Publicado: octubre 10, 2026, 2:00 am
La soledad y el abandono apenas aparecen en las conversaciones sobre salud mental en las redes sociales, pero están entre los temas que mayor respuesta generan cuando alguien habla de ellos. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) que ha analizado más de tres millones de mensajes en español publicados en X —antes Twitter—. Los resultados dibujan una paradoja: aquello de lo que menos hablamos puede ser precisamente lo que consigue conectar de forma más intensa con los demás.
La investigación, titulada Discurso sobre #SaludMental en X/Twitter: Análisis de temáticas y su impacto, ha sido realizada por los investigadores de la UNIR Jesús Díaz-Campo y Sergio Arce-García y publicada en 2026 en el número 53 de la revista científica Prisma Social. El objetivo era identificar los principales asuntos de los que se habla al abordar la salud mental en X, estudiar cómo evolucionan esas conversaciones y comprobar cuáles generan una mayor interacción entre los usuarios.
Para ello, los investigadores recopilaron 3.172.605 mensajes con la etiqueta #saludmental publicados en español entre el 17 de julio y el 31 de diciembre de 2022. De ellos, 855.408 eran publicaciones originales y algo más de 2,3 millones eran republicaciones. El estudio se centró posteriormente en los mensajes originales y empleó, entre otras herramientas, técnicas de agrupamiento por frecuencia de palabras, minería de texto y clasificación mediante inteligencia artificial para identificar doce grandes temáticas.
Mensajes sobre la salud mental
¿De qué hablamos entonces cuando hablamos de salud mental? Sobre todo, de la propia salud mental en términos generales. Esta categoría reunió el 45,8% de los mensajes originales analizados. A bastante distancia aparecieron las reflexiones generales, con un 13,6%, y los contenidos relacionados con ansiedad y psicología, con un 11%. La cantidad de publicaciones, sin embargo, no se correspondía necesariamente con su capacidad para despertar interés e interacción entre quienes las leían.
Ahí es donde aparece la soledad. Los mensajes clasificados en la categoría “Soledad y Abandono” representaron solo alrededor del 0,11% de las publicaciones originales, pero, junto a las experiencias personales, se situaron entre los contenidos con mayor engagement. En otras palabras, se habla muy poco de estas situaciones, pero cuando aparecen despiertan proporcionalmente una respuesta especialmente elevada en forma de interacciones. El estudio concluye que el contenido emocional y personal consigue movilizar más a los usuarios que los mensajes generales sobre salud mental.
La soledad presenta, además, otra característica llamativa. Mientras asuntos como bienestar y ansiedad aparecen fuertemente relacionados entre sí en la conversación, la categoría de soledad y abandono mantiene una correlación muy baja con el resto de temas. Los investigadores interpretan este aislamiento como una señal de que la soledad necesita estrategias de comunicación específicas y plantean incorporarla de forma más clara a las iniciativas relacionadas con la salud mental.
Miles de mensajes en fechas señaladas
El estudio también detectó el enorme efecto que tienen las fechas señaladas. La actividad alcanzó su máximo en octubre coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, con un pico diario de 247.388 mensajes dentro del periodo analizado. Pero los autores advierten de que estas campañas y conmemoraciones pueden incrementar considerablemente el volumen de conversación sin conseguir necesariamente un engagement sostenido. El reto, por tanto, no sería únicamente conseguir que se hable mucho de salud mental durante unos días, sino mantener esa conversación y lograr que los mensajes conecten con quienes los reciben.
Los resultados llevan a Díaz-Campo y Arce-García a poner el foco en la importancia de las narrativas personales. Entre sus recomendaciones figuran priorizar este tipo de relatos, integrar específicamente la soledad en las estrategias de comunicación y contextualizar mejor los mensajes en ámbitos cotidianos como el trabajo. La conclusión del estudio es especialmente significativa para quienes diseñan campañas de sensibilización: la cantidad de mensajes no garantiza por sí sola una comunicación eficaz y los contenidos personales y emocionales pueden conseguir una implicación mayor.
Los propios autores reconocen, no obstante, limitaciones que obligan a interpretar los resultados con prudencia. La investigación analiza un periodo de menos de seis meses de 2022 y se circunscribe a mensajes publicados en X que utilizaron la etiqueta #saludmental, por lo que no permite extrapolar automáticamente sus conclusiones a todas las redes sociales ni a toda la población. Los investigadores proponen ampliar los periodos de estudio en futuras investigaciones. Aun así, los más de tres millones de mensajes analizados dejan una idea poderosa: en medio del enorme ruido digital alrededor de la salud mental, hablar de experiencias personales y de soledad puede generar una conexión que los mensajes más generales no siempre consiguen.
