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Vivienda social enfrenta el reto de ser asequible y adaptarse al clima

Publicado: octubre 8, 2026, 11:00 am

La construcción de vivienda accesible enfrenta el desafío de incorporar condiciones climáticas y de habitabilidad sin elevar los costos del producto, una tensión que un proyecto en Hermosillo puso a prueba desde el diseño hasta la ejecución de la obra.

Ese desafío estuvo presente en BOSCO, un proyecto de vivienda social desarrollado por Derex, de Grupo Vinte, junto con el arquitecto Alberto Kalach, en el que la propuesta de diseño tuvo que considerar las condiciones del mercado, los costos de construcción y las características climáticas de la ciudad.

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“Me colé en esas conversaciones”, recuerda Aurora García de León, directora general de Derex, al referirse a los encuentros impulsados por Infonavit para analizar alternativas al producto habitacional convencional, un proceso que abrió la puerta a una mayor coordinación entre arquitectos y desarrolladores.

Un proyecto condicionado por el clima y el espacio

BOSCO se desarrolló sobre un terreno de 16,618 metros cuadrados en Hermosillo con 179 viviendas, lotes tipo de 68 metros cuadrados y alrededor de 63.5 metros cuadrados de construcción por casa, además de una plaza de 2,158 metros cuadrados, comercio y estacionamiento para visitantes.

Las condiciones climáticas de la ciudad determinaron parte del diseño, con elementos como ventilación cruzada, control solar y techos verdes, además de calles más angostas y densamente arboladas, viviendas adosadas y una mayor integración con la trama urbana, mientras que la experiencia de Derex en el mercado llevó a conservar características como un cajón de estacionamiento por vivienda y a priorizar el espacio interior.

La configuración planteada por TAX permitió alcanzar alrededor de 120 viviendas por hectárea, frente a unas 100 habituales en desarrollos similares y las 80 que la empresa había logrado previamente en un proyecto cercano.

El prototipo llegó a 73 metros cuadrados interiores frente a los 49 metros cuadrados de otros productos comparables de Derex, un aumento de 48% que, de acuerdo con el boletín, tuvo una diferencia limitada de precio mediante el uso de materiales locales y sistemas constructivos distintos.

El costo de llevar el diseño a la obra

La ejecución del proyecto implicó trabajar con materiales, proveedores y procesos constructivos que Derex no había utilizado antes, lo que generó ajustes durante la obra y retrasos que comenzaron a elevar el costo financiero. Incluso la colocación de los árboles formó parte de ese proceso de adaptación, ya que algunos tuvieron que retirarse y trasplantarse para continuar con la urbanización.

Ante estos sobrecostos, la desarrolladora llevó el precio de la vivienda a 770,000 pesos para absorber parte de ellos. “Eso fue un reto bien grande para nosotros, no sabíamos cómo ir llevando a la par la obra”, explicó García de León.

El proyecto debía mantener además una condición establecida por el consejo de administración: ser rentable. García de León indicó que la empresa habría podido vender las viviendas a un precio mayor, pero optó por mantener la rentabilidad mínima y conservar el carácter social del producto.

La experiencia también dejó aprendizajes para la desarrolladora, que tuvo que modificar la manera de diseñar, construir y coordinar el proyecto. “Aprendimos, desarrollamos capacidades, cambiamos nuestra propuesta de valor”, comentó García de León, quien consideró que parte de ese conocimiento pudo trasladarse posteriormente a otros desarrollos.

El caso fue documentado por Harvard dentro del estudio Building Better Cities with Strategic Investments in Social Housing, después de que Infonavit involucró a la institución en el análisis de los retos de la vivienda social mexicana. 

El estudio plantea, entre otros puntos, cómo incentivar a más desarrolladores a realizar proyectos similares, mejorar la colaboración entre instituciones y empresas y reproducir estas soluciones en otras partes del país sin perder su adaptación al contexto.

 Para García de León, algunas medidas relacionadas con la orientación de las viviendas, el uso de vegetación nativa, la reducción de puentes térmicos, la ventilación y los usos mixtos todavía no son prácticas generalizadas entre las empresas del sector. “Somos minoría las empresas que lo hacen”, afirmó.

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