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Un viaje familiar, ahorro en negro y bitcoins escondidos: todo sobre el escándalo que ha provocado la dimisión del número 2 de Milei

Publicado: julio 4, 2026, 4:30 am

Cuando el ocho de marzo se publicó la imagen de la comitiva oficial de Argentina visitando la tumba de un conocido rabino en Nueva York nadie podía imaginar que estaba a punto de desatarse una de las peores tormentas mediáticas y judiciales para el Gobierno de Javier Milei. En la fotografía, junto al presidente, estaba Manuel Adorni, portavoz del Gobierno, jefe del Gabinete de Ministros y una de las personas más influyentes dentro del Ejecutivo. A su lado se encontraba una mujer que aquella publicación no identificaba, pero que los medios argentinos rápidamente reconocieron como la esposa de Adorni, que había viajado en el avión oficial del Gobierno.

A las dudas sobre por qué la mujer del alto cargo había utilizado el vuelo oficial del Gobierno para ir a Nueva York a un viaje privado —algo que había prohibido el Ejecutivo de Milei en 2024—, le siguieron varios meses de publicaciones en las que se cuestionaba el elevado patrimonio familiar de Adorni; algo que no cuadraba con el que había declarado al llegar al Gobierno dos años atrás. En ese momento comenzaron las preguntas, las medias verdades y las mentiras que han terminado con la dimisión del número dos de Milei en el Gobierno y su principal activo mediático para enfrentar a la prensa crítica con su gestión.

Cronología de una caída

Los motivos de la dimisión de Adorni poco tienen que ver con aquel viaje a Nueva York. Aquella foto del ocho de marzo provocó un efecto mariposa por el que los medios argentinos iban abriendo puertas que nadie en el Gobierno podía cerrar. La primera explicación de Manuel Adorni a la presencia de su esposa en el viaje fue que ella tenía un viaje personal y de trabajo y que, al coincidir en fechas, le había propuesto que fueran con la comitiva. Para negar que se hubiera hecho con dinero público, aseguró que su esposa tenía un billete de avión comprado para viajar por su cuenta y que ambos iban a volver en un vuelo comercial. Unos billetes de avión que costaron 9.000 euros.

Este revuelo provocó una primera causa judicial para determinar si esos vuelos los había costeado el Estado o no. Una causa que finalmente fue archivada, pero que dejó en el aire la cifra de los billetes y generó una nueva pregunta: ¿cómo pudo haber pagado un viaje de ese tipo alguien que cobra en torno a 2.000 euros y que ha declarado tener un patrimonio de 35.000 euros y múltiples deudas? En una declaración televisiva, Adorni aseguró que «iba a Nueva York a deslomarse y quería que su esposa le acompañara», por lo que no tenía que justificar lo que hacía en su vida personal.

En medio de aquella montaña rusa de dudas se filtró una imagen de Adorni con su familia unos meses antes subiendo a un avión privado en dirección a Punta del Este, en Uruguay, uno de los destinos vacacionales preferidos por la clase media-alta de Argentina. El jefe de Ministros aseguró que era el único viaje de descanso que había hecho desde que estaba en el Gobierno y que estaba en su derecho de gastar su dinero como quisiera. No obstante, poco después se supo que el viaje lo había contratado el periodista Marcelo Grandio, un amigo cuya productora trabaja para la Televisión Pública. Además, empezaron a conocerse nuevos viajes. Uno de ellos fue un viaje familiar a finales de 2024 e inicios de 2025 a Aruba, en el Caribe. Y otro de cinco días a Bariloche en el que se gastó cerca de 6.000 euros. La cascada ya era inevitable y se empieza a analizar con lupa el patrimonio de un Adorni cuyos gastos privados no encajaban con lo declarado años atrás.

A los viajes se le sumó la compra de una casa y su reforma por más de 200.000 euros sin facturar y en efectivo en el barrio de Caballito, en Buenos Aires; así como la de una exclusiva casa de campo en Indio Cua. En medio de todo esos gastos sin explicación Adorni acude al Congreso para hablar de la gestión del Gobierno e inevitablemente acaba haciendo una defensa propia: «Pretenden dar por probada mediáticamente una hipótesis incorrecta. Cumplí con mis obligaciones. Aún no venció el plazo de mi declaración jurada, será en ese momento en el que se formulará el detalle de mi patrimonio integral. Mis bienes están en el anexo reservado del formulario que está en la oficina anticorrupción. Nunca existió ocultación alguna«. No tardaría en saberse que no era del todo así.

