Publicado: agosto 28, 2026, 7:01 am
Que una persona sea incapaz de resistirse a un dulce podrÃa decir algo más sobre ella que sus simples preferencias alimentarias. Una nueva investigación ha encontrado una relación entre la predilección por los sabores dulces y una mayor impulsividad, pero la explicación no estarÃa únicamente en el deseo de obtener una recompensa inmediata: la clave podrÃa encontrarse en cómo afrontamos la incertidumbre.
El estudio ha sido realizado por cientÃficos de la Universidad HSE, en Rusia, y publicado en la revista cientÃfica ‘Frontiers in Psychology’. Sus resultados sugieren que las personas que muestran una mayor preferencia por los dulces tienden a comportarse de manera más impulsiva porque toleran peor la incertidumbre.
«Solemos pensar en la impulsividad como una incapacidad para posponer la gratificación», explica Anna Davidovich, autora principal de la investigación y asistente del Centro de Cognición y Toma de Decisiones del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad HSE. Sin embargo, los resultados obtenidos «apuntan a un mecanismo diferente».
Para comprobarlo, los investigadores estudiaron experimentalmente la relación entre la impulsividad y la sensibilidad a las recompensas. Participaron 149 jóvenes, a los que sometieron a la prueba estandarizada de preferencia por el sabor dulce de Kampov-Polevoy. De esta forma, los cientÃficos pudieron distinguir entre quienes mostraban predilección por los dulces —aquellos que preferÃan la solución de sacarosa más concentrada— y quienes no.
Recompensas a corto o largo plazo
Después, los participantes realizaron diferentes tareas destinadas a medir tanto la impulsividad como la aversión al riesgo. En ellas tuvieron que escoger entre recompensas pequeñas o grandes y entre recibirlas inmediatamente o hacerlo más adelante. Los resultados mostraron que quienes preferÃan los dulces tenÃan una probabilidad significativamente mayor de escoger una recompensa menor pero garantizada, una conducta que refleja una mayor aversión al riesgo.
Algo parecido sucedió inicialmente con la impulsividad: los amantes de los sabores dulces tendÃan a quedarse con una recompensa más pequeña e inmediata en lugar de esperar para conseguir otra mayor. Pero apareció un detalle que llevó a los cientÃficos a matizar esa interpretación. «Cuando ambas opciones implicaban una demora, estaban más dispuestas a esperar la recompensa mayor«, explican los investigadores.
La diferencia resulta importante. Cuando los cientÃficos tuvieron en cuenta el grado de aversión al riesgo de cada participante, «la aparente impulsividad de quienes preferÃan los dulces prácticamente desapareció». Es decir, su comportamiento podrÃa no deberse tanto a una incapacidad para esperar como a la incertidumbre asociada a recibir una recompensa en el futuro.
«Elegir una recompensa inmediata menor puede deberse al deseo de evitar la incertidumbre, en lugar de al deseo de recibir la recompensa lo antes posible», señala Davidovich. Una interpretación que, según la investigadora, «cambia nuestra comprensión de la naturaleza del comportamiento impulsivo».
Una explicación no demostrada
Los autores plantean además una posible explicación biológica, aunque no la dan por demostrada. «Este efecto podrÃa estar relacionado con el sistema opioide del cerebro», señalan. Según explican, la preferencia por el sabor dulce se asocia con la actividad de receptores implicados no solo en la experiencia del placer, sino también en la evaluación de las amenazas y la incertidumbre. Los hallazgos podrÃan ayudar asà a comprender mejor determinados comportamientos impulsivos y contribuir a mejorar los tratamientos relacionados con la adicción.
