Publicado: septiembre 23, 2026, 1:30 pm
El deshaucio de Maricarmen ha dejado mucho más que una imagen amarga. La mujer, de 87 años, en silla de ruedas y cumplidora puntual de su alquiler, se ha visto obligada a abandonar su vivienda después de que un fondo buitre adquiriera el inmueble. Su historia ha provocado una amplia movilización ciudadana y ha despertado la indignación de numerosas figuras públicas, entre ellas Alba Carrillo, que ha arrancado El sótano club con una enérgica denuncia de lo sucedido.
Muy seria y enfadada, la presentadora ni siquiera ha recurrido al habitual «buenas tardes». En su lugar, ha dirigido sus primeras palabras a Maricarmen y a un país al que responsabiliza de no haber estado a la altura: «Pido perdón a Maricarmen, porque la sociedad te ha fallada. Pido perdón a mi hijo, porque este no es el mundo que yo planeé para él hace 15 años. Pido perdón a mis abuelas…».
El caso ha llevado además a Carrillo a desmontar esa complaciente sensación de que determinadas desgracias siempre les ocurren a otros. «Estamos más cerca de ser Maricarmen que el fondo buitre, que lo sepáis. Aunque nos compremos un iPhone en 24 meses y viajemos en Vueling, somos clase obrera, queridos», ha advertido.
Pese al enorme respaldo que ha recibido la octogenaria, la exmodelo ha echado en falta mucha más gente en las plazas y avenidas: «Cuando ganan el Mundial salimos todos a las calles y ayer solo pensaba que no había suficiente gente en Madrid apoyando a Maricarmen. La gente está muy cansada, tiene que trabajar… Bueno, pues ya veremos cuando luego lo único que tengamos sea dinero para medio subsistir».
Abiertamente de izquierdas, Carrillo ha admitido con decepción que ninguna de las formaciones actuales consigue representarla. «La movilización ciudadana es lo único que nos puede salvar. Ahora mismo no hay ningún partido político que, si tuviera que votar, votaría», ha asegurado.
Por último, ha reprochado el silencio de quienes enarbolan la bandera nacional ante determinadas cuestiones, pero callan frente a situaciones como la de Maricarmen: «El patriotismo selectivo. Ahora mismo me avergüenzo de ser española y, como madrileña, me avergüenzo de la mierda de Comunidad que tenemos».
