Mercedes de la Rosa, experta en yoga: "El nervio vago, que se activa en el yoga, regula el ritmo cardíaco y la digestión" - Venezuela
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Mercedes de la Rosa, experta en yoga: «El nervio vago, que se activa en el yoga, regula el ritmo cardíaco y la digestión»

Publicado: julio 2, 2026, 3:00 pm

Aunque ninguno de nosotros estaba aquí cuando el yoga se creó, lo cierto es que ha sabido mantenerse como una de las disciplinas que aporta más beneficios. Entre ellos, siempre suele destacarse una mayor flexibilidad y una reducción del estrés, pero quienes llevan años practicándolo aseguran que sus efectos van mucho más allá. De hecho, algunos de los cambios más profundos que produce esta disciplina son también los menos conocidos y los menos esperados.

Así lo explica Mercedes de la Rosa, fundadora de Zentro Urban Yoga y experta en yoga que destaca que esta actividad actúa de forma simultánea sobre el cuerpo, el sistema nervioso y la atención, una combinación poco habitual en otras actividades físicas. «Más allá de la flexibilidad y la reducción del estrés, que seguramente sean los beneficios más reconocidos de la práctica de yoga, hay muchos otros que apenas se conocen y que son verdaderamente transformadores», afirma.

Estos son los beneficios del yoga

Uno de ellos tiene que ver con el sistema nervioso. Según De la Rosa, determinadas herramientas presentes en la práctica, como la respiración consciente y lenta, las posturas invertidas o incluso el canto de mantras, contribuyen a estimular el nervio vago, una estructura clave para el equilibrio del organismo. «El nervio vago regula la respuesta inflamatoria, el ritmo cardíaco y la digestión. Es un camino directo al sistema nervioso autónomo que muy pocas disciplinas activan de forma tan sistemática», explica.

La importancia de este mecanismo radica en que el nervio vago participa en la capacidad del cuerpo para pasar de estados de alerta y estrés a estados de calma y recuperación. En una sociedad marcada por la hiperestimulación y las prisas constantes, aprender a activar estos procesos de regulación puede convertirse en una herramienta valiosa para el bienestar cotidiano.

Sostener una asana durante segundos y minutos

Pero los beneficios del yoga no se limitan a la relajación. De hecho, una de sus aportaciones más interesantes podría estar relacionada con la gestión emocional. Muchas posturas exigen permanecer durante varios segundos o incluso minutos en posiciones que generan cierta incomodidad física. Lejos de ser un inconveniente, este aspecto constituye una parte esencial del aprendizaje.

«Sostener una postura difícil sin reaccionar de forma impulsiva entrena la regulación emocional«, señala De la Rosa. «Activa el córtex prefrontal de la misma manera que las técnicas de terapia cognitiva«. En otras palabras, el yoga enseña a observar las sensaciones desagradables sin responder automáticamente a ellas, una habilidad que después puede trasladarse a situaciones de estrés, conflicto o incertidumbre en la vida diaria.

Los músculos permanecen activos

Otro de los aspectos menos conocidos de esta disciplina tiene que ver con el trabajo de fuerza. Aunque muchas personas siguen pensando que el yoga consiste únicamente en estirar, la realidad es que algunas de sus posturas representan un importante desafío muscular.

«La práctica de yoga trabaja la isometría de una manera única«, explica la experta. Este tipo de fuerza se desarrolla cuando el músculo permanece activado sin movimiento, manteniendo una posición determinada. A diferencia de muchos ejercicios convencionales, donde el trabajo muscular suele concentrarse en rangos cortos de movimiento, en yoga los músculos permanecen activos en rangos medios y largos, lo que genera adaptaciones diferentes.

Además, este esfuerzo exige una gran coordinación neurológica. «Al no haber movimiento aeróbico, el sistema nervioso tiene que mantener una activación sostenida y precisa en múltiples grupos musculares a la vez. Es más exigente neurológicamente que una repetición explosiva», afirma de la Rosa.

Un ejemplo es la postura de Virabhadrasana II, conocida como Guerrero II. Mantenerla durante un minuto puede generar una demanda muscular comparable a determinados ejercicios de fuerza tradicionales, con una diferencia importante: mientras se sostiene la postura también se está trabajando el equilibrio, la respiración y la concentración. Es decir, varios sistemas del organismo se entrenan al mismo tiempo.

Quizá ahí resida una de las mayores singularidades del yoga. No se trata únicamente de una actividad física ni de una técnica de relajación, también de una práctica integradora que reúne elementos que habitualmente aparecen por separado. «Yo creo que todo el mundo lo debería probar porque es de las pocas prácticas que combina movimiento, respiración, atención y comunidad en un mismo acto», concluye Mercedes de la Rosa, que impartirá una clase en Santo Mauro Madrid el próximo 4 de julio. «Cada uno de esos factores tiene beneficios independientes para la salud; combinarlos produce efectos que ninguno genera por separado».

La mayoría de las actividades buscan resultados rápidos y específicos pero el yoga propone algo diferente: una experiencia global en la que cuerpo, mente y atención trabajan conjuntamente. Quizá por eso muchos de sus beneficios más valiosos no siempre aparecen en las estadísticas, pero sí en la experiencia de quienes lo practican de forma regular.

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