Publicado: septiembre 21, 2026, 8:30 pm
Las infecciones TORCH son un grupo de enfermedades que pueden transmitirse de la madre al feto durante el embarazo o el parto y causar problemas graves en el desarrollo. Es el acrónimo en inglés que agrupa a los siguientes agentes infecciosos: T ( Toxoplasmosis ), O (Otros agentes: incluye infecciones como sífilis, varicela, parvovirus B19 y virus del Zika), R (Rubéola), C ( Citomegalovirus ) y H (Herpes simple). Ahora, un estudio del Instituto Karolinska, publicado este lunes en ‘JAMA Pediatrics’, ha demostrado que estas patologías están relacionadas con un mayor riesgo de autismo y discapacidad intelectual en el niño. «Es importante destacar que es poco común que estas infecciones se transmitan de madre a hijo. Representan una proporción muy pequeña de todos los casos de autismo en la población, pero en los niños que sí se ven afectados, observamos un riesgo claramente elevado tanto de autismo como de discapacidad intelectual», afirma Reneé Gardner, investigadora del Departamento de Salud Pública Global del Instituto Karolinska, que participó en el estudio. A diferencia de muchas infecciones comunes, estos patógenos a veces pueden atravesar la placenta e infectar directamente al feto. El estudio incluyó a 3,7 millones de personas nacidas en Suecia entre 1987 y 2021. De ellas, 975 habían sido diagnosticadas con una infección congénita por TORCH . Los investigadores realizaron un seguimiento de los participantes durante un máximo de tres décadas para determinar si estas patologías estaban relacionadas con diagnósticos posteriores y resultados educativos. Los resultados muestran que los niños con una infección congénita por TORCH tenían aproximadamente tres veces más probabilidades de ser diagnosticados con autismo en la edad adulta y siete veces más probabilidades de ser diagnosticados con una discapacidad intelectual, en comparación con los niños sin la infección. El riesgo de discapacidad intelectual grave o profunda era hasta 30 veces mayor. En cualquier caso, la importancia de estas infecciones a nivel poblacional es limitada, ya que son poco frecuentes en recién nacidos. Los investigadores estiman que las infecciones congénitas por TORCH podrían estar relacionadas con aproximadamente el 1,2% de todos los casos de discapacidad intelectual grave, mientras que alrededor del 0,034% de todos los casos de autismo en Suecia podrían explicarse por estos contagios. También estiman que aproximadamente uno de cada cinco niños nacidos con una infección por TORCH podría desarrollar autismo posteriormente. «Se sabe desde hace tiempo que estas infecciones pueden causar discapacidad intelectual, pero la relación con el autismo no estaba tan clara en investigaciones anteriores, que a menudo se basaban en grupos pequeños de pacientes. Este estudio es el más extenso realizado hasta la fecha en este campo y se basa en datos de registros nacionales que abarcan casi toda la población de Suecia», afirma Hugo Sjöqvist, estudiante de doctorado y autor principal del estudio. Para determinar mejor si las asociaciones se debían a las infecciones en sí, los investigadores también compararon a niños que habían tenido una infección TORCH con sus hermanos que no la habían padecido. Los resultados fueron similares en las comparaciones entre hermanos, lo que sugiere que las vinculaciones no pueden explicarse únicamente por factores comunes dentro de las familias. Los investigadores no hallaron relaciones claras entre las infecciones por TORCH y otras afecciones neuropsiquiátricas, como el TDAH o el trastorno obsesivo-compulsivo. Sin embargo, sí se observó un impacto en el rendimiento académico. Incluso los niños que no habían sido diagnosticados con autismo o discapacidad intelectual obtuvieron, en promedio, calificaciones más bajas que sus compañeros sin la infección. «Nuestros resultados sugieren que ciertas infecciones transmitidas al feto durante el embarazo pueden tener efectos a largo plazo en el desarrollo cerebral. Si bien estas infecciones congénitas son raras, algunas de ellas se pueden prevenir , lo que las hace importantes desde una perspectiva de salud pública», afirma Reneé Gardner. Los investigadores hacen especial hincapié en la importancia de las medidas preventivas para prevenir las infecciones TORCH . Por ejemplo, el estudio señala que la rubéola prácticamente ha desaparecido en Suecia tras la introducción de los programas nacionales de vacunación. Para prevenir el toxoplasma, se recomienda evitar la carne cruda o poco cocida, lavar las verduras y tener cuidado al manipular las heces de gato. En el caso del citomegalovirus (CMV) es imprescindible una buena higiene de manos y evitar el contacto con la saliva y la orina de los niños pequeños. El herpes simple (HSV) se debe identificar y tratar durante el embarazo. A veces se realiza una cesárea en caso de herpes genital activo antes del parto. Y en el caso de las otras infecciones, entre las que se incluye la sífilis, se deben detectar durante el embarazo y tratar con antibióticos. •
