Publicado: agosto 16, 2026, 4:02 pm

La carta, a la que ha tenido acceso este diario, lleva fecha del 7 de agosto de 2026 y membrete de la Asociación Israelita de Venezuela. Pide «activar todos los mecanismos necesarios para el restablecimiento de relaciones diplomáticas» y describe la reconciliación como «una consecuencia natural de lo que se ha vivido desde el 24 de junio», fecha del terremoto. Cuatro días después, Caracas y Tel Aviv firmaron el comunicado conjunto. El hombre que la redactó tiene 72 años y no es diplomático de carrera.
Por Jorge Benezra | ABC
Isaac Cohen lleva 49 años en Venezuela. Sefardí de Tánger, nieto de un juez rabínico marroquí, habla con la cadencia de quien mide cada sílaba. En las paredes de su despacho, una cronología de fotos resume su acercamiento al poder: Cohen con el Rey Juan Carlos, con Hugo Chávez, con Nicolás Maduro. Los libros se apilan en cada superficie disponible. Hace un año, la Federación de Comunidades Judías de España lo nombró rabino principal y dayán del país. Es, según sus propias palabras, «el gran rabino de España». Dos países que hoy caminan en direcciones opuestas frente a Israel.
¿Usted pidió la reunión con Félix Plasencia, canciller de Venezuela, o lo convocaron?
Yo la pedí. Le manifesté, a raíz de la solidaridad de Israel tras el terremoto, que si bien se interrumpieron las relaciones diplomáticas, no se rompieron las humanas. El dolor de un ser humano debo ayudarlo. Esa es la esencia del judaísmo. Israel envió una delegación que estuvo dos semanas. A solicitud de la presidenta Delcy Rodríguez, permanecieron dos semanas más. Y siguen en contacto con la parte técnica para evitar mayores desastres en el futuro.
Desde Caracas, Cohen observa con estupor cómo el Gobierno de Pedro Sánchez endurece su postura hacia Israel: reconoció el Estado palestino en mayo de 2024, retiró a su embajadora, calificó la ofensiva sobre Gaza de «genocidio» y en marzo de 2026 destituyó formalmente a la representante diplomática en Tel Aviv. España rompe lo que Venezuela acaba de reconstruir. Y Cohen, que es rabino de ambos países, queda en el medio.
Es paradójico que Venezuela restablezca lazos con Israel mientras España los rompe.
Es algo que no entiendo. Las raíces judías en España son hondas y profundas. Pensamos que el error histórico de la expulsión se había corregido. Vemos hoy con dolor que los judíos españoles estén bajo presión antisemita. Sé que no es del pueblo español, es la política de Gobierno la que está despertando un antisemitismo político. Mi esencia es española. Cada piedra de España tiene raíces judías. ¿Cómo ahorita vilipendiamos al judío y al Estado de Israel? No se puede aceptar.
¿Qué mensaje le envía al Gobierno español?
Le pido al presidente Sánchez que rectifique. El error es humano. Pero hay que rectificar.
Miembros de las comunidades judías en el mundo le escribieron tras el comunicado. Cohen sonríe. «Si Venezuela mantiene relaciones con muchísimos países, ¿por qué no con Israel, aquella nación de la que fue promotora en su creación?»
Se despide. «Venezuela es un país para querer, no es un país para irse», dice. «Y como rabino te digo algo: el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios en las virtudes, en la bondad, en la solidaridad. No matando. El que mata no fue creado a imagen y semejanza de Dios, bajo ningún concepto».
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