Publicado: octubre 15, 2026, 5:00 am
Hay optimismo: la operación a la que fue sometido el papa León XIV se desarrolló a tiempo, con buen éxito, practicada por médicos muy experimentados; lo que no deja de ser un llamado de alerta y la evidencia de que el Santo Padre también es mortal, que la llamada infalibilidad no se inscribe en su paso por el mundo.
Robert Francis Prevost nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Illinois, Estados Unidos. Es licenciado en Ciencias Matemáticas y Filosofía por la Universidad Villanova. Pertenece a la orden de San Agustín, fue ordenado sacerdote en Roma en 1982 y doctorado en Derecho Canónico por la Universidad Santo Tomás de Aquino en 1987.
Fue prior general o líder mundial de la Orden de San Agustín, obispo de Chiclayo en Perú y siguió una meteórica carrera en el Vaticano. En 2023, el papa Francisco lo designó prefecto del Dicasterio para los Obispos, mismo año que lo consagró cardenal, y fue elegido papa el 8 de mayo de 2025.
En los pocos meses de su pontificado ha logrado avanzar en la reunificación de la Iglesia católica, que había registrado serios distanciamientos con el papa Francisco; sin embargo, la tarea apenas está en ciernes.
Lo más probable es que, tras el descubrimiento del cáncer, empiece una serie de ajustes. No podría ser diferente: en la familia de Prevost, el mal ha cobrado víctimas. Su madre, Mildred Agnes Martínez, murió a causa del cáncer en 1990, y su hermano mayor, Louis Prevost, de 74 años, padece mieloma múltiple, que afecta células en la médula ósea. Ha sufrido una recaída, por la que está hospitalizado en Florida. A León XIV se le detectó un adenocarcinoma pulmonar, un tumor que se cree fue detectado en fase temprana y bien localizado.
Con estos antecedentes, se da por descontado que habrá un estricto seguimiento de la evolución del pontífice, quien ha mostrado determinación para continuar sus actividades normales, incluida la gira por Perú, Uruguay y Argentina del 6 al 17 de noviembre, aunque dependerá de las observaciones que hagan los especialistas.
El papa León XIV ha mantenido un estilo moderado, pero muy atento a los acontecimientos en el mundo; no ha limitado sus opiniones y llamados a la paz. Algunas veces ha chocado con el presidente Donald Trump. Ha sido un firme defensor de la doctrina social de la Iglesia, defensor de los grupos vulnerables y de las reformas del Concilio Vaticano II.
Al mismo tiempo, ha regresado a prácticas tradicionales que había abandonado Francisco. Por ejemplo, regresó al Palacio Apostólico, revivió elementos visuales y vestimentas tradicionales del pontificado, en un intento por superar distancias entre las distintas posiciones de sectores conservadores y liberales de la Iglesia.
Ya hay un registro de su visión del mundo a través de la encíclica Magnífica Humánitas, que ha puesto la atención en la ética de la inteligencia artificial, con una advertencia de los riesgos del materialismo tecnológico.
La renuncia de Benedicto XVI abrió el camino para que los papas tomen decisiones inéditas. Está por verse cuáles podría impulsar León XIV a raíz de su estado de salud. Los médicos tienen confianza en que podrá seguir con sus actividades normales por varios años más. Cabe señalar que, de los últimos 10 pontífices, dos murieron más jóvenes que Prevost: Juan Pablo I, a los 65 años, y Benedicto XV, a los 67. El más longevo fue Benedicto XVI, quien murió a los 95 años.
A querer o no, una enfermedad como el cáncer y lo reciente de la elección hacen que se retome la lista de quienes fueron supuestos finalistas en el cónclave.
León XIV ha mostrado talentos y acciones muy particulares. Es un hombre de ciencia, pero con una profunda fe; entiende que la infalibilidad del papa no lo hace perfecto, se asume como un pastor con clara responsabilidad de encabezar una Iglesia universal. Con sus acciones ha dejado bien claro que su ámbito es el que corresponde a un líder de la Iglesia; así ha respondido ante conflictos como los de Medio Oriente, el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán o la invasión de Rusia contra Ucrania.
“No tengo miedo de la administración Trump”, afirmó y añadió que “si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad: la Iglesia lleva años hablando contra todas las armas nucleares, así que no hay duda al respecto”. Afirmó que calificar sus llamados de paz como debilidad internacional demuestra una falta de comprensión del mensaje del Evangelio y de las bienaventuranzas.
Las interrogantes están abiertas para León XIV. Para Robert Francis Prevost, el primer papa estadounidense, el obispo latinoamericano, está a la vista el reto de actuar rápida y eficazmente, porque el papa también es mortal.
