Publicado: octubre 26, 2026, 3:00 pm
Lo escuchamos por todas partes… Ahora que lleguen los demócratas, Trump se va a la lona… O también… ¿ya viste las encuestas? Los demócratas… ¡Están arrasando!
Ustedes mis amigos en México necesitan tener mucho cuidado en asumir, primero, que Trump está acabado, porque no lo está. Y segundo que los demócratas van a arrastrar todo como un tsunami. Porque esa es solo una exageración.
CBS News con un enorme departamento de análisis político amaneció el lunes 26 de octubre vaticinando que, en la cámara de representantes, que tiene 435 miembros o diputados federales, habrá una mayoría demócrata de 229 y una minoría de 206 republicanos. Esto significa que sí, efectivamente, los demócratas controlarán lo que se ventilará en esa cámara durante los próximos 2 años. Y sí, es cierto también que, si eso ocurre, los demócratas controlarán quien presidirá durante ese tiempo los importantes comités y subcomités legislativos que es donde se toman las decisiones importantes… y eso incluye la relación política y las relaciones comerciales con México y con el mundo.
Pero antes… de contar cuántos pollitos nacerán… hay que saber si las encuestas que aseguran este cambio en Washington son confiables.
Y aquí, quiero recordarles que son las mismas encuestas y encuestadores que hace dos años nos aseguraban que Kamala Harris ganaría el estado de Iowa y que eso la proyectaría a la presidencia. Al final Trump barrió con Iowa, y con los otros 6 estados bisagra y su triunfo fue aún mayor, del que las encuestas predecían.
Hoy a solo días de la gran “elección transformadora” en Estados Unidos, mi intuición me dice que sí, habrá una gran ola demócrata… aquí la llaman “ola azul”, y que esa ola azul, será resultado directo del fracaso de Trump para gobernar. Este es el resultado de su falta de interés para controlar la altísima inflación y el disgusto generalizado entre votantes latinos y no latinos, con las tácticas represivas del Departamento de Inmigración y su policía.
Es cierto también, que, si los demócratas llegan a obtener una mayoría legislativa, la familia Trump entera va a tener que responder a las investigaciones del congreso sobre un posible enriquecimiento ilícito de toda la familia del presidente durante esta última administración.
Ustedes deben saber que en EE. UU. hay una especie de “síndrome de agotamiento de Trump” entre toda la gente… excepto entre el 30% de sus seguidores acérrimos.
Aun así, no deje que le cuenten que Trump está acabado. La presidencia estadounidense jamás había estado tan fuerte cómo hoy.
Esto se debe a los cambios constitucionales que el mismo Trump ha instaurado y que le dan al poder ejecutivo una enorme inmunidad que nunca había tenido.
Así, lo que podemos anticipar desde hoy es que, si los demócratas toman el control del congreso, y que, si deciden investigar a la familia Trump y a las entidades privadas vinculadas con el presidente van a encontrarse con la jurisprudencia dictada en la Corte Suprema en el 2024, que aísla al presidente de acciones legales en su contra.
En el caso… “Trump contra Estados Unidos”, el dictamen de la mayoría de los 9 magistrados fue que los expresidentes, incluido el Sr. Trump, gozan de inmunidad penal absoluta por acciones relacionadas con sus poderes constitucionales esenciales y con inmunidad presunta por otros actos oficiales.
En resumen, el presidente no podría ser procesado penalmente por ninguna acción «oficial» que haya realizado durante su mandato.
Las manipulaciones de Trump al sistema estadounidense
Donald Trump ha manipulado al sistema, y ahora incluso los socios de su familia involucrados en posibles estafas relacionadas con criptomonedas y otros negocios, podrían recurrir a los tribunales para retrasar o impedir el cumplimiento de la ley.
En una futura disputa con el Congreso, los abogados del presidente Trump podrían citar este argumento para sostener que los legisladores no tienen derecho a examinar ninguna de sus acciones más controvertidas.
Este mismo principio, dicta que el poder ejecutivo tiene discreción absoluta en materia de investigaciones y enjuiciamientos. Y eso también limitará la capacidad del Congreso como poder legislativo para controlar al presidente.
El poder político del congreso, contra la autoridad de “Veto” presidencial.
El congreso siempre ha usado el llamado “poder de la bolsa”, para poner límites a la autoridad presidencial. Ese poder consiste en que la Cámara de Representantes es la única con facultad constitucional para decidir las cantidades y como se administra el presupuesto federal. Consecuentemente estas normas presupuestarias del Congreso permiten que los reglamentos impongan ciertas prohibiciones sobre cómo se gasta el dinero, pero, gracias a las acciones legales del presidente Trump, esto podría no ser suficiente para pasar sobre la autoridad que le corresponde al presidente.
En la cuestión aún más trascendental de si el Congreso podría prohibir el financiamiento continuo de la guerra en Irán, la respuesta es sí, en cierto modo, porque incluso ese poder legislativo tiene limitaciones importantes.
El Congreso no puede bloquear el uso de fondos previamente asignados, y dado el enorme tamaño del presupuesto del Pentágono, Trump podría simplemente usar los fondos existentes para seguir financiando esa guerra. Más aún, el presupuesto federal, con cualquier restricción que los demócratas pudieran intentar imponer, está sujeto al veto presidencial.
Pase lo que pase en estas elecciones, es seguro que los demócratas no tendrán el número de votos necesarios para invalidar un veto presidencial. Ese mecanismo instalado para evitar abusos presidenciales exige que en cada una de las dos cámaras del congreso existan dos tercios de los votos a favor de anular el veto. Esto significa que, si en la Cámara de Representante hay 435 miembros, los votos requeridos para anular el veto presidencial tendrían que ser 292 votos o más. En el senado con cien miembros existiría el mismo mecanismo, y la misma exigencia de dos tercios de los votos y eso significaría que se requerirían 67 votos… y una cosa sí es segura desde hoy, los demócratas nunca alcanzaran 292 votos en la Cámara Baja ni tampoco 67 votos en la Cámara Alta.
Tras cualquier resultado plausible de las elecciones de mitad de mandato, es poco probable que dos tercios de los legisladores de cada cámara voten para anular alguno de los vetos del presidente Trump.
Los cierres del gobierno continuarán
Los desacuerdos sobre el presupuesto han convertido los cierres del gobierno en algo casi habitual en los últimos años, y es probable que este patrón se repita, e incluso se acelere, tras las elecciones de mitad de mandato. Como en años anteriores, los enfrentamientos por el presupuesto probablemente terminarán en acuerdos a regañadientes, y no en un rechazo rotundo a las políticas del presidente Trump.
¿Se dan ustedes cuenta de porque decimos que Trump es demasiado fuerte como para que los demócratas lo anulen, solo porque tienen mayoría en el congreso?
Donald Trump es el primero de 44 presidentes antes que él, en manipular al sistema que creó y que ha hecho funcionar a Estados Unidos durante 250 años. Con eso también es el primer presidente en haberse creado una coraza que en muchos sentidos hará muy difícil que los demócratas lo derroten.
