Publicado: octubre 19, 2026, 10:30 am
El gobierno francés se ha visto desbordado por la ola de violentos disturbios y saqueos de comercios que se han extendido por las principales ciudades del país durante todo el fin de semana. El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha reunido este lunes una célula interministerial de urgencia para hacer frente a la crisis y ha anunciado que pedirá a las prefecturas que decreten toques de queda parciales en varias ciudades de Francia, aunque sin concretar todavía cuáles.
Lecornu no ha descartado decretar el estado de emergencia si fuese necesario y ha advertido que «bajo ningún concepto tolerará que los saqueos se instalen». «Es un milagro que no haya habido víctimas mortales», ha ahondado el primer ministro, que ha anunciado ayudas para los comercios afectados por los saqueos y ha relacionado los disturbios con intentos de grupos de extrema izquierda de desestabilizar al país antes de las elecciones presidenciales previstas para abril. «Hay toda una nebulosa que puede activarse para cuestionar el calendario electoral. El gobierno trabajará para proteger las elecciones presidenciales», ha enfatizado en rueda de prensa.
Los disturbios han sido tan graves que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha llegado a presentar su dimisión, aunque ha sido rechazada por el presidente, Emmanuel Macron, debido a la necesidad de mantener «un mando continuo de las fuerzas del orden en el contexto actual».
«Soy responsable de todo lo que está pasando sobre el terreno. En aras del interés general y dados los daños causados, lo lógico era presentar mi dimisión», ha confirmado Nuñez en una entrevista concedida a la emisora francesa France Inter, en la que ha reconocido que «es evidente» que las autoridades «deben mejorar la capacidad de anticipación ante movilizaciones de esta naturaleza».
«Teníamos previsiones sobre la participación en estas manifestaciones, que tuvieron lugar en todo el territorio nacional, y la cifra final fue de 550.000 personas. Hubo dos veces y media más gente de la esperada», ha apuntado el titular de Interior, que también ha admitido que las fuerzas de seguridad «perdieron el control en algunas grandes ciudades» durante los disturbios del sábado.
Pero los altercados y el saqueo de comercios se han repetido esta madrugada en ciudades como París, Lyon, Nantes o Marsella, entre otras. Las Cámaras de Comercio de Francia estiman que más de 2.000 establecimientos se han visto afectados por robos o actos de vandalismo y cifran los daños materiales en «cientos de millones de euros». En la capital francesa, los grandes almacenes BHV Marais denunciaron que una treintena de personas forzó el domingo la entrada del establecimiento y los asaltantes destrozaron la planta baja, dañaron el exterior del edificio y robaron numerosas mercancías.
También el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ha reconocido el «fracaso» del ejecutivo galo en la gestión de las protestas. En una intervención en France 2, Darmanin ha atribuido parte de los problemas a las deficiencias de los servicios de inteligencia y también ha responsabilizado a la extrema izquierda de alentar los disturbios. «No se puede tener una buena labor policial sin una buena inteligencia. Es evidente que nuestros servicios de inteligencia no saben cómo combatir a la extrema izquierda», ha dicho.
«En los próximos años, una de las amenazas que afectarán a nuestro país, junto con el crimen organizado y el terrorismo, es el radicalismo de extrema izquierda», ha insistido el titular de Justicia.
2.400 detenidos durante las protestas
Por su parte, el ministro del Interior ha defendido la actuación de las fuerzas de seguridad, destacando las cerca de 2.400 detenciones practicadas en el país. También ha reclamado una respuesta judicial firme y ha pedido que el reconocimiento de los errores de las autoridades no eclipse la responsabilidad de quienes participaron en los saqueos y los ataques.
Al respecto, la Fiscalía investiga la grave lesión ocular sufrida por una menor de 17 años tras recibir el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno disparado por la policía en Mulhouse, en la región de Alsacia, durante las protestas del sábado.
Los alcaldes de París y Marsella, Emmanuel Grégoire y Benoît Payan, respectivamente, al frente de las dos ciudades más grandes de Francia, acusaron este lunes al gobierno francés de fallos en la gestión del orden público durante los disturbios del fin de semana y han reclamado explicaciones, indemnizaciones para los comerciantes afectados y una salida política a la crisis social.
«Lo que ocurrió en París este fin de semana es responsabilidad del Estado, que ha fallado», ha declarado el alcalde socialista de París en una entrevista con France Inter, en la que ha afirmado que es necesario esclarecer posibles errores en el despliegue policial y en la evaluación de la magnitud de los disturbios. El socialista también ha cuestionado las tácticas empleadas por las fuerzas de seguridad, que, según ha dicho, dificultaron el desarrollo pacífico de las manifestaciones.