En medio del revuelo la Justicia argentina abre una investigación por posible enriquecimiento ilícito desde su llegada al Gobierno y se descubren muchos gastos de la vida privada de Adorni que eran pagados con las tarjetas de sus trabajadores o en efectivo. Gastos como la compra de un monitor gamer por valor de 3.500 euros o un juego de sábanas y somiers por 6.000 euros que fue pagado en efectivo por una funcionaria que envió dichos artículos a la casa de campo de Adorni. Según la fiscalía, Adorni gastaba entre 2.300 y 3.500 euros todos los meses pese a cobrar 2.000.

Cada vez más acorralado, el entonces número dos de Milei realiza una modificación de su declaración patrimonial en la que se aumenta en cientos de miles de euros su fortuna. Para explicar por qué ha sucedido ese cambio realiza una entrevista donde se desdice de sus declaraciones en el Congreso. Admitió que antes de asumir el cargo había generado junto a su esposa ahorros en negro que no había declarado alegando que es algo que !hace la gran mayoría de los argentinos!. Además, aunque había asegurado que cuando murió su padre le había dejado una casa en La Plata con deudas, reconoce que había encontrado dinero guardado en esa casa. Y por último, para justificar los gastos de los últimos años, afirmó que desde 2013 había invertido 200.000 dólares en Bitcoin y en unos años había ganado 300.000 dólares de beneficio. Algo que no cuadra con el precio de esta criptomoneda por los tiempos en los que supuestamente hizo la inversión y con sus declaraciones de 2020, cuando como tertuliano en un medio reconoció que «no estaba muy metido en el tema» del bitcoin y que no lo veía como una inversión.

La resistencia de Milei a destituirlo

Las respuestas de Adorni iban chocando una a una con las investigaciones periodísticas y judiciales. Primero fue la oposición, luego los aliados del Gobierno y finalmente otros ministros y colegas de partido los que le iban soltando la mano. Y asegurando en público y privado que no entendía la reticencia de Milei a destituir al jefe de Gabinete. La primera persona importante del oficialismo en mostrar su descontento fue la exministra de Seguridad y actual senadora, Patricia Bullrich: «Esto es más que un error, es una omisión ética. Nuestro Gobierno tiene la moral como política de Estado, ahora será la Justicia la que tendrá que determinar».

Poco a poco Milei se iba quedando solo en la defensa pública a Adorni. En una de sus primera intervenciones aseguró que su jefe de Gabinete era «una persona honesta» y que «no se iba ni en pedo». La incredulidad de su propio partido y de sus seguidores se iba reflejando en la caída de su imagen, que en junio se situaba en la peor desde que está en el poder. Según una encuesta de Management & Fit recogida por La Política Online, la desaprobación del Gobierno nacional alcanzó el 58,2% en junio, y la aprobación cayó 0.6% y se ubica en 37,3%. Además, la desconfianza en su gestión llegó al 60,5%.

A la presión interna se le sumó que los aliados del Gobierno accedieron a participar en la moción de censura anunciada por la oposición contra el Jefe de Gabinete de Ministros, una medida recogida en la Constitución de Argentina que nunca se había llevado a cabo. La sesión, prevista para junio, se fue retrasando hasta inicio de julio. Sin embargo, con la llegada del Mundial, que paraliza medio país cuando juega la selección, parecía cada vez más evidente que sería en uno de esos días cuando se produciría la caída definitiva. No obstante, Milei continuaba defendiendo a su mano derecha y en su visita a España de la semana pasada aseguró que «Manuel era inocente» y que «a sus ministros los bancaba hasta las últimas consecuencias».

Pocos días después, el culebrón llegaría a su fin. El pasado sábado 27, unas horas antes de que comenzara el partido de Argentina contra Jordania, Manuel Adorni presentó su dimisión con una carta en redes sociales. «No puedo seguir exponiendo a gran parte de la gente que quiero a esta carnicería mediática», dijo en un escrito en el que defendía no haber hecho «ni un solo acto de corrupción» y agradeció al presidente por «esta vez sí, haber aceptado su renuncia». Ahora, ya fuera del Gobierno, será la Justicia la que determine si hubo algún delito. Y será el electorado de Milei el que decidirá si la posición que ha tomado en el caso de su mano derecha choca con el discurso de «acabar con la vieja política» con el que llegó al poder. Y por tanto, si tendrá o no consecuencias en las urnas.

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