Publicado: julio 30, 2026, 4:00 am
A nadie nos gusta dormir poco y mal. El despertar se hace más pesado y muchas veces el día está cargado de cansancio, lo que nos hace desear todo el rato que llegue la noche para intentar descansar más. Y más allá de ese malestar, la ausencia de un descanso adecuado puede tener consecuencias directas sobre el funcionamiento del cerebro, la gestión de las emociones y la capacidad para afrontar el estrés diario. Así lo explica Elena Martín Ferrer, neuropsicóloga clínica de yees!, quien destaca que el sueño cumple una función esencial en la regulación emocional y en el equilibrio psicológico.
«Dormir mal durante varios días puede afectar de forma significativa a la salud mental, incluso en personas sin antecedentes psicológicos», señala Elena Martín Ferrer. La especialista explica que, cuando el descanso es insuficiente, el cerebro pierde parte de su capacidad para regular las respuestas emocionales y adaptarse a las demandas del entorno.
Qué pasa si dormimos poco
Desde el punto de vista neuropsicológico, la falta de sueño afecta especialmente al funcionamiento de la corteza prefrontal, una zona cerebral relacionada con la toma de decisiones, el control de impulsos y la regulación emocional. Al mismo tiempo, aumenta la reactividad de la amígdala, la estructura encargada de detectar amenazas y procesar emociones como el miedo o la preocupación.
«Cuando dormimos poco o mal, es frecuente experimentar mayor irritabilidad, ansiedad, cambios de humor, impulsividad o una menor tolerancia a la frustración», explica la neuropsicóloga. «No se trata únicamente de sentirse más cansado: dormir mal modifica la forma en la que nuestro cerebro interpreta lo que ocurre a nuestro alrededor, haciendo que percibamos las situaciones como más negativas o amenazantes«.
La relación entre sueño y salud mental es bidireccional. Por un lado, la falta de descanso puede aumentar la vulnerabilidad frente al estrés, la ansiedad o los cambios en el estado de ánimo. Por otro, las dificultades psicológicas pueden favorecer que el sueño sea más superficial, fragmentado o difícil de alcanzar, generando un círculo que puede resultar complicado romper.
«Si esta situación se prolonga en el tiempo, aumenta la vulnerabilidad a desarrollar o agravar problemas de salud mental, como los trastornos de ansiedad o la depresión, especialmente en personas con una predisposición previa», apunta la experta en neuropsicología. Por ello, insiste en que cuidar el sueño debe entenderse como una estrategia de prevención y no únicamente como una forma de recuperar energía.
Trucos de experta para dormir bien
Para recuperar un patrón de descanso saludable, la especialista recomienda establecer rutinas que ayuden al cerebro a identificar cuándo es momento de dormir: «Es importante mantener horarios regulares de sueño, exponerse a la luz natural por la mañana, realizar actividad física de forma habitual y limitar el uso de pantallas antes de acostarse».
Además, destaca la importancia de crear espacios de desconexión antes de ir a la cama. Técnicas de respiración, ejercicios de relajación o actividades tranquilas como la lectura pueden ayudar a reducir el nivel de activación mental acumulado durante el día. Elena Martín Ferrer recuerda también que intentar controlar el sueño de forma excesiva puede tener un efecto contrario al deseado. «Cuanto más nos esforzamos por dormir, más activamos los sistemas de alerta del cerebro. El sueño no puede imponerse, sino favorecerse», explica.
Por este motivo, recomienda evitar conductas que aumenten la preocupación, como mirar continuamente el reloj durante la noche o permanecer en la cama durante largos periodos de tiempo con frustración. «Si una noche no llega el sueño, es preferible levantarse, realizar una actividad tranquila y volver a intentarlo cuando aparezca la somnolencia», aconseja.
La neuropsicóloga subraya que, si los problemas para dormir se mantienen durante varias semanas o comienzan a afectar al funcionamiento diario, es conveniente pedir ayuda profesional. «Una intervención temprana permite identificar las causas del insomnio y prevenir que se cronifique o termine afectando de forma significativa a la salud mental y al rendimiento cognitivo«, concluye Paula Orell.
