Mónica Ribas, coach: "Esta es la pregunta que acaba con todas las discusiones" - Venezuela
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Mónica Ribas, coach: «Esta es la pregunta que acaba con todas las discusiones»

Publicado: julio 8, 2026, 4:00 am

Discutir es inevitable en cualquier relación, ya sea de pareja, entre familiares o incluso con amigos. Sin embargo, la forma en la que se gestiona ese conflicto puede marcar la diferencia entre resolver un problema o convertirlo en una conversación cada vez más tensa. Para la coach Mónica Ribas, existe una pregunta capaz de cambiar el rumbo de una discusión cuando las emociones empiezan a tomar el control. Según explica, la mayoría de los conflictos siguen un patrón muy similar y pasan por distintas etapas antes de llegar a una posible solución. Conocerlas puede ayudar a identificar en qué momento conviene detenerse para evitar que la situación vaya a más.

La primera fase es el reproche

Ribas asegura que toda discusión comienza con una primera etapa que denomina fase de reproche. En ese momento, una situación concreta activa una respuesta emocional inmediata y la conversación empieza desde la acusación.

«La fase uno es la de reproche. Aquí algo te ha activado y atacas: ‘Es que tú nunca’, ‘es que tú siempre’, ‘es que mira lo que ha pasado'», explica. Según la coach, durante esos primeros minutos cambia la forma en la que el cerebro interpreta lo que ocurre. «Lo que está pasando es que tu cerebro entra en modo amenaza. Dejas de ver al otro y solo ves el error», afirma la coach. En ese estado resulta mucho más difícil escuchar, comprender el punto de vista de la otra persona o buscar una solución conjunta.

Si la discusión continúa, puede llegar una segunda fase, en la que el conflicto deja de centrarse en el hecho concreto que lo originó y comienza a alimentarse con reproches del pasado.

Aparece el drama

«La fase dos es la del drama. Aquí ya no discutes: dramatizas, te vas al pasado, sacas pruebas, exageras, tiras del hilo y haces ver que todo es una gran montaña», señala. Ribas explica que, desde el punto de vista fisiológico, el organismo también experimenta cambios durante este momento del conflicto. «Tu sistema nervioso está desregulado. Cortisol alto, activación emocional, cero capacidad de razonar», indica.

Precisamente ahí reside uno de los principales riesgos de una discusión prolongada. «Y aquí está el peligro, que te enganchas al problema porque el cerebro en ese estado busca confirmar que tiene razón», añade la coach. En otras palabras, en lugar de intentar comprender al otro, la mente busca argumentos que refuercen la propia postura.

90 segundos y responde

Para evitar quedarse atrapado en esa dinámica, la coach propone hacer una pausa consciente antes de seguir discutiendo. «Cuando te notas en esta fase, espera 90 segundos. Después de 90 segundos, el pico emocional baja y aquí puedes entrar en la tercera fase, que es la fase solución«, explica. Ese breve intervalo permite que disminuya la intensidad de la respuesta emocional y facilita recuperar la capacidad de analizar la situación con mayor calma.

La pregunta que cambia el enfoque

Una vez superado ese momento de mayor activación emocional, Ribas considera que uno de los dos participantes debe tomar la iniciativa para cambiar el rumbo de la conversación. «Aquí es donde uno de los dos tiene que liderar y preguntar: ‘¿Esto que estamos haciendo nos está acercando a la solución o nos mete todavía más en el problema?‘», afirma.

Para la coach, esta sencilla pregunta tiene un efecto inmediato sobre la forma de pensar. «Esta pregunta es clave porque obliga al cerebro a salir del bucle emocional y activar el córtex prefrontal, la parte racional», explica. El resultado, según sostiene, es un cambio de perspectiva. «Pasas de foco problema a foco solución y de foco tener razón a querer resolver». Aunque no elimina los desacuerdos, esta estrategia busca impedir que una discusión quede atrapada en el intercambio de reproches y facilite que ambas personas vuelvan a centrarse en el objetivo principal: encontrar una solución en lugar de ganar la discusión.

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