Publicado: julio 10, 2026, 2:30 am
La cantante galesa Bonnie Tyler mantenía una discreta vida familiar junto al gran amor de su vida, Robert Sullivan, de 82 años, con quien compartió más de 50 años de feliz matrimonio, hasta su muerte este jueves 9 de julio, a los 75.
Ella misma había desvelado el secreto de su larga relación: «Nunca nos peleamos», explicó la cantante hace años a The Guardian.
Otra clave del éxito de su larga relación, según ella misma apuntó, residía en el hecho de que la pareja ya se conocía cuando ella todavía no había logrado la fama.
El británico fue un conocido judoka que llegó a participar en los Juegos Olímpicos de 1972 en Múnich. Posteriormente, destacó como promotor inmobiliario de éxito. Tenía muchas propiedades repartidas por todo el mundo, como la finca de Albufeira, en el Algarve portugués, donde se encontraba la cantante cuando sufrió la perforación intestinal que ha acabado causándole la muerte y que ella llamaba su ‘santuario’.
Se calcula que el matrimonio tenía un patrimonio neto de 40 millones de dólares, gracias a las inversiones inmobiliarias de Sullivan y a la carrera musical de Tyler.
La pareja se conoció en una discoteca. Él trabajaba como gerente y ella actuaba en locales como ese. El flechazo no tardó en llegar y se casaron cuatro años después de empezar a salir juntos, el 4 de julio de 1973, cuando ella tenía 22 años. «Fue mi primer novio formal», explicó Tyler. «Sigo muy enamorada de él y él de mí», relató.
Lo único que no consiguieron fue convertirse en padres. «Al casarnos, dijimos que esperaríamos siete años antes de tener hijos, pero para entonces mi carrera profesional estaba en pleno auge. Lo fuimos posponiendo hasta que yo tenía 39 años y él 41. De repente, sentí un fuerte instinto maternal, así que me pareció el momento adecuado».
Tyler sufrió un aborto que la dejó muy marcada. Aunque intentó nuevamente quedarse embarazada, ya no lo logró. A cambio, se sentía agradecida por haber podido vivir la sensación de estar embarazada una vez en su vida.
«Pensamos que simplemente no estaba destinado a ser». La cantante galesa se conformó con la alegría de tener cinco ahijados y más de veinte sobrinos.
«Tuve mala suerte, pero adoro a todos mis sobrinos. Nuestra casa en Mumbles es como la estación de Paddington porque todo el mundo quiere venir a visitar a la tía», explicó entonces.
