 15 personas.
Dos o tres veces más proteÃnas
Desde el punto de vista nutricional, los resultados llaman la atención. Las formulaciones que contenÃan un 3% y un 5% de extracto presentaron entre dos y tres veces más proteÃnas que el kétchup convencional. Los investigadores también observaron mayores cantidades de aminoácidos esenciales, determinados minerales —entre ellos hierro, pero también sodio— y antioxidantes. El trabajo apunta, por tanto, a que cantidades moderadas de proteÃna de microalgas podrÃan incrementar el valor nutricional de esta salsa manteniendo unas caracterÃsticas sensoriales razonablemente similares a las originales.
Eso no significa, sin embargo, que añadir algas convierta automáticamente el kétchup en un alimento que debamos consumir en grandes cantidades. La calidad de un alimento depende del conjunto de su composición y también de cuánto y cómo se consume. De hecho, las propias formulaciones experimentales incluÃan azúcar y sal, y las versiones enriquecidas presentaron mayores cantidades de sodio. El interés del hallazgo está más bien en demostrar que un producto muy popular puede reformularse para incorporar nutrientes procedentes de nuevas fuentes sin perder necesariamente aquello que hace que el consumidor quiera comerlo.
Las algas, además, son un ingrediente nutricionalmente interesante, pero tampoco están exentas de consideraciones de seguridad. Dependiendo de la especie pueden aportar proteÃnas, fibra, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes, pero algunas presentan concentraciones elevadas de yodo o pueden acumular determinados metales. Las autoridades de seguridad alimentaria recomiendan por ello prestar atención a la especie y moderar especialmente el consumo de algunas variedades. En este estudio, en cualquier caso, lo que se incorpora al kétchup es un extracto proteico de Chlorella vulgaris y no una cantidad equivalente de alga entera.
Fuentes alternativas de nutrición
El experimento encaja en una tendencia mucho mayor: buscar fuentes alternativas de proteÃnas que permitan reformular alimentos cotidianos. Las microalgas podrÃan competir en determinados productos con ingredientes ya utilizados para enriquecer alimentos, como las proteÃnas de soja, guisante o suero de leche. Y existe además un argumento ambiental: los investigadores destacan el potencial de Chlorella vulgaris por la rapidez de su cultivo y su menor necesidad de determinados recursos respecto a muchos cultivos terrestres.
Por ahora, eso sÃ, no hay que buscar este kétchup de algas en el supermercado. Se trata de una formulación experimental y quedan preguntas importantes por resolver. Los investigadores plantean realizar estudios de consumidores con muestras mucho mayores, comprobar la vida útil del producto y estudiar si su fabricación puede trasladarse a escala comercial. El hallazgo no demuestra que el kétchup se haya convertido de repente en un superalimento, pero sà ofrece una pista interesante sobre hacia dónde puede dirigirse la alimentación funcional: quizá algunos de los alimentos del futuro no sean productos completamente nuevos, sino versiones nutricionalmente mejoradas de los que ya tenemos en la nevera.
