Publicado: noviembre 5, 2026, 7:30 am
Vaya por delante que a una servidora le gusta más el azul Klein o el marino que el tono bebé. Sin embargo, no seré yo quien contradiga las tendencias de moda más comerciales, favorecedoras y triunfantes de la temporada. Tampoco desmontaré la teoría de que después del blanco es el color que más se potencia si hablamos de camisas clásicas y con forma masculina, pero hay que reconocer que así, de primeras, resulta excesivamente suavecito. En los desfiles de temporada se han contabilizado casi 600 looks con prendas celestes . Las pasarelas de otoño-invierno 2026 incluyen en esta cifra los vaqueros lavados o desgastados, sin lugar a dudas la mejor opción para vestir este tono. Como recuerda ‘El pequeño libro del color’ (editorial GG), el celeste aporta serenidad y paz. Quizás por eso lo hemos visto esta semana en los looks coincidentes de Cayetana Álvarez de Toledo, en versión americana, e Isabel Díaz Ayuso, en punto, durante el mitin de presentación de campaña del PP. Ambas políticas se han puesto de acuerdo: es el tono corporativo del partido, suaviza las formas y proyecta una imagen de templanza y unidad frente al rojo socialista. En el plano regio vemos a una reina Camilla de Inglaterra con un estilismo de aire tradicional, un monocolor pastel que no termina de entusiasmar por culpa de unos accesorios en tono crudo que apagan el conjunto. El reverso indudable de esta moneda es la cantante Becky G, impecable con un diseño de Carolina Herrera New York creado por Wes Gordon. La artista posó con él en los premios 2026 del Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA). Los lunares negros y la sensualidad del patrón son las claves definitivas para restar cursilería al tono y al tejido empleado. Por último, el celeste más nostálgico y estiloso adopta la forma de la sastrería relajada: camisa masculina con vaqueros, blazer y mocasines. Este conjunto encuentra su réplica en clave vintage e informal gracias al ‘street style’. La actriz Sydney Sweeney se decanta por un polo de manga larga, una prenda en boga entre las firmas más melancólicas de la industria. Chloë Sevigny sigue esta misma senda, pero apostando por una pieza de punto. Ambos casos son el ejemplo perfecto de que el compañero idóneo y natural para este color siempre será un buen ‘jean’.
