Publicado: julio 9, 2026, 8:00 am
La sensación de hinchazón, pesadez abdominal y retención de líquidos es una de las quejas más frecuentes en consulta y en el día a día de muchas personas. Aunque a menudo se asocia únicamente a la alimentación, cada vez más expertos en entrenamiento y salud integral coinciden en que la inflamación del cuerpo es el resultado de múltiples factores: estrés, hábitos de movimiento, descanso y relación con la comida.
Vemos que la barriga la tenemos más hinchada de lo habitual y creemos que es culpa de un aumento de peso, pero no. La entrenadora Nieves Bolós resume este enfoque en una idea clara: no se trata solo de lo que se come, sino de cómo se vive: «Si estás inflamada, el problema no es solo la comida» A partir de su experiencia, comparte cinco hábitos que utiliza para reducir la inflamación corporal y mejorar la sensación de ligereza.
Hay que controlar el estrés
El primer factor es el estrés. Bolós lo considera el gran desencadenante silencioso de la inflamación. «El estrés es el disparador número uno de tu inflamación», explica. Según su enfoque, no solo importa la comida, sino el estado en el que se ingiere. Comer con prisa, ansiedad o culpa puede elevar los niveles de cortisol, lo que favorece la retención de líquidos, la digestión lenta y la acumulación de grasa abdominal. Por eso, aprender a comer con calma se convierte en una herramienta tan importante como elegir bien los alimentos.
El segundo punto es evitar la restricción excesiva. Aunque muchas personas creen que comer menos ayuda a «desinflamar», Bolós advierte que ocurre lo contrario. «No hagas más restricción, esto genera más inflamación», señala. Cuando el cuerpo percibe escasez, aumenta la ansiedad, se eleva el cortisol y se alteran procesos digestivos y hormonales. La clave, según su visión, es comer suficiente para que el organismo recupere el equilibrio.
¿Haces ejercicio físico?
El tercer hábito está relacionado con el ejercicio físico. No todo el movimiento tiene el mismo efecto sobre el cuerpo. Bolós recomienda reducir el exceso de cardio intenso, especialmente si se realiza a diario. En su lugar, propone alternativas más sostenibles como caminatas con pendiente, entrenamiento de fuerza o actividad de baja intensidad constante. Este tipo de ejercicio ayuda a mejorar la circulación y reduce la sensación de inflamación sin sobrecargar el sistema nervioso.
El cuarto pilar son los hipopresivos, una técnica que trabaja la respiración, la postura y el suelo pélvico. Para Bolós, su práctica regular puede influir directamente en la zona abdominal. «Los hipopresivos son tu mejor herramienta«, afirma. La explicación que da es que un diafragma rígido o bloqueado puede afectar a la movilidad interna y contribuir a la sensación de abdomen hinchado, mientras que un trabajo consciente de esta musculatura favorece una mejor organización corporal.
¿Qué comes para estar inflamado?
Por último, la alimentación antiinflamatoria es el quinto hábito clave. Más allá de dietas estrictas, Bolós propone una estructura sencilla: «incluir proteína en cada comida, priorizar verduras, fruta, cereales integrales y grasas saludables como el aceite de oliva, y reducir ultraprocesados, alcohol y fritos». A esto añade un aspecto fundamental que a menudo se pasa por alto: la regularidad en las comidas. Comer de forma estable ayuda a mantener los niveles de energía y a evitar picos de hambre que desregulan el organismo.
En conjunto, estos cinco hábitos reflejan una idea central: la inflamación no es solo una cuestión estética o puntual, sino una señal del cuerpo que refleja cómo está viviendo el organismo en su totalidad. Ajustar el estrés, el movimiento y la alimentación puede ser una forma de recuperar no solo la ligereza física, sino también el equilibrio general.
